Hamish lo penso un momento.

– No tengo falda.

– Ya lo se. Y la de Angus te quedaria pequena porque era mas bajito. Pero mi marido solia venir a la feria antes de que nos casaramos… La suya te podria valer.

Genial. Iba a inaugurar una feria en un pueblo desconocido llevando una falda de cuadros del marido muerto de aquella mujer.

– No me mires como si fuera a ponerme a llorar, no pienso hacerlo -dijo Susie, como si hubiera leido sus pensamientos-. Tu no eres Rory.

– Yo no…

– No hace falta que digas nada. No te necesito.

– Ya se que no me necesitas.

– Es que este pueblo… hay tanta gente… todos iran a la feria manana y Angus la ha inaugurado desde que llego aqui. Lo echaran en falta. Si vas a la feria y charlas un rato con la gente… sin decirles que piensas vender el castillo, te estaran muy agradecidos.

– Muy bien, de acuerdo -suspiro Hamish por fin.

– Voy a buscar la falda de Rory -sonrio Susie-. Tu eres mas delgado que mi marido, asi que habra que hacer algunos arreglos. Y deja de cavar, te van a salir ampollas. ?El desayuno dentro de media hora?

– Pues… si.

– El primero de los banquetes, lord Douglas -rio ella, antes de apartarse de la ventana.

– Esta como pez fuera del agua.

En realidad, estaba en el agua. Bajo la ducha. Susie podia oirlo en el bano de arriba.

– Solo quiere ganar dinero vendiendo el castillo -le dijo a su hermana-. Deberia odiarlo, pero… no se. Es un corredor de Bolsa americano, pero tengo la impresion de que hay algo mas debajo de esa fachada.

– ?Algo bueno?

– Canta en la ducha.

– Ah, genial. ?Estas interesada?

– ?Por que iba a estar interesada? -replico Susie-. Ademas, solo te he llamado para decir que puedes venir a buscar a Boris cuando quieras. Estoy a salvo con Hamish. Y ha aceptado inaugurar la feria manana.

– ?En serio?

– Si. Con la falda de Rory.

– Susie…

– No te vas a poner a llorar, ?verdad?

– No, pero todos los demas lo haran.

– Espero que no. Hamish saldria corriendo.

– Cuando haya inaugurado la feria, puede correr todo lo que quiera -rio Kirsty-. Ese escenario vacio seria patetico.

– Si, desde luego.

– ?Entonces te cae bien? -le pregunto su hermana.

– Si, es simpatico -respondio Susie-. Bueno, tengo que colgar. Mi hija esta intentando subirse al lomo de tu perro.

Y colgo, dejando escapar un suspiro. Aunque no sabia por que.

Capitulo 4

Despues de desayunar, decidieron ir a la playa. Hamish llevo en una mano la sombrilla y en la otra la toalla. Boris acompano, saltando por el camino como un perro que estuviese a punto de llegar al cielo. Y cuando volvieron al castillo a buscar a Susie, seguia saltando alegremente.

– Hamish va a llevarnos a la playa, Rose -sonrio Susie, poniendo a la nina en sus brazos-. ?Quieres ir a la playa?

Hamish se quedo parado. Nunca habia tenido un nino en brazos. Era… raro. Pero Rose no se puso a llorar; al contrario, lo miraba con una sonrisa en los labios.

– Menos mal que has venido a buscarnos. Yo no puedo llevar el moises y a la nina en brazos. Pesa demasiado.

La playa era extraordinaria, una cala pequena y protegida del viento por una formacion de rocas a ambos lados. Y completamente solitaria.

– Me encanta este sitio. Pero no puedo venir casi nunca porque no puedo cargar con Rose, la sombrilla y todo lo demas -sonrio Susie-. Ademas, me da miedo venir sola.

– ?Por que?

Susie aparto la mirada.

– Bueno, dejalo. No se por que he dicho eso…

– Cuentame.

Ella dejo escapar un suspiro.

– Cuando Kenneth descubrio que estaba embarazada quiso matarme.

– ?Que?

– Mi hermana y yo fuimos a dar un paseo en barca y se las arreglo para lanzarnos contra las rocas. Pero las dos somos muy duras. Nadie puede con las gemelas McMahon.

– ?Sois gemelas?

– Si. Y muy orgullosas de serlo. Pero en fin, dejemos el pasado. A mi hija le encanta el agua, asi que vamos a darnos un banito a la orilla.

Hamish tuvo la impresion de que queria apartarse de el. Como si tuviera miedo.

Susie lo miraba nadar, con poderosas brazadas, hasta llegar a la playa. Parecia un nadador profesional. O quiza era porque tenia la espalda tan ancha…

Pero tenia que dejar de pensar esas cosas. Y tenia que controlar sus hormonas.

– Nadas muy bien -le dijo cuando llego a su lado.

– Me gusta nadar. Pero tu solo te has metido hasta las rodillas.

– No puedo nadar con una nina de catorce meses agarrada a mi cuello.

– Rose esta dormida ahora. Podrias nadar un rato -sugirio Hamish.

– No me gusta dejar a mi hija sola.

– No esta sola, esta conmigo.

Si, era verdad. Y Rose estaba profundamente dormida en su moises. Estaria dormida durante al menos un par de horas. Hamish le estaba ofreciendo la libertad que necesitaba. Y de verdad le gustaria nadar un rato.

Pero algo la detenia. No era desconfianza exactamente, pero…

– Puedes confiar en mi -dijo el entonces.

– Lo se.

– Podras verla desde el agua. Venga, Susie, ve a nadar un rato. Vete ahora mismo o te llevare en brazos y te tirare al agua.

– No te atreverias -replico ella, desafiante.

– No lo haria -le confeso Hamish-. Puede que haya heredado un titulo, pero solo soy un corredor de Bolsa con un gran instinto de supervivencia.

Hamish la miro mientras iba hacia el agua, cojeando ligeramente. Era preciosa.

Llevaba un biquini que dejaba al descubierto cada curva de su cuerpo, pero tambien una cicatriz en la espalda. ?Era esa lesion que hacia que cojease?

Habia perdido a su marido… asesinado por su propio hermano. Estaba criando a una nina. Sola.

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