– Deberiamos probar el nuevo medidor de auras -anadio Yolanda-. Creo que es mas preciso…

– Estoy segura de que Joe prefiere quedarse aqui y trabajar -interrumpio Gabrielle-. Adora su trabajo, ?no es cierto?

«?Medidor de auras? Jesucristo. La semilla no habia caido lejos del arbol.»

– Cierto. Pero te lo agradezco, Claire. Quizas en otro momento.

– Cuenta con ello. El destino te ha concedido a alguien muy especial y estoy aqui para asegurarme de que tratas bien su tierno espiritu -dijo ella, su mirada era tan penetrante que los pelos del cogote se le erizaron de nuevo. Volvio a abrir la boca para anadir algo, pero Gabrielle la tomo del brazo y camino con ella al frente de la tienda.

– Sabes que no creo en el destino -oyo Joe que decia Gabrielle-. Joe no es mi destino.

Kevin sacudio la cabeza y dejo escapar un silbido por lo bajo en cuanto la puerta se cerro tras las tres mujeres.

– Apenas has capeado el temporal, amigo. La madre de Gabe y su tia son unas senoras muy agradables, pero algunas veces cuando las oigo hablar espero ver sus cabezas dando vueltas como la de Linda Blair en El exorcista.

– ?Es tan malo?

– Bueno, creo que tambien se comunican con Elvis. Gabrielle es una entre mil, pero trae consigo a su familia.

Por una vez creyo que Kevin no mentia. Se volvio hacia el y le dio una palmada en la espalda como si fueran viejos amigos.

– Puede que tenga una familia extrana, pero tambien tiene unas piernas estupendas -dijo.

Era hora de volver al trabajo. Era hora de recordar que no estaba alli para aprisionar a su colaboradora contra la pared y sentir su cuerpo suave contra el suyo, poniendose tan duro como para olvidarse de todo menos de sus senos presionandole el pecho y el dulce sabor de su boca. Era hora de hacerse amigo de Kevin y despues encontrar el Monet del senor Hillard.

A la manana siguiente, el detective Joe Shanahan entro en el Juzgado del Distrito, levanto la mano derecha y declaro bajo juramento decir toda la verdad en «El Estado contra Ron y Don Kaufusi». Los chicos Kaufusi eran unos consumados perdedores que pasarian una larga temporada en prision si finalmente los declaraban culpables de una serie de robos en un barrio residencial. Ese caso fue uno de los primeros que le asignaron a Joe poco despues de que lo destinaran a la brigada antirrobo.

Tomo asiento en el estrado y se enderezo la corbata con calma. Respondio a las preguntas del fiscal y del defensor de oficio de los chicos, y si Joe no hubiera tenido tantos prejuicios contra los abogados defensores, hubiera llegado a sentir lastima por el abogado asignado a aquel caso. No dejaba de ser un buen marron.

Los Kaufusi parecian luchadores de sumo sentados detras de la mesa del abogado defensor, pero Joe sabia por experiencia que los hermanos eran como bolas de acero y tan leales como Old Yeller. Habian realizado unas operaciones realmente audaces a lo largo de varios meses, antes de ser arrestados al ser pillados in fraganti vaciando una casa en Harrison Boulevard. El modus operandi, era siempre el mismo. Cada pocas semanas, estacionaban una furgoneta U-Haul robada al lado de la puerta trasera de la vivienda que pensaban desvalijar. Cargaban el vehiculo con articulos de valor como monedas, colecciones de sellos y antiguedades. En uno de los robos, los vecinos de enfrente estuvieron observandolos, convencidos de que los hermanos pertenecian a una compania de mudanzas.

Al registrar a Don, el oficial de policia que llevaba el caso habia encontrado una barrita Wonder en el bolsillo del uniforme de trabajo. Las huellas de la chocolatina se habian correspondido con las que habia en los marcos de las ventanas y en las puertas de madera de otras casas. La oficina del fiscal habia recogido pruebas circunstanciales y directas para recluir a los hermanos por mucho tiempo, e incluso asi habian rehusado a delatar a su traficante de arte a cambio de inmunidad. Algunos podrian llegar a pensar que se negaban a cooperar por algun tipo de codigo de honor entre ladrones, pero Joe no lo creia asi. Para el tenia mas que ver con hacer un buen negocio. La relacion entre ellos y el traficante era simbiotica. Un parasito se alimentaba de otro parasito para sobrevivir. Los hermanos estaban apostando por una estancia corta en prision y planeando la vuelta al negocio. No les convenia cabrear a un buen socio.

