ultimos dias su imaginacion y determinacion habian sido puestos al limite.
Y por otro lado, la cantidad de biberones y ropa sucia que acumulaba un bebe en cuestion de horas era sorprendente. La proporcion era de una lavadora para los adultos y seis para el bebe. ?Donde estaba la logica? El nino era mas pequeno que un jamon. No dejaba de usar continuamente peleles nuevos y tambien habia que estar cambiando continuamente la sabana bajera de su cuna.
Pero todo eso no le importaba, porque se sentia bien.
Muy bien.
Por primera vez desde que se encontraron con el problema de Archie, habia podido hacer algo por Laura. Ayudarla. Y no habia duda de que Laura realmente lo necesitaba.
– ?Will? -le dijo Laura desde la puerta.
Will noto su tono extrano.
– ?Ocurre algo? ?Quien ha llamado?
– Mi hermana.
Will no pudo levantar la cabeza hasta que saco al nino de la banera y lo envolvio en las toallas. Entonces la miro.
A diferencia de tres dias antes, tenia color en la cara. El brillo febril en su mirada habia desaparecido, igual que su mal genio. Volvia a ser su antigua Laura, vestida con una enorme sudadera de Mickey Mouse y mallas negras. Pero algo iba mal. Will sabia lo mucho que habia estado esperando una llamada de su hermana. Su expresion era de alivio, pero tenia las manos agarradas con tanta fuerza que los nudillos estaban blancos.
– ?Esta bien Deb?
– Si, a salvo y viviendo en un albergue para mujeres. No ha querido darme el numero de telefono ni la direccion… Imagino que es algo que se hace alli por razones de seguridad. Yo le he dicho que Archie esta de maravilla.
Laura estaba aliviada, de eso no habia duda, pero habia algo que la tenia alterada.
– Deb debio llamarte antes. Tenia que saber lo preocupada que estarias.
– Ya… bueno… -Laura se paso una mano por el pelo-. Le hable del abogado que has contratado, le di el numero y la direccion y le conte todos los asuntos legales que has solucionado. Parecia dispuesta a arreglarlo. Cuando la vimos en Navidad me asusto mucho. Pense que iba a desmoronarse. Pero ahora parece que esta bien… ?Oh! Me dijo que te diera las gracias y que en cuanto pueda te lo pagara todo.
– Nada de eso. Yo no me ofreci a ayudar porque esperara que me lo devolviera.
Con el nino bien envuelto en sus brazos, se dirigio al estudio. Laura lo iba siguiendo.
– Le dije que lo olvidara, que estaba perdiendo el tiempo intentando discutir sobre tu dinero. Pero en cuanto pueda se que intentara pagarte algo. Deb tiene mucho orgullo.
– Que raro, viniendo de tu familia.
Puso a Archie boca abajo en su cunita y los dos esperaron. Suponiendo que Archie hubiera accedido a su plan, querria chuparse un dedo o el chupete. Esa vez fue el dedo gordo de la mano. Laura le echo una manta encima y Will apago la luz.
– Asi que finalmente llamo y te dijo que esta bien. ?Entonces que te preocupa?
– ?He dicho que me preocupe algo?
– No tienes que hacerlo. Te vas a hacer un nudo en los dedos. Vamos, obviamente tienes algo mas en la cabeza.
Laura no se dio cuenta de que Will la llevo al dormitorio. Era parte de la rutina que el habia creado durante su enfermedad. Cuando Archie se dormia, la llevaba un rato para que se echara.
– No entiendo como se metio mi hermana en ese lio -Laura se echo en la cama-. Deb tiene un buen corazon, pero nunca ha sido tonta. Los novios que tuvo de joven fueron todos buenos chicos. No entiendo como pudo enamorarse de un elemento asi.
– Imagino que no se portaria mal al principio. Ese tipo de personas suelen ser estupendas al comienzo de una relacion.
