Por supuesto, el bebe tendria que estar dormido antes de que ella realizara los planes que tenia en la cabeza. Will no escaparia esa noche.
Lo habia estado pidiendo al apoyarla, al no perder la paciencia. Y esa noche lo tendria.
El aire frio acaricio su piel cuando abrio la puerta del cuarto de bano. Se estremecio y sonrio. No se oia ni un ruido. Archie no estaba llorando. Se estaban llevando bien. Laura sabia que si Will pasaba tiempo a solas con el bebe, al final le gustaria.
– ?Will?
Ajusto la postura, metiendo el estomago y sacando el pecho… y se olvido de parecer seductora mientras caminaba descalza hasta la cocina. Habia mil artilugios en la cocina, pero ellos no estaban.
Miro en el salon. Al principio tampoco los vio. Dio media vuelta para dirigirse al dormitorio y entonces oyo un suspiro.
Se inclino sobre el respaldo del sofa… y ahi estaban. Will estaba tumbado de espaldas, apretado entre el respaldo y las sillas que habia puesto para que no se cayera el bebe. Archie no podria caerse. Estaba dormido, tumbado boca abajo sobre el pecho de Will, seguro y protegido con los brazos de Will a su alrededor.
Ninguno de los dos parecia dispuesto a abrir los ojos. Laura se apoyo en los codos y puso la barbilla en las manos, sin prisa por marcharse. Era cierto que tenia otros planes para esa noche y que realmente necesitaba pasar tiempo a solas con el.
Pero ese era el Will de quien se habia enamorado. Muchas veces se habia preocupado por sus diferencias en el valor de las cosas. Superficialmente, Will vivia para el presente, parecia que no se cansaba de acumular cosas y estaba muy seguro de que el dinero le importaba.
Pero ese era su Will… el hombre que conquisto su corazon desde el principio, incluso roncando y abrazando al bebe. El no podia saber que estaba haciendo eso. Will no parecia saber que en lo mas hondo tenia el instinto de cuidar y amar. Necesitaba amar.
Y amaba.
Los dos se enfriarian sin una manta. Laura dio media vuelta y fue a buscar una. Por primera vez desde que Archie aparecio en sus vidas, se sentia tranquila. Todo saldria bien. No podria haber una oportunidad mejor para que Will experimentara la alegria de lo que era realmente una familia.
Capitulo Cinco
La senora Apple le abrio la puerta, secandose las manos en un trapo de la cocina.
– Espero que no le importe que lo haya llamado -dijo rapidamente.
– Hizo lo correcto.
Will podia oir de fondo al bebe llorando y sonido de agua. Se sacudio la nieve de los zapatos y se quito la cazadora.
– No quiero que la senora Stanley se enfade conmigo. Despues de todo es mi jefa, y no me gustaba la idea de llamarlo a sus espaldas.
– Laura no se enfadara con usted, porque ninguno de los dos mencionaremos lo de esta llamada. Ha sido una coincidencia que yo pasara por aqui esta tarde, y los dos contaremos esa historia, ?de acuerdo? -le guino un ojo a su complice, le quito el pano de las manos y le puso su abrigo del perchero de la entrada.
– Podria quedarme -se ofrecio, sintiendose culpable-. No hay razon por la que aun no pueda cuidar al bebe. Es por ella por quien estoy preocupada. Y ahora usted tendra que cuidarlos a los dos y…
– Soy un tipo duro. Confie en mi. No se preocupe por nada.
Will consiguio que se pusiera el abrigo y la empujo suavemente hacia la puerta.
– He preparado sopa de pollo.
– Eso es un detalle, gracias.
– Y tambien zumo de naranja natural.
– Gracias tambien. Y que pase un buen dia, senora Apple; esta noche la llamare para contarle como va todo.
Sonrio, le cerro con firmeza la puerta y suspiro.
Will se quito los zapatos y rapidamente se dirigio hacia el lugar donde se oia al bebe, fijandose de camino en el estado de la casa, que era un caos.
El arbol aun estaba en el salon aunque las navidades habrian terminado hacia dos semanas. Tecnicamente, con el arbol y todo recogido, habria espacio para moverse. Pero en el sofa habia montanas de ropa limpia que nadie habia tenido tiempo de doblar. Por todas partes habia juguetes del bebe y zapatos, igual que mantas, baberos y muchas mas cosas.
La cocina estaba peor. Los biberones eran lo unico que estaba limpio y colocado. Pero el lavaplatos estaba abierto y sin vaciar. El mostrador lleno de migas y la mesa con la comida puesta, como si nadie hubiera tenido tiempo de comer ni de recogerlo.
Luego entro en el cuarto de bano y los encontro a los dos. Will estaba en la banera, riendo y salpicando agua.
La mujer que amaba estaba hecha un desastre. Los rizos despeinados, ojeras, la piel blanca como un fantasma. Tenia el rostro tenso de cansancio y nervios. Laura giro la cabeza y lo miro.
Will se aclaro la garganta.
– Hola.
– ?Will!
– No queria asustarte. Pero esta tarde no conseguia llegar a nada en el laboratorio y decidi dejarlo y venir a verte. ?Has vuelto pronto del trabajo?
– ?Maldicion! ?Te conto la senora Apple que he vuelto a casa enferma?
Will fingio una mirada de sorpresa.
– ?Enferma? Justo antes de marcharse la senora Apple menciono que estabas indispuesta, y por tu voz se ve que estas algo resfriada.
– ?No estoy enferma! ?No he tenido tiempo para ponerme enferma! ?Me niego a ponerme enferma! No estoy agotada por hacer demasiadas cosas. Todo el mundo puede enfriarse y…
– Claro que si -dijo Will inclinandose y dandole un beso.
Sus labios deliberadamente rozaron su frente. Estaba ardiendo.
– Estoy bien -repitio Laura grunona.
– Lo veo. Y estas preciosa -dijo animado-. ?Pero podre convencerte para que me dejes ocuparme de Archie? Hasta ahora no he tenido tiempo de… banarlo. Pero a lo mejor te da miedo que se me ahogue…
El ceno de Laura desaparecio.
– ?Quieres hacerlo? -pregunto vacilante-. A Archie le encanta el agua. Me temo que te mojaria entero.
Esa era realmente la razon por la que el se habia ofrecido a ayudar. Laura estaba empapada, y Will temia que se pusiera peor.
– No me importa. Tengo por ahi una sudadera que podre ponerme luego. Pero si no confias en que lo haga bien…
– ?Claro que confio en ti, Will! Y en realidad es muy divertido, porque el disfruta del bano.
Will no supo si era divertido. Pero el pequeno monstruo si se portaba bien en el bano, lo que Will descubrio varias veces durante los tres dias siguientes. No sabia si seria peligroso saturar de agua a un bebe, pero Archie dejaba de llorar al instante y empezaba a reir y soplar burbujas.
– Creo que eres un retroceso genetico a la era de los delfines -le dijo al nino el martes por la tarde.
Para entonces conocia cada raja de las baldosas del cuarto de bano rojo de Laura, y lo hacia todo por rutina. Cuatro toallas a mano por lo menos, sujetar la cabeza al bebe, y una esponja para lavarlo.
– Despues de esto vas a dormirte un ratito, ?verdad? No me mires asi. Ya se que no tiene sentido intentar razonar contigo, asi que intentare sobornarte. Si duermes bien, te preparare uno de esos biberones de cereales y arroz. ?Que te parece?
Will oyo sonar el telefono. Imagino que Laura responderia. El no podia apartar los ojos de Archie ni un instante mientras estuviera en el agua. No sabia como se las arreglaban las madres primerizas, pero durante los