Joe testifico durante dos horas y cuando termino, se sintio como el vencedor en una batalla. Las probabilidades estaban a su favor, los buenos iban a ganar esta ronda. En un mundo donde los malos se salian con la suya cada vez con mas frecuencia era todo un logro encerrar unos cuantos por un tiempo. Con esa detencion habria dos escorias menos en la calle. Salio de la sala del tribunal con una leve sonrisa en la cara y se puso las gafas de sol. Tras estar en el edificio sometido al aire acondicionado, agradecio encontrarse bajo la calida luz del sol y se dispuso a disfrutar del luminoso dia mientras conducia hacia su casa, mas alla de Hill Road, bajo el intenso cielo azul salpicado de nubes blancas. La casa estilo rancho se habia construido en la decada de los cincuenta y en los cinco anos que llevaba viviendo alli solo habia reemplazado la moqueta y el vinilo. Ahora le tocaba el turno al alicatado verde oliva de uno de los banos y tendria que posponerlo por un tiempo. Le gustaba el crujido del suelo y los ladrillos de la nueva chimenea. La mayor parte del tiempo le encantaba su casa.

Joe entro por la puerta principal y Sam agito sus alas silbando como un obrero.

– Necesitas una novia -dijo el pajaro mientras lo dejaba salir de la jaula. Entro en el dormitorio para cambiarse de ropa y Sam continuo-. Tu, comportate. -El pajaro chillo desde su percha en la comoda de Joe.

Joe se quito el traje y sus pensamientos volvieron al donde-como-porque del caso Hillard. Ni siquiera estaba cerca de hacer un arresto, pero el dia anterior habia encontrado un movil. Sabia por que. Sabia que motivaba a Kevin Carter. Sabia que estaba muy resentido por pertenecer a una familia numerosa. Es mas, sabia cuanto lo afectaba todavia ser un hombre pobre que se habia hecho a si mismo.

– Tu, comportate.

– Necesitas seguir tus propios consejos, amigo. -Joe se remetio la camiseta azul en los Levi's y miro a Sam-. No soy yo el que acaba con la madera a mordiscos o se arranca las plumas cuando se enfada -dijo, luego se puso una gorra de beisbol de los New York Rangers para cubrirse el pelo. Nunca se podia saber cuando se toparia con alguien que habia arrestado en el pasado, especialmente en un sitio tan extrano como el Coeur Festival.

Era cerca de la una cuando dejo su casa, hizo un alto rapido en el camino al parque deteniendose en el bar de Ann en la calle Octava. Ann estaba detras del mostrador, una calida sonrisa ilumino su rostro cuando levanto la vista y lo vio.

– Hola, Joe. Esperaba que vinieras.

Lo miraba de tal manera que resulto imposible no devolverle la sonrisa.

– Te dije que lo haria. -A el le gusto la chispa de interes que brillaba en sus ojos. Una chispa normal. Del tipo que una mujer le mostraba a un hombre al que queria conocer mejor.

Pidio un bocadillo de jamon y como no sabia lo que un vegetariano no practicante comia, escogio para Gabrielle uno de pavo pero en pan integral, muy integral.

– Cuando llame a mi hermana Sherry anoche y le conte que me habia encontrado contigo me dijo que creia que eras poli. ?Es cierto? -pregunto mientras cortaba las rebanadas de pan y colocaba un monton de carne en cada una.

– Soy detective de la brigada antirrobo.

– No me sorprende. Sherry me dijo que te gustaba cachearla de arriba abajo en noveno grado.

– Creia que era en decimo.

– No. -Envolvio los bocadillos y los metio en una bolsa de papel-. ?Quieres ensalada o patatas fritas?

Joe dio un paso atras y miro el largo expositor lleno de diferentes tipos de ensaladas y postres.

– ?Que me recomiendas?

– Todo. Lo hice esta manana. ?Que te parece tarta de queso?

– No se. -Saco un billete de veinte de la cartera y se lo dio-. Soy bastante quisquilloso con la tarta de queso.

– Vamos a hacer un trato -dijo ella mientras abria la caja registradora-. Te dare un par de trozos y si te gusta, vuelves manana y tomas una taza de cafe conmigo.

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