Habia un monton de almohadas junto al cabecero. Will se coloco un par de ellas y se tumbo a su lado.
Laura se giro inmediatamente hacia el.
– Bueno, eso es cierto. Al principio fue muy dulce con ella. La trataba como a una reina. Era como si todo lo que ella hacia fuera importante para el, lo que se ponia, lo que llevaba, lo que pensaba -suspiro-. Ella no podia ni elegir un par de zapatos sin pedirle consejo. Intente decirle una vez que el estaba ahogandola. Deb me dijo que era tonta.
– Y aun lo eres por sentirte culpable.
– ?Culpable?
Will le acaricio suavemente la frente.
– Aqui tienes un signo de culpabilidad muy marcado. No te lo puedes sacar de la cabeza, ?verdad? Piensas que debiste hacer algo para sacar a tu hermana de esa situacion.
Laura no se aparto de su mano.
– Me preocupa que puedas leer mi mente, Montana.
– A mi me gustaria poder hacerlo mas a menudo… No se que fue mal con tu hermana. Y no tengo respuestas para decirte que vio en ese hombre. Pero se que cuando tuvo que pedir ayuda aparecio en tu puerta. Ella confia en ti. Sabia que estarias aqui para ella. Sus acciones deberian decirte algo sobre la fuerza de la relacion que teneis las dos. Si no acudio antes a ti no fue por tu culpa.
Laura parecio necesitar tiempo para pensar en eso. Tardo un rato, pero su ceno desaparecio gradualmente. Y entonces fue ella la que empezo a acariciarle la mejilla.
– ?Montana?
– ?Que?
– ?Como consigues continuamente que me sienta mejor?
– ?Lo hago?
– Si. Y otra cosa, no se por que no me has matado durante los ultimos dias. Alguna gente podria protestar ante un asesinato, pero yo lo habria entendido. Mi familia siempre huye cuando estoy enferma. Todo el mundo sabe que me vuelvo grunona y excentrica.
– Tienes mucha razon. Ha sido tan divertido vivir contigo como con un monstruo de dos cabezas.
Laura sonrio y lo beso.
– Quitate la sudadera, Montana.
– No estoy seguro de que estes lista. Anoche tenias fiebre y…
– ?Quieres que te la arranque yo?
Ante tal amenaza, Will obedecio. Cuando la sudadera cayo al suelo, el la ayudo a participar en el repentino ataque de su propio cuerpo. Luego le quito a ella las mallas y la sudadera, ayudandola por si aun estaba demasiado debil.
– Esto no esta funcionando -dijo Laura.
– ?No?
Los dos estaban desnudos. Para el iba de maravilla.
– Esta es mi seduccion, Montana, no la tuya. Ahora sujetate al cabecero y no te sueltes.
– Piedad…
– No te molestes en suplicar. No habra piedad para ti.
Volvio a besarlo con violencia. Al mismo tiempo, con una fuerza sorprendente, le subio las manos por encima de su cabeza y se las rodeo alrededor de los barrotes metalicos.
Empezo a tocarle todo el cuerpo, al principio con timidez y luego mas descaradamente, mirandolo a los ojos.
Podria haber hecho carrera como torturadora. Fuera, el cielo se habia oscurecido y las frias luces invernales entraban por la ventana. No habia nada romantico en el ambiente… excepto ella. La debil luz brillaba en su pelo. Laura se detuvo, miro alrededor y entonces tomo un bote de polvos de talco de su mesilla.
Sentada a horcajadas encima de el, se echo grandes cantidades de talco en las manos. Cayo por todas partes. Will asociaba ese olor con los bebes, no con el romance. Pero las manos de Laura se quedaron resbaladizas y suaves. Insoportablemente resbaladizas. Lo miro a los ojos mientras deliberadamente le extendia el polvo arriba y abajo por su pecho y bajaba por su ombligo. Se tomo su tiempo tocando su parte mas
