Regreso a la cabina de prensa y se sento junto a Darby. Alli estaban los de la cadena King-5 y tambien los de la ESPN, para retransmitir la batalla de los Chinooks contra Vancouver. Con Luc Martineau de vuelta en la porteria, Seattle acabo ganando por tres a uno. Aparentemente sin esfuerzo alguno, el alzo el disco en el aire y les recordo a todos por que seguia siendo uno de los mejores porteros de la liga.

En el vestuario, tras el partido, los jugadores respondieron a las preguntas de Jane. Aunque no se dejaron puestos los calzoncillos, su desnudez parecia menos calculada.

Esa misma noche, una vez que hubo enviado su cronica al periodico, Jane telefoneo a Caroline y le alegro el dia, la semana y el ano solo con decir:

– Necesito una maquilladora.

– ?Como es eso?

– Resulta divertido. Voy a un banquete la semana que viene y necesito dar una buena imagen.

– ?Gracias, Senor, por este regalo que acabo de recibir! -susurro Caroline-. He estado esperando este momento desde hace anos. Lo primero que tenemos que hacer es concertar cita con Vbnda.

– ?Quien es Vbnda?

– La mujer que va a rebozar tu cara y a darle forma a ese pelo salvaje que tienes.

Jane miro el telefono que tenia en la mano.

– ?Rebozar?

– Y el pelo.

– La ultima vez que permiti que metieses mano en mi pelo me lo dejaste como un estropajo.

– Eso fue en el instituto, y no fui yo. Despues del pelo, te llevaremos a donde Sara, donde yo trabajo. Esa mujer es una verdadera artista.

– Habia pensado en un poco de maquillaje y algo de pintalabios. Un bonito vestido negro de coctel y unos zapatos de salon que no sean muy caros.

– Hoy hemos recibido unos fabulosos Ferragamo -dijo Caroline como si no hubiese oido las palabras de Jane-. Rojos. Quedaran perfectos con un mortifero y minusculo Betsey Johnson que he visto en la primera planta.

8. Vaya disparo

Luc estiro los punos de su camisa y coloco en ellos sendos gemelos de onice. Esa misma manana, en el entrenamiento, habia oido decir que Jane asistiria al banquete con Darby. Sentia curiosidad por ver como iria vestida; de negro, sin duda. Alzo las manos y coloco el ultimo corchete en el cuello de su camisa blanca almidonada. No habia hablado con ella desde el partido contra Vancouver.

El segundo portero habia jugado los dos ultimos encuentros, dejando que Luc disfrutase de un merecido descanso, y no habia tenido oportunidad de hablar con ella. No es que tuviese nada que decirle, pero le gustaba provocarla un poco para observar sus reacciones. Para ver si se reia o si entornaba los ojos y torcia la boca. O bien si podia conseguir que se ruborizase.

Se abotono los tirantes grises y se pregunto si Jane y Darby tendrian una autentica cita. No lo creia posible. O, por decirlo de otro modo, no queria creerlo. Jane era una fiera y tenia ingenio a la hora de replicar, un cretino aficionado a los boligrafos no era el tipo de hombre adecuado para ella. En particular, aquel cretino. No era un secreto que Darby se habia opuesto al fichaje de Luc para los Chinooks y que se toleraban el uno al otro porque no tenian mas remedio que hacerlo. Segun la opinion de Luc, Darby Hogue era un pusilanime, en tanto que Jane tenia agallas. Suponia que eso era lo que le gustaba de ella. No se escondia ante la adversidad. La afrontaba. A pesar de su estatura.

Luc cogio la pajarita negra y se coloco frente a los espejos de las puertas del armario. Al tercer intento hizo un nudo perfecto. Por lo general no le molestaba ponerse el esmoquin y asistir a banquetes, especialmente si se trataba de banquetes en honor de antiguos porteros, pero esa noche no tenia nada de habitual. Esa noche, su hermanita asistia al baile del instituto con un chico que tenia un piercing en la nariz.

