Estaba hablando con otras dos mujeres. Reconocio a una de ellas, pues se trataba de Mae, la esposa de Hugh Miner. La ultima vez que la habia visto, en septiembre, exhibia un embarazo de nueve meses. La otra mujer le resultaba vagamente familiar, y se pregunto si no la habia visto en algun ejemplar de Playboy. Ninguna de aquellas mujeres parecia Jane.
– ?Quien es la mujer que viste de negro? -pregunto, refiriendose a la del centro.
– Es la esposa de Kowalsky.
Se volvio hacia sus companeros. Ya sabia por que le resultaba familiar. Una fotografia de ella junto a John colgaba de la pared del despacho del entrenador Nystrom.
– ?Ha venido Kowalsky?
John Kowalsky, una leyenda del hockey, habia sido el capitan de los Chinooks hasta su retirada. Kowalsky habia sido famoso por sus disparos a puerta, que alcanzaban los ciento cincuenta kilometros por hora. No habia portero que quisiese verse cara a cara con el Muro.
Luc recorrio el local con la mirada hasta que vio a Hugh y a John entre un grupo de directivos. Todos reian de algo, por lo que la atencion de Luc volvio a centrarse en la mujer de rojo. Se recreo en su suave espalda y en su cuello hasta llegar a los oscuros rizos de su pelo. Fish estaba equivocado. Jane hubiese ido vestida de negro o gris, y el pelo le llegaba por los hombros..
Luc se estaba desabrochando el boton superior de la chaqueta cuando observo que Darby Hogue se aproximaba a la mujer y le decia algo al oido. Ella volvio el rostro y Luc pudo apreciar su perfil. Se quedo helado. El angel de la oscuridad y la muerte no vestia de negro aquella noche, y se habia cortado el pelo.
– Hay alguien mas a quien quiero presentarte -le dijo a Marie.
Empezaron a caminar entre los invitados, pero Bekah Brummet, la reina de la belleza de casi metro ochenta, y amiga ocasional, los detuvo. Luc la habia conocido en una gala benefica el verano anterior, y a las pocas horas descubrio tres cosas fundamentales de ella: le gustaban el vino blanco y los hombres adinerados y era rubia natural. No habian vuelto a verse desde que Marie se habia ido a vivir con el.
Se saludaron con rapidez y Luc volvio a mirar a Jane. Ella reia de algo que Darby le habia dicho, aunque Luc era incapaz de imaginar que aquel pequeno capullo fuera capaz de decir algo remotamente divertido.
– No te veia desde hacia tiempo -dijo Bekah mirando tambien a Jane.
Bekah estaba tan radiante como siempre con un vestido de seda corto y escotado. En la vida de Luc habia habido muchas mujeres como Bekah. Mujeres hermosas que querian estar con el porque era Luc Martineau, un famoso portero de hockey. Algunas de ellas se habian convertido en amigas, otras no. Nunca le habia molestado aprovecharse de lo que ellas le ofrecian con total alegria. Pero en aquel momento se encontraba con su hermana, que estaba enfundada en un vestido que no le sentaba bien, y que se ocultaba tras el, y no tenia la intencion de hacerla participe de esa parte de su vida.
– He estado mucho tiempo fuera de la ciudad. -Apoyo la mano en la espalda de Marie-. Me ha encantado verte -anadio dejando atras a Bekah.
Empujo a su hermana mientras se alejaban antes de que pudiese suponer el tipo de relacion que le unia a Bekah. No queria que Marie pensase ni por un segundo que el sexo esporadico estaba bien. Queria que supiese que ella merecia algo mas. Y si, sabia que eso lo convertia en un hipocrita, pero no le importaba.
– Jane -dijo mientras se acercaba a ella.
Jane miro por encima del hombro y uno de sus blandos rizos cayo sobre su frente. Lo aparto de su cara y sonrio. El pelo corto la hacia parecer mas joven y bonita. Luc no pudo evitar corresponderle con otra sonrisa. Su nuevo peinado destacaba sus ojos verdes, y el maquillaje le proporcionaba un toque sexy. Llevaba los labios pintados de rojo oscuro, el color favorito de Luc. Tal vez por ello este tuvo la impresion de que la temperatura del lugar habia subido un par de grados, por lo que acabo de desabotonarse la chaqueta.
– Hola, Luc. -Su voz tambien parecia mas sexy.
– Martineau -dijo Darby.
