En el fondo, siempre habia sabido que la verdad terminaria por aflorar, y Cathy era una parte tan importante de su vida que no podia seguir manteniendola oculta, siempre y cuando no tuviera que decirle todo.

– Supongo que ha llegado el momento de hablar de ello -dijo con desenfado, pero sera mejor que te acomodes, porque es una historia larga.

Dio unas palmadas sobre la almohada, pero ella contesto que no con la cabeza.

– Estoy bien aqui.

– Sabes que Evelyn y yo eramos amigos -empezo-. Tras la universidad, empece a trabajar en el negocio de mi familia. Evelyn siguio estudiando para obtener un titulo de postgrado. Mis padres se dieron cuenta de pronto de que tenian un hijo que andaba por los veinticinco anos y que habia que casar. Celebraron unas cuantas fiestas e invitaron a todas las chicas que ellos consideraban adecuadas. Yo sabia que se esperaba de mi que eligiese a una de ellas.

Recordo aquellos dias. Era verano, por que Evelyn estaba mucho por su casa. Sus padres no querian invitarla a ella, por supuesto, pero sabian bien que no podian excluir a su mejor amiga.

– No pense que fuese tan importante -admitio-. Yo nunca habia estado enamorado, pero habia tenido un monton de novias, y pense que simplemente seria mas de lo mismo. Pero el matrimonio es algo serio, y pasado un tiempo llegue a la conclusion de que no iba a permitir que me obligaran a escoger a alguien simplemente por quien fueran sus padres y por cuanto dinero pudiese aportar a la familia. La tension se hizo tremenda entre mis padres y yo.

Recordaba bien las discusiones, los ruegos de su madre, la ira fria de su padre. Recordaba perfectamente la ocasion en que su padre lo llevo aparte para informarle de que los Ward llevaban generaciones casandose por el bien de la familia. Fue entonces cuando se dio cuenta de que sus padres no se habian casado por amor.

– Yo queria mas -le explico-. Al menos es asi como empezo. Entonces, ya por puro espiritu de contradiccion, me decidi a elegir a alguien que a ellos pudiera parecerles bien. Una tarde, me estaba quejando a Evelyn de la situacion. Nombre todas las cualidades que queria encontrar en una mujer: alguien inteligente, buena conversadora, con un gran sentido del humor. Recuerdo que estabamos sentados en la playa. Me habia tomado la tarde libre. Ella me miro y con una sonrisa me dijo: «alguien como yo». Entonces supe que tenia razon.

– Y le pediste que se casara contigo -concluyo Cathy.

– Si. Y ella acepto -Stone se froto los ojos-. No se en que estaba pensando. En cierto modo, me parecia casi una broma, pero cuando ella empezo a hablar, me di cuenta de que iba en serio, y crei que yo tambien.

El pasado volvio como tantas veces.

– Dijo que estariamos bien juntos, y yo supe que tenia razon. Siempre nos habiamos llevado bien. Nos gustaban las mismas cosas, compartiamos los mismos suenos, asi que decidi seguir adelante, al menos durante un tiempo. Mis padres se pusieron furiosos y reaccionaron de la peor manera posible: prohibiendome que me casara con ella.

Cathy asintio.

– Y eso solo sirvio para que tu te empenases aun mas.

– Tenia veintiseis anos, pero tampoco puedo eludir mi responsabilidad.

El era el culpable de lo ocurrido, porque habia tenido ante las narices tantos signos…

– Estuvimos saliendo bastante tiempo despues de comprometernos -dijo-. Mas de un ano. Fui yo quien insistio en que fuera asi. Supongo que una parte de mi mismo sabia que lo que estabamos haciendo no estaba bien, pero no supe como pararlo o como mejorarlo -se aclaro la garganta-. Un par de meses despues de sellar nuestro compromiso, me di cuenta de que Evelyn estaba enamorada de mi. Llevaba anos estandolo. Casarse conmigo habia sido su mayor deseo.

– Y tu no querias hacerle dano -dijo Cathy con suavidad.

El asintio.

– Era tan importante para mi, que pense que seria capaz de hacerlo funcionar. Yo la queria, pero como a una amiga, y en aquel tiempo no pense que hubiera mucha diferencia. Estaba equivocado.