Luc cogio el reloj de la mesita de noche y se lo coloco en la muneca mientras caminaba hacia la habitacion de Marie. No pensaba salir de casa hasta que su acompanante fuese a buscarla. Sabia muy bien que era lo que pasaba por la cabeza de un adolescente, y habia pensado mirar a Zack a los ojos y hacerle saber que estaria en casa para cuando Marie regresase, esperandola. Tenia que estar ahi para apretar la mano de Zack un poco mas fuerte de lo necesario y asi hacerle entender que mas le convenia que no se propasase con su hermana. Luc tal vez no fuese el mejor hermano del mundo; de hecho, no estaba ni a medio camino de serlo, pero protegeria a Marie mientras viviese con el.

Habia decidido no hablar del tema del internado hasta despues del baile. Ella se lo habia pasado en grande eligiendo el vestido y los zapatos, por lo que no le habia parecido el momento mas adecuado para hablarle de eso.

Luc llamo a la puerta de Marie, y cuando ella murmuro algo entro. Esperaba verla con el vestido de terciopelo negro con escote cuadrado, mangas abullonadas y pequenas rosas bordadas. Se lo habia ensenado el dia anterior, y el penso que era muy apropiado para una chica de su edad. Pero en lugar de estar vestida, se encontraba tumbada en la cama con el pijama puesto. Tenia el pelo recogido en una cola de caballo y lloraba desconsoladamente.

– ?Por que no estas preparada? Tu acompanante llegara dentro de unos minutos.

– No va a venir. Anoche llamo y cancelo nuestra cita.

– ?Esta enfermo?

– Dijo que habia olvidado que tenia cosas que hacer con su familia y que no podia llevarme. Pero es mentira. Ahora tiene novia y va a ir con ella.

Luc sintio que la ira lo cegaba. Nadie dejaba plantada a su hermana ni la hacia llorar.

– No puede hacer eso. -Luc entro en la habitacion y se acerco a Marie-. ?Donde vive? Ire a hablar con el. Lo obligare a llevarte.

– ?No! -grito ella, mortificada, y se sento en el borde de la cama con los ojos muy abiertos mirando a Luc-. ?Me moriria de verguenza si lo hicieras!

– De acuerdo, no lo obligare a llevarte. -Luc penso que tenia razon. Forzarlo habria resultado muy embarazoso para ella-. Me limitare a ir a su casa y darle una buena patada en el trasero.

Marie enarco una ceja.

– Es menor de edad.

– Pues entonces le pateare el trasero a su padre. Alguien que cria a un hijo capaz de dejar tirada a una chica merece que le peguen una patada en el trasero.

Luc estaba hablando en serio pero, por alguna razon, Marie se echo a reir.

– ?Le darias una patada en el culo al senor Anderson por mi?

– He dicho el trasero, no el culo. Y por supuesto que lo haria. -Se sento junto a su hermana-. Y si yo no pudiese hacer el trabajo, conozco a unos cuantos jugadores de hockey que le darian su merecido.

– De eso no me cabe duda.

Luc le cogio la mano y pregunto:

– ?Por que no me dijiste que habia llamado para cancelar la cita?

Ella parecia distante.

– Pense que no te importaria.

Con la mano libre, la cogio por la barbilla para obligarla a mirarle.

– ?Como puedes decir eso? Por supuesto que me importa. Eres mi hermana.

Marie se encogio de hombros.

– Pense que los bailes y esa clase de cosas no te importaban.

– Bueno, tal vez tengas razon. No me importan demasiado los bailes ni bailar. No fui a ningun baile de mi escuela porque… -Hizo una pausa, le dio un golpecito en el brazo con el codo y anadio-: Era un bailarin horroroso. Pero me preocupo por ti. Me importas.

Ella torcio la boca ligeramente hacia abajo, como si no le creyese.

– Eres mi hermana -insistio el, como si no hubiese nada mas que explicar-. Te dije que siempre cuidaria de ti.

Вы читаете Jane Juega Y Gana
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату