– Venga. No se lo dire a nadie -dijo como si fuera Satanas ofreciendole el pecado original.

Gabrielle cerro los ojos y hundio los dientes en el bocadillo. Ya que Joe habia sido inusualmente amable y le habia llevado el almuerzo seria una groseria por su parte no comerselo. Habia salido de casa sin desayunar y era cierto que se moria de hambre. Hasta ese momento, los vegetales con chile no le habian abierto el apetito. Suspiro y curvo los labios en una sonrisa feliz.

– ?Hambrienta?

Ella abrio los ojos.

– Aja…

El clavo los ojos en ella desde debajo de la gorra, observandola mientras masticaba lentamente y tragaba.

– Tambien hay tarta de queso si quieres.

– ?Me compraste tarta de queso? -Se sintio sorprendida y un poco emocionada por el detalle.

– Claro. ?Por que no? -El se encogio de hombros.

– Porque no creia que te cayera bien.

La mirada de Joe bajo a su boca.

– Me caes bien. -Le dio un buen mordisco al bocadillo, y luego centro la atencion al concurrido parque. Gabrielle cogio dos botellas de agua de una pequena nevera al lado de su silla y le dio una a Joe, luego siguieron comiendo en agradable silencio. La sorprendio no sentir la necesidad de llenar el silencio con palabras. Se sentia a gusto al lado de Joe comiendo pavo sin hablar, lo que le resulto realmente sorprendente.

Se quito las sandalias y cruzo las piernas, observando a la gente que pasaba por delante de la caseta. Era una mezcla variopinta, desde pijos vestidos de Benetton a creyentes de la New Age, de jubilados amantes del poliester a locos por Woodstock Wanna que habian nacido en la epoca de la musica disco. Y, por primera vez desde que Joe la habia abordado en el parque no lejos de donde se sentaban ahora, se pregunto que veia el en ella cuando la miraba. Algunos de los otros vendedores tenian un aspecto de lo mas extravagante y se pregunto si Joe la incluiria en ese grupo. Como Madre Alma, que se caracterizaba por sus rastas, el piercing de la nariz, la tunica brillante y la alfombra de rezo. En realidad, ?por que deberia importarle lo que el pensara?

Gabrielle se dio por satisfecha con la mitad del enorme bocadillo por lo que envolvio la otra mitad y lo coloco encima de la neverita.

– Creia que hoy no te veria -dijo finalmente, rompiendo el silencio-. Pensaba que estarias en la tienda, vigilando a Kevin.

– Ire dentro de un rato. -Se comio el ultimo trozo de bocadillo y lo bajo con un sorbo de agua-. Kevin no esta haciendo nada y aunque lo hiciera, me enteraria.

La policia seguia a Kevin. Le costaba creer que se lo hubiera dicho, pero no estaba sorprendida. Empezo a rascar la etiqueta de la botella de agua y lo miro de reojo.

– ?Que vas a hacer hoy? ?Terminar los estantes del almacen? -El dia anterior habia cortado las tablas y habia colocado las guias en la pared. Lo unico que le quedaba por hacer era colocar los estantes en su lugar. No tardaria en acabar.

– Voy a pintarlos primero, pero deberia estar terminado a ultima hora. Necesito algo que hacer manana.

– ?Que te parece cambiar la encimera de la cocina de la trastienda? Kevin me dijo que no le importaba si la reemplazaba, y un trabajo como ese llevaria hasta el lunes.

– Tengo la esperanza de que Kevin de un paso en falso este fin de semana y que no sea necesario que me presente el lunes.

Gabrielle se quedo paralizada.

– Tal vez no deberiamos hablar de esto. Aun piensas que Kevin es culpable y yo no.

– De todas maneras tampoco quiero hablar de Kevin en este momento. -Levanto la botella de agua y tomo otro trago. Cuando acabo, se lamio una gota del labio inferior y dijo-: Tengo que hacerte unas cuantas preguntas importantes.

Deberia haber sospechado que detras de tanta amabilidad habia un motivo ulterior.

– ?Sobre que?

– ?Donde conseguiste ese disfraz? ?Se lo robaste a Barbara Eden de Mi Bella Genio?

Ella bajo la mirada por la blusa y la barriga desnuda.

– ?Esa es una de tus preguntas importantes?

– No, solo es curiosidad.

Dado que el no apartaba la mirada de su estomago, no podia intuir lo que estaba pensando.

– ?No te gusta?

– No he dicho eso. -La miro a la cara; sus ojos de policia eran inexpresivos y ella seguia sin tener ni idea de lo que el pensaba-. Despues de irte ayer de la tienda -continuo-, ?que le contaste a tu madre y a tu tia de mi?

– Les dije la verdad. -Se cruzo de brazos y observo como mostraba su habitual cara de desagrado. La miro con el ceno fruncido.

– ?Les dijiste que era un policia encubierto?

– Si, pero no diran nada -le aseguro-. Lo prometieron, y ademas, creen que estamos juntos por cosa del destino. Y son de la opinion de que no se puede escapar al destino. -Habia tratado de hacer entender a Claire por activa y por pasiva que Joe no era el amante apasionado de su vision, que en realidad era un simple detective con mal genio. Pero por mas que se lo habia explicado, su madre habia seguido en sus trece de que el destino ciertamente habia jugado un papel muy importante en la vida amorosa de Gabrielle. Despues de todo, habia razonado Claire, ser cacheada, esposada y forzada a ejercer de novia de un policia infiltrado tan viril como Joe no era precisamente un acontecimiento normal, ni siquiera en el curso universal de la coincidencia cosmica-. ?Que mas quieres saber? -pregunto.

– A ver. ?Como supiste que te seguia la semana pasada? Y no me cuentes un monton de tonterias sobre vibraciones y cosas de esas.

– No siento vibraciones. ?Que pasaria si te dijera que fue por tu aura negra? -pregunto, aunque la verdad era que no habia notado su aura hasta que la arresto.

Joe entrecerro los ojos bajo la visera de la gorra y Gabrielle decidio dejar de meterse con el.

– Fue facil. Fumas. No conozco a ningun corredor que se fume un cigarrillo antes de correr. Quizas un porro, pero no un Marlboro.

– Caramba.

– La primera vez que te vi, estabas bajo un arbol, el humo te rodeaba la cabeza como si fuera un hongo atomico.

Joe cruzo los brazos con los labios apretados en una linea sombria.

– ?Me haces un favor? Si alguien te pregunta como descubriste que te vigilaba, cuentale eso del aura negra.

– ?Por que? ?No quieres que el resto de los polis sepan que fue un cigarrillo lo que te delato?

– No, si lo puedo evitar.

Ella ladeo la cabeza y le dedico una sonrisa que esperaba lo pusiera nervioso.

– De acuerdo, no dire nada, pero me debes una.

– ?Que quieres?

– No lo se aun. Lo pensare y te lo dire.

– Los demas colaboradores siempre saben lo que quieren.

– ?Y que quieren?

– Normalmente algo ilegal. -La miro a los ojos mientras decia-: Como borrar sus antecedentes penales o mirar hacia otro lado mientras fuman un porro.

– ?Y lo haces?

– No, pero puedes intentarlo. Me daria una razon para registrarte de arriba abajo. -Ahora le toco a el sonreir. Y lo hizo. Una sonrisa perezosa que hizo que sintiera mariposas en el estomago. El bajo la mirada a su boca, luego la deslizo por la pechera de su blusa-. Es posible que incluso me viera obligado a desnudarte para cachearte.

Ella se quedo sin aliento.

– ?No harias eso!

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