Habia muchas cosas que no iba a contarle a Cathy. Cosas personales que Evelyn y el habian compartido. Todavia recodaba la primera vez que hicieron el amor, pero ese recuerdo no era como el de la mayoria de los hombres. Sabia que ella era virgen y habia estado posponiendolo todo lo posible. No es que tuviera problemas excitandose con ella, pero la pasion no habia llegado a encenderse. Tras unas cuantas ocasiones, se dio cuenta de que empezaba a evitarla fisicamente, y fue la inexperiencia de ella lo que le impidio darse cuenta de lo poco que hacian el amor, comparados con otras parejas. Al final, no habia sido capaz ya de fingir.

– El matrimonio resulto ser un desastre -dijo-. Ella era incapaz de encontrar una razon que lo explicase, y yo me sentia culpable constantemente. Intente solucionarlo, pero no sabia como. En lo unico que podia pensar era en que yo habia sido su unico hombre y que nunca la habia deseado a ella de ese modo.

Cathy se apreto las rodillas contra el pecho y se recordo que habia sido ella quien habia iniciado aquella conversacion. Por razones que ya no podia recordar, habia querido conocer toda aquella informacion, pero ahora lo lamentaba. Cuanto mas le contaba, mas real se volvia Evelyn. O peor: mas similitudes encontraba entre sus situaciones.

Queria a Stone y sabia que el no la queria a ella. Pertenecian a mundos diferentes. Ella era virgen en su primer encuentro. La unica diferencia era que no estaban casados y que el la deseaba fisicamente… al menos, por el momento.

El cuerpo le dolia. Era como si los huesos se hubieran salido de su sitio. Le dolia respirar y tenia los ojos como llenos de arena. Sus palabras la laceraban como dagas. No importaba que no fuese Evelyn, porque ambas eran demasiado parecidas.

El amor no correspondido es una de las historias mas antiguas del mundo, se dijo. Dios, como detestaba ser un cliche. La pena era que no habia podido elegir. No habia podido evitar querer a Stone, lo mismo que no podia dejar de respirar. Era involuntario.

– ?Estas bien? -pregunto el-. Te has puesto palida.

«No debe saberlo nunca», penso.

– Solo estaba pensando en lo que me has contado. Siento que las cosas no salieran bien entre Evelyn y tu. Debia ser una mujer encantadora.

– Te habria gustado.

Seguramente no, a pesar de que tenian algo en comun. Y no creia que a Evelyn ella le hubiera gustado. Habrian sido competidoras en un juego que ambas estaban destinadas a perder.

Stone aparto la sabana y dio una palmada en la sabana.

– Ven a la cama -dijo.

Ella asintio, se quito la bata y se unio a el. Aquella historia era mucho mas larga, pero no iba a presionarlo para que se la contara.

Stone la abrazo.

– ?Preferirias que no te hubiese hablado de Evelyn? -pregunto.

– No, en absoluto.

El le aparto unos mechones de la cara y la beso.

– Te deseo -murmuro junto a su boca.

Mas tarde, cuando ambos habian estado perdidos en el abismo de la pasion y habian encontrado el camino de vuelta a la realidad, Cathy estaba tumbada boca arriba en la oscuridad. Stone dormia a su lado. Aun tenian las manos entrelazadas.

Se dijo a si misma que no importaba; que ella no era Evelyn y que su relacion era muy diferente. Pero las palabras no le ofrecieron ningun consuelo, porque no eran verdad. Si que importaba. No habia forma de ignorar el pasado, ni la verdad inherente a la historia de su esposa. El no la amaba, del mismo modo que no la amaba tampoco a ella. Y sin embargo, las dos lo habian querido. Al final, ese desamor habia destruido a Evelyn. ?Que le ocurriria a ella?

Stone cerro el expediente.

– Ya basta por ahora -dijo, y miro el reloj de la pared-. Ula traera la comida en un momento. Me ha dicho que ha preparado esa ensalada de pollo y mango que tanto te gusta.

Cathy sonrio.

– Es un encanto, pero no tengo hambre. ?Podrias decirle que me la guarde para mas tarde?

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