– Dentro hay una cena de sopa de cangrejo. Y champan. Y musica de Tchaikovski. Todo eso ha sido facil… - Will abrio la puerta y la hizo entrar-. Conseguir una mini cuna para el enano fue mas complicado.

Laura vio la cunita y los cinco tipos de chupetes, de todos los colores. Y la botella de champan recien abierta en un cubo de plata con hielo. El interior del coche ya estaba caliente. Will le hizo quitarse el abrigo y los zapatos y relajarse.

Una vez ataron a Archie en su sillita, ella se quito el abrigo y se hundio en el suave asiento de piel, aunque relajarse fue un poco mas dificil. Nadie la habia mimado tanto como Will. Ella nunca habia tenido semejantes lujos, y tendria que ser tonta para que no le gustaran esos mimos. Le encantaban.

– ?Le has hecho pasar un mal dia, amigo? -le pregunto Will a Archie, que se echo una pompa de saliva en respuesta-. Si, eso imagine.

Laura sonrio.

– Ha sido bueno.

El la miro esceptico.

– No te creo, pero gracias a Dios le gusta el movimiento. Quizas nos deje cenar tranquilos -sirvio dos copas de champan, se sento a su lado y el conductor arranco-. Solo tenemos un par de horas. Se que tienes que volver para entrevistar a las nineras. Pero me parecio un buen dia para escapar de todo durante un rato.

– ?Tuviste un dia duro en el laboratorio?

– Terrible. Fallo la electricidad en medio de un experimento. Dos empleados se pusieron malos y el telefono sonaba cada vez que yo me sentaba para concentrarme en algo serio.

– Te diria que lo lamento -le dio un tiron de la corbata-, pero se perfectamente que son tus dias favoritos.

– ?Como es que ya no puedo enganarte? -le acaricio el cuello-. Eh, ?que es eso?

– ?El que?

– Ese musculo tenso en tu cuello. Es como si tuvieras alambres dentro.

Will le quito la copa y la puso en la mesita.

– Estoy bien, de verdad.

– Vuelvete e inclina la cabeza.

– Will, estoy bien de verdad, y aqui no hay sitio para…

– Claro que si.

Rapidamente, la tuvo sentada entre sus piernas con la cabeza apoyada en sus rodillas.

Laura debio imaginar que tenia los musculos agarrotados por la tension de la semana anterior. Pero no sabia lo cansada que estaba… hasta que sus manos le empezaron a dar masajes.

El bebe se habia quedado dormido. El interior calido y las ventanas oscuras no permitian ver el paisaje invernal y gris. Laura empezo a sentir los huesos liquidos.

Nunca entendio como conseguia Will hacerle sentir que los dos formaban un mundo juntos. Pero se sentia a salvo con el.

A Laura se le cerraron los parpados. La presion y la tension del dia fueron desapareciendo. Will siguio acariciandole los hombros y luego bajo despacio por la espalda.

Eso era exactamente lo que les habia faltado esa semana pasada. No era el masaje en la espalda lo importante, sino estar juntos. Todo habia sido muy confuso y caotico los dias anteriores. Necesitaba hablar con Will, comprobar cuales eran sus sentimientos ante los cambios repentinos en sus vidas. Sabia que ese tipo de comunicacion con Will era peligroso, porque tendia a ocultar sus sentimientos.

Queria hablar con el. Necesitaba hablar con el.

Pero no habia dormido bien ni una noche desde hacia una semana. Suspiro. Sentia que se hundia suavemente. Habia mucha sensualidad en las manos de Will, mucha ternura…

Y eso fue lo ultimo que recordo.

Capitulo Cuatro

Al fin…

Desde hacia una semana, Will dudaba que volviera a estar a solas con Laura.

La noche de la limusina, se quedo dormida mientras le dio el masaje, y las dos noches siguientes, se quedo frita en el sofa justo despues de cenar. Will no se quejaba. Laura necesitaba descansar y gracias a Dios, el enano habia dormido tres noches seguidas sin despertarse. Finalmente Laura habia podido recuperar el sueno perdido. Y esa noche el nino estaba con la ninera, en casa de Laura a diez kilometros de distancia.

El restaurante se llamaba Joe's. El lugar aislado daba a un lago y a un campo de golf privado. Desde su ventana, el paisaje parecia una tarta llena de nata. En la mesa habia un centro con una orquidea junto a una botella a medio terminar de Pinot Noir.

En la esquina una pianista con manos suaves susurraba canciones de amor. Iba vestida con un cenido traje negro y su pelo era largo y pelirrojo. Y su gran delantera podria satisfacer las fantasias de cualquier hombre.

Will la vio. Pero la mujer sentada frente a el era la unica fantasia que el queria.

Su fuerte reaccion hormonal a Laura era preocupante, ya que en ese momento llevaba un vestido sencillo y discreto color crema. Tenia un par de peinetas en el pelo para ordenar un poco sus salvajes rizos castanos, un poco de colorete y rimel.

No habia nada en su aspecto para hacer que un hombre se sintiera peligroso… pero el se sentia asi con ella. Imagino que bajo el vestido llevaria seda roja, porque ella tenia un vicio secreto con la ropa interior descarada. A Will le preocupaba que otros hombres hubieran visto eso y esos ojos sinceros arder de pasion… Le preocupaba que otros hombres hubieran adivinado que esa boca rosa sin artificio podia tentar a un hombre hasta hacerle perder el sentido del tiempo y el espacio, porque estaban en medio de un restaurante y el estaba en peligro de perder el control.

– Creo que ha pasado demasiado tiempo desde que tomaste costillas -observo Will.

– ?Has llegado a esa conclusion porque me he tirado sobre mi plato como un lobo hambriento? -Laura sonrio-. No esta bien hacer dieta continuamente. Adoro esto. Y ceder al pecado es mas tentador porque no he disfrutado de una comida o cena sin interrumpir desde hace un siglo. O al menos dos semanas. No puedo entender como el bebe sabe cada vez que yo me siento a comer.

– A Archie no le gusta que dejes de prestarle atencion. Por suerte esta noche no tendras que preocuparte de el.

– ?Will?

– ?Hmm?

Will vio al camarero dejar un plato de mousse de chocolate frente a Laura. No sabia donde lo meteria despues de una cena de cinco platos, pero estaba deseando ver como lo intentaba.

Espero hasta que el camarero se marcho.

– Me preocupaba haber herido tus sentimientos por no haber elegido una de las nineras que me mandaste. Te molestaste mucho para prepararme las entrevistas con esas nineras. Y eran estupendas, como dijiste.

– No pasa nada -dijo Will rapidamente-. Obviamente tenias que elegir a alguien en quien confiaras y con quien te sintieras comoda.

– Exacto. Y lo que realmente queria era a mi madre.

– ?A tu madre?

– Se que te parecera una tonteria. Han pasado diez anos desde que perdi a mi madre, y tu no tuviste oportunidad de conocerla, Will. Pero le hubiera encantado un nuevo bebe en la familia. Lo habria mimado y consentido terriblemente. Y la senora Apple es abuela. Incluso habla como mi madre hacia. Y no importa lo profesionales que fueran las otras, Archie solo habria sido un trabajo para ellas.

– Laura, no tienes que darme explicaciones. Me parecio bien tu decision… el helado de tu mousse se esta derritiendo.

Ella bajo la mirada.

– Es cierto. Pero no deberia. Realmente no deberia tomarmelo. Esto se ira directamente a mis cartucheras, ?lo sabes?

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