– Mi hijo es muy obstinado y a veces puede resultar dificil -aseguro el Rey sonriendo ligeramente-. Creo que se parece a mi. Pero acabara entrando en razon.

Cleo deseaba creerlo, pero tenia la sospecha de que el Rey le estaba diciendo lo que ella queria oir. Trato entonces de utilizar otro argumento.

– Quiero irme a casa. Alteza, por favor. No me obligue a hacer esto. No impedire que Sadik vea a su hijo, pero no quiero casarme con el y no quiero quedarme aqui.

Hassan echo los hombros para atras. Sus ojos oscuros parecian un poco menos amables.

Cleo sintio un nudo en el estomago. No era una estupida. Ya sabia que habia perdido la batalla.

– La ley de Bahania es muy clara, Cleo. Los ninos de la familia real no pueden abandonar el pais. Tienen que educarse aqui.

– Pero podria concederme un permiso especial. Usted permitio que Sabrina estudiara fuera.

– Fue un momento de debilidad que he lamentado todos estos anos -se apresuro a responder el Rey-. Estos son otros tiempos y otras circunstancias. No privare a Sadik de su hijo ni, egoistamente, me privare yo tampoco de mi nieto. Ademas, si te marchas tambien te echaria de menos a ti.

Cleo no se sorprendio. En el fondo sabia que no habia nada que hacer. Trato de consolarse pensando que habia hecho todo lo posible. Pero cuando se despidio del Rey y salio de su despacho no pudo evitar sentir un escalofrio. Tal vez fuera una locura, pero sintio como si la puerta de una jaula se cerrara de golpe tras ella. Sus dias de libertad habian terminado.

Sadik atendio varias llamadas telefonicas cuando Cleo se hubo marchado pero cuando colgo se sintio incapaz de concentrarse en el mercado bursatil. Una vez mas ella se habia aduenado de su cerebro, obligandolo a pensar en cosas que no queria detenerse a considerar.

?Como podia Cleo hablar de amor? Aquello no formaba parte del acuerdo al que habian llegado. Tendrian pasion y respeto mutuo. Criarian juntos a su hijo aunque sabia que Cleo se resistiria a alguna de sus ideas e intentaria imponer su voluntad. Discutirian, ella lo desafiaria y por la noche se reconciliarian haciendo el amor.

?Por que insistia Cleo en anadir el amor a aquella ecuacion? Sadik habia amado una vez. Kamra habia sido todo lo que esperaba de una esposa: era amable, silenciosa y discreta. Habia cumplido todos sus deseos, comprendia las costumbres de Bahania y nunca lo cuestionaba a el. Su belleza silenciosa era como un balsamo. Con ella siempre podia concentrarse en los asuntos que reclamaban su atencion. Podia apartarsela facilmente de la cabeza. Y cuando ella fallecio, para su asombro, se sintio completamente vacio y solo.

Si, habia amado una vez y le habia servido para jurar que nunca volveria a sentirse asi de vulnerable. Si habia experimentado un dolor tan profundo al perder a Kamra, que ocurriria si Cleo…

Sadik aparto de si aquel pensamiento. No queria ni pensarlo. Seria mejor que se concentrara en el trabajo, penso devolviendo la atencion a la pantalla del ordenador.

Pero entonces su secretaria le anuncio por el interfono que su padre estaba alli. Hassan entro en su despacho y se sento frente a el.

Sadik hizo un gesto de saludo con la cabeza y espero a que el Rey hablara. Estaba claro que su padre tenia algo en la cabeza.

– Cleo ha venido a verme -le espeto el monarca sin preambulo-. Me ha rogado que la dejara volver a casa.

– Su casa esta aqui -respondio Sadik sintiendo un frio extrano en la boca del estomago-. Nos casaremos y educaremos a nuestro hijo como mi heredero.

– A mi no tienes que convencerme -aseguro el Rey haciendo un gesto con la mano-. No tengo ninguna intencion de que mi nieto viva en el otro lado del mundo. Sera el primero de una nueva generacion. Debe conocer nuestras costumbres.

– Me alegra saber que estamos de acuerdo – dijo Sadik sintiendose algo mas relajado.

– Pero me gustaria saber por que esta tan segura de que aqui sera desgraciada -continuo Hassan entornando los ojos-. Se que vuestra relacion comenzo siendo puramente pasional, pero Cleo tiene muchas mas cosas de las que puedas encontrar en la cama. Es muy especial y espero que la trates como se merece.

