– ?Crees que es necesario amar?

El Principe hizo aquella pregunta como por casualidad, pero Cleo hubiera podido jurar que habia una nota de panico en su voz. El corazon le dio un vuelco.

– Si. No quiero una union vacia.

– ?No te basta con que te haya ofrecido el mundo?

Cleo no queria el mundo: lo queria a el. Solo a el. Lo amaba, pero estaba claro que el no la correspondia.

– Sadik…

El Principe se puso en pie y camino hacia la ventana. Una vez alli se coloco de espaldas a Cleo.

– Yo te hablare del amor. Te dire que no aporta nada y que solo sirve para provocar dolor.

Ella sabia que estaba equivocado, pero le resultaba imposible pronunciar palabra. Se hizo el silencio en la habitacion. Entonces Sadik respiro con fuerza.

– Mi compromiso con Kamra estaba pactado. La vi unas cuantas veces y no puse ninguna objecion a aquella union. Era atractiva y de buena familia. Su caracter tranquilo me daba paz. La habian educado para ser la esposa de un hombre importante y por tanto no conocia muy bien el mundo.

Aquellas palabras eran para Cleo como punales que se le clavaban en el corazon. Ella no podia ser mas distinta a aquella maravillosa Kamra. Pero dejo que Sadik siguiera hablando. Queria escuchar toda la historia.

– Como era tan joven y tan inexperta se acordo que nuestro compromiso durara un ano. Durante aquellos meses pasamos mucho tiempo juntos. Llegue a admirarla y a tomarle carino. A la larga me enamore de ella.

Cleo sintio deseos de taparse los oidos y gritar para no seguir escuchando. Se le llenaron los ojos de lagrimas, pero lucho por contenerlas.

– Nos peleamos no recuerdo muy bien por que -continuo Sadik metiendose las manos en los bolsillos traseros del pantalon-. Faltaban apenas tres semanas para la boda y ella iba a ir a Paris con su madre. Tenian que hacer unas compras de ultima hora. Kamra se marcho llorando.

Sadik se detuvo unos instantes antes de continuar.

– Al cabo de un rato decidi ir detras de ella. Llame para retrasar el vuelo y me dirigi al aeropuerto en coche. De camino vi un accidente. Ya habia llegado la ambulancia. Disminui la velocidad y al pasar al lado reconoci el coche. Su madre se hizo solo unas heridas leves, pero Kamra murio.

El Principe se giro para mirar a Cleo. Tenia los ojos brillantes y la boca apretada.

– Mi corazon murio en aquel instante con Kamra. Nunca volvere a amar.

Capitulo 9

CLEO no era consciente de haber salido del despacho de Sadik. No recordo nada hasta que se vio vagando por los pasillos de palacio. Le dolia todo el cuerpo y tenia la sensacion de que nunca mas volveria a sentirse plena.

Se detuvo para descansar un poco en un banco que habia en una alcoba. Se sentia desgraciada, pero sabia que llorar no le serviria de consuelo. El dolor era demasiado grande.

Se obligo a si misma a respirar profundamente y mantener la calma por el bien del bebe, aunque le costaba trabajo en su situacion. ?Por que habria llegado su vida a aquel extremo? ?Se veria obligada finalmente a casarse con un hombre que no la amaba, que nunca la amaria porque ya le habia entregado su corazon a una mujer que habia muerto? Le parecia imposible. Pero ella no era una inutil. Era inteligente y no le asustaba el trabajo duro. Podria escaparse de palacio y…

?Y que? Cleo le dio vueltas a la cabeza a aquella pregunta. Tenia pocos ahorros, no le llegarian para mantenerse durante la huida. Estaba embarazada de cinco meses. ?Durante cuanto tiempo podria seguir trabajando? Y aunque encontrara un empleo bien pagado en el que no hicieran preguntas, ?que pasaria cuando naciera el nino? ?Queria pasarse el resto de su vida huyendo?

Habia muchas cosas que Cleo no tenia claras, pero estaba convencida de que Sadik iria en busca del bebe. Y si la encontraba se lo arrancaria de los brazos. Dudaba mucho de que ningun tribunal americano se pusiera de su parte cuando supieran que Sadik no solo se habia ofrecido a casarse con ella sino que ademas habia prometido tratarla… como una princesa.