– Hogue -Sin apartar la mano de la espalda de Marie, Luc la obligo a permanecer a su lado-. Ella es mi acompanante, Marie -dijo. Jane la miro de reojo, con expresion de pensar que podian arrestarlo por algo asi, pero el anadio-: Marie es mi hermana.
– Ah, entonces me retracto de lo que estaba pensando de ti. -Jane estrecho la mano de la muchacha con una amplia sonrisa-. Me gusta tu vestido. El negro es mi color favorito.
Luc supuso que, en gran medida, no era sino un cumplido.
– ?Te han presentado a Mae Miner y a Georgeanne Kowalsky? -pregunto Jane apartandose ligeramente para abarcar un circulo mas amplio que incluyese a Luc y a Marie.
Luc miro a la mujer de Hugh, una rubia bajita de grandes ojos pardos escasamente maquillada. Era una chica natural. Como Jane. Excepto esa noche. Esta vez, Jane se habia pintado los labios. Luc dio la mano a ambas mujeres, despues dijo:
– Conoci a Mae en septiembre.
– Si, cuando estaba de nueve meses. -Mae hurgo en su pequeno bolso negro y saco una foto-. Este es Nathan.
Georgeanne saco sus propias fotografias.
– Esta es Lexie cuando tenia diez anos, y esta es su hermana pequena, Olivia.
A Luc no le importaba mirar fotografias de ninos sin ironia alguna, pero se preguntaba una y otra vez por que los padres daban por sentado que el queria verlas.
– Son unos ninos preciosos.
Miro las fotografias una ultima vez y se las devolvio a sus duenas.
La conversacion se centro en los discursos que se habia perdido por llegar tarde, circunstancia que aprovecho para observar con detalle el vestido de Jane. El escote apenas cubria la totalidad de sus pequenos senos. Luc hubiese apostado a que bajando un poquito las tiras de los hombros se le veria todo. Hacia calor alli, y sin embargo sus pezones senalaban hacia el frente como si estuviesen congelados.
– Luc -dijo Marie. Luc aparto su atencion del vestido de Jane y miro a su hermana por encima del hombro-. ?Sabes donde estan los servicios? -agrego la muchacha.
– Yo si -se adelanto Jane-. Sigueme. Te acompano. -Con aquellos zapatos de tacon, era casi tan alta como Marie-. De camino, podrias explicarme todos los oscuros secretos de tu hermano -anadio mientras se alejaban.
Luc se dijo que estaba a salvo, pues Marie no conocia ninguno de sus secretos, ya fuesen oscuros o de cualquier otro tipo. Las dos desaparecieron entre la multitud, y cuando el se volvio, Mae y Georgeanne se excusaron y le dejaron a solas con Darby, que dijo:
– He observado el modo en que miras a Jane. No es tu tipo.
Luc se abrio la chaqueta y metio una mano en el bolsillo.
– ?Y cual es mi tipo de mujer? -pregunto.
– Las conejitas patinadoras.
A Luc nunca le habian atraido las «conejitas patinadoras», como llamaban a las mujeres que solian ir tras los jugadores de hockey, y ademas no estaba seguro de preferir ya ningun tipo de mujer por encima del resto. Al menos desde que podia mirar a Jane Alcott y preguntarse como reaccionaria si la metiese en un reservado y le besase aquellos rojos labios suyos; si acariciara su espalda y deslizara las manos hasta abarcar sus pequenos pechos. Por descontado, nunca lo haria. No con Jane.
– ?Y eso a ti que te importa?
– Jane y yo somos amigos.
– ?No fuiste tu el que me pidio que hablase con ella para que volviese a aceptar el trabajo?
– Eso eran cosas de negocios. Si te lias con ella, podrias hacerle perder el trabajo. De forma definitiva. Me cabrearia mucho que le hicieses dano.
– ?Me estas amenazando?
Luc miro de frente el palido rostro de Darby y casi llego a sentir respeto por el.
– Si.
Luc sonrio. Tal vez Darby no fuese el gilipollas que el siempre habia creido que era. El trio empezo a tocar y Luc se alejo de alli. La musica y el parloteo general eran casi ensordecedores, y el se dirigio hacia el hombre del momento, Hugh Miner. John Kowalsky estaba a su lado y hablaban de hockey, debatiendo acerca de las posibilidades que tenian los Chinooks de ganar la liga ese ano.