– Estoy de acuerdo -respondio su hijo sin dudarlo-. Le he explicado a Cleo que nuestra union sera muy provechosa. Que sere leal con ella y con nuestros hijos. Tendra todo lo que desee.

– Eso esta muy bien -reconocio Hassan -. Pero no es suficiente.

– ?Que mas puede haber?

– Tienes que hacerla feliz.

– Sera mi esposa y la madre de mis hijos -aseguro Sadik mirando fijamente a su padre-. Me parece suficiente felicidad.

Hassan no dijo nada al principio. Se puso de pie y se acerco a la ventana que daba al jardin.

– Tienes una leccion que aprender, Sadik – comenzo a decir con lentitud-. Pero debes descubrirla por ti mismo. Solo te aconsejo que no permitas que la arrogancia se interponga en el camino de tu corazon.

– Por supuesto que no lo permitire -contesto Sadik rechazando las palabras de su padre.

No estaba siendo arrogante con Cleo. Su plan era logico y tenia mucho sentido para los dos. Se casarian y ella seria feliz. Ese era el curso natural de las cosas.

– Os deseo lo mejor a ambos -aseguro el Rey girandose para mirar a su hijo-. Cleo es un tesoro digno de un principe. Rezare para que no la pierdas en el camino.

Los siguientes dias se le hicieron muy cortos a Cleo. Le enviaron vestidos de novia para que se los probara. Decidio que flores adornarian el banquete y el menu que se iba a servir. La manana de la boda fue incapaz de probar bocado. Se acurruco en un rincon del sofa, preguntandose como se habia metido en aquella situacion.

– Buenos dias, senorita novia -dijo Sabrina entrando en la suite tras tocar en la puerta con los nudillos-. ?Como te sientes?

– Tengo ganas de salir corriendo colina abajo – aseguro Cleo sonriendo a la joven con cierta tristeza-. No llevaras encima un mapa para saber que direccion debo tomar…

– No, lo siento. Y mas te vale no adentrarte tu sola en el desierto. Te podria pasar cualquier cosa – aseguro Sabrina dejandose caer a su lado en el sofa-. No pareces muy contenta -dijo mirandola a los ojos-. No quieres casarte con el, ?verdad?

– Al parecer no tengo eleccion -respondio Cleo tratando de ocultar su amargura-. Estoy esperando un hijo de Sadik. Una cosa tan nimia como es la felicidad no puede compararse con siglos de tradicion. Lo siento -se disculpo tras exhalar un suspiro-. No quiero molestarte con mis problemas. De hecho creo que la boda entre Sadik y yo podria salir bien si el no fuera tan…

– ?Obstinado? -sugirio Sabrina-. ?Dificil? ?Cabezota?

– Por ejemplo.

– Mira: ya se que esto no es lo que tenias pensado, pero la buena noticia es que Sadik es un buen hombre. Todos mis hermanos lo son. Tendras que encontrar la manera de conseguir que se arrodille ante ti. Cuando lo hayas conseguido la vida sera una balsa de aceite.

Estupendo. Parecia de lo mas sencillo. Mientras lo intentaba tal vez podria dedicarse tambien a abrir las aguas del mar y detener el calentamiento de la tierra.

– ?Tienes alguna idea concreta de como hacerlo?

– No, lo siento -respondio Sabrina con una mueca-. Me temo que esa informacion tendras que averiguarla por ti misma.

Lo que su futura cunada no sabia, penso Cleo, era que Sadik seguia amando a su difunta prometida. Parecia dificil poner de rodillas a un hombre que ya no tenia corazon.

– Sera mejor que te vistas -dijo Sabrina poniendose en pie-. Llamame si necesitas ayuda.

– Gracias. Lo hare.

Cleo la vio marcharse y despues se acurruco de nuevo en el sofa.

La ceremonia era a las cinco de la tarde y despues tendria lugar una cena. No hacian falta ni estilistas ni maquilladores porque no iban a retransmitir su boda por television ni iba a aparecer en ningun canal internacional. Aquello era mejor que montar un circo, se dijo Cleo a si misma cerrando los ojos.

Sin darse cuenta se adormilo un poco. Una suave caricia en la mejilla la desperto. Abrio los ojos y vio a Sadik

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