Nadie lo entenderia, penso Cleo con tristeza. Nadia comprenderia que no se trataba de poseer riquezas y privilegios sino de encontrar el amor. No podia casarse con un hombre que no la amaba.

Cleo se froto las sienes para tratar de aliviar el dolor. Lo peor de todo era que estaba claro que Sadik era capaz de amar, pero no estaba dispuesto a amarla a ella. Ella no era suficiente para hacerle olvidar a Kamra aunque estuviera dispuesto a acostarse con ella e incluso a casarse. Deberia estar agradecida. Deberia pensar que aquello era suficiente.

Pero no lo era.

Cleo se puso en pie. Solo quedaba una esperanza. Habia una persona que podria ayudarla.

Corrio hacia el ala de negocios de palacio y tomo el vestibulo que llevaba a los aposentos del Rey. Se anuncio a uno de los tres asistentes que estaban sentados tras un gran mostrador y espero mientras trataba de no mirar a los guardias armados que custodiaban aquella zona.

El rey Hassan la tuvo esperando menos de diez minutos. Cleo estaba todavia tratando de controlar la respiracion cuando se abrio una de las inmensas puertas dobles y un hombre vestido de traje le pidio que la acompanara a la suite privada de Su Majestad.

El rey Hassan estaba al telefono cuando ella entro en su despacho. El monarca le hizo un gesto con la mano para que se sentara en el sofa de la esquina. Cleo se dirigio hacia alli y tomo asiento. Era un despacho inmenso, de al menos cien metros cuadrados. Tenia grandes ventanales que daban a un jardin perfectamente cuidado. En las paredes habia cuadros y tapices.

El Rey colgo el telefono, se puso de pie y se sento en el sofa al lado de Cleo.

– Estaba hablando con mi hijo Reyhan -se disculpo-. Acaba de regresar de una conferencia mundial sobre el petroleo. ?Como te sientes, Cleo? -pregunto tomandola de la mano.

– Estoy… estoy bien, gracias -respondio ella aclarandose la garganta-. Alteza… hay algo de lo que quiero hablar con usted.

– Claro, nina -dijo el Rey soltandole la mano y sonriendole con amabilidad-. Pero antes dejame decirte que estoy encantado de como han salido las cosas. Sadik es el primero de mis hijos que va a darme un nieto. Tal vez no lo entiendas, pero a medida que uno se va haciendo mayor se preocupa mas por las futuras generaciones. Quiero estar seguro de que la sucesion real estara garantizada.

A Cleo no le gustaba como sonaba aquello. Agradecia la preocupacion del Rey, pero hubiera preferido que no mostrara tanto interes por el bebe.

– Cuando le dije que estaba embarazada, ?como supo que Sadik era al padre? -le pregunto Cleo juntando las manos-. He descubierto que solo se lo conto a Zara y a el.

– Se lo dije a tu hermana porque sabia que ibas a necesitar una amiga, y ?quien mejor que ella? -respondio el Rey sonriendo-. Y en cuando a Sadik… la otra vez que viniste os observe cuando estabais juntos. Habia algo en el modo en que os mirabais que me hizo preguntarme que estaba ocurriendo entre vosotros.

Cleo suspiro. Lo que estaba ocurriendo era que ella se estaba enamorando de Sadik y el disfrutaba de sus favores en la cama. No era desde luego la receta de la felicidad.

– Pero el bebe podia no haber sido suyo -senalo Cleo.

– Yo no tenia modo de saberlo -respondio el Rey encogiendose de hombros-. Yo solo le dije a mi hijo que si el era el padre tenia que cumplir con su deber.

– Alteza, yo… yo no quiero faltarle al respeto -comenzo a explicarle Cleo tras aclararse la garganta-. Comprendo el honor que me hace su hijo pero… no puedo casarme con el.

– No comprendo…

– Sadik no me ama -dijo ella sin mas preambulos-. Me ha dejado muy claro que le entrego su corazon a su antigua prometida y que no tiene intencion de volverse a enamorar. Se que a usted le parecera una tonteria, pero yo no quiero estar con alguien a quien no le importo.

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