Siempre ocurria lo mismo cuando estaban juntos, penso para sus adentros.
Pero en lugar de responder apasionadamente Cleo le apreto con firmeza el hombro obligandolo a dar un paso atras. Entonces salio de la cama y se encamino al cuarto de bano.
– No me casare con alguien que no me ama -anuncio en voz alta.
Entro al bano y cerro de un portazo. Sadik escucho el inconfundible sonido del pestillo.
El Principe miro alternativamente de la cama a la puerta. ?Que habia ocurrido? ?Por que hablaba Cleo de amor? Sacudio la cabeza y salio del dormitorio.
– Mujeres -gruno-. No vale la pena tomarse tantas molestias por ellas.
Cleo se paso toda la manana recorriendo arriba y abajo el salon de su suite. Imagino que al menos aquello le vendria bien al bebe, aunque no se podia decir lo mismo de la preocupacion.
Cada vez que recordaba lo que le habia dicho a Sadik le entraban ganas de morirse se verguenza. Al pensar en las ultimas palabras que habia pronunciado se le acaloraban las mejillas y le sudaban las manos. Peor todavia: Ni siquiera ella misma sabia lo que ocultaba su propio corazon hasta que dijo aquello.
«No me casare con alguien que no me ama».
Aquella frase se le repetia una y otra vez en la cabeza. No habia querido decir eso, ni siquiera habia querido pensarlo, ni tampoco habia querido que fuera cierto.
Solo habia una razon que explicara por que le importaba tanto conseguir el afecto de Sadik. No era una cuestion de orgullo ni de busqueda de la felicidad. Era una cuestion de corazon.
Lo amaba.
Cleo no era consciente de cuando ni donde habia cometido la estupidez de enamorarse de alguien sentimentalmente inaccesible, un principe de sangre real que, por cierto, seguia enamorado de su novia fallecida.
?En que demonios habia estado pensando? Cleo se detuvo en medio del salon y aspiro con fuerza el aire. No habia pensado en nada. Se habia dedicado a sonar y a desear, y habia sido una estupida.
Ahora estaba envuelta en una situacion que no podia controlar. Lucharia contra aquella boda mientras pudiera, pero, ?y si perdia la batalla? ?Y si finalmente tuviera que casarse con Sadik? Pasaria el resto de su vida enamorada de alguien que no le correspondia. Era la peor de sus pesadillas hecha realidad.
Cleo se acerco hasta el sofa, se sento, y cruzo los brazos sobre el pecho como si quisiera protegerse a si misma. La unica esperanza que brillaba en su horizonte era que Sadik era demasiado egocentrico como para darse cuenta de lo que significaba aquella declaracion. Probablemente pensaria que estaba demandando amor del modo en que lo haria una mujer egoista. No se le ocurria pensar que ella misma ya estaba enamorada de el.
Era un consuelo pequeno, penso, pero se agarraria a el porque era todo lo que tenia.
Alguien llamo a la puerta de su suite. Cleo estiro los hombros y se preparo mentalmente para otro altercado.
– Adelante -grito.
Se abrio la puerta pero no era su aspirante a novio el que entro. En su lugar lo hizo una Sabrina muy confusa.
La hija pequena del Rey estaba tan elegante como siempre vestida con unos pantalones negros y camisa blanca. Llevaba el pelo recogido en una coleta.
– Pense que Kardal y tu regresabais hoy a casa -dijo Cleo poniendose en pie.
Igual que la mayoria de los invitados a la boda, Sabrina y su marido habian pasado la noche en palacio.
– Kardal ya ha partido hacia la Ciudad de los Ladrones, pero yo me he quedado un poco mas. Sadik vino a verme cuando estaba haciendo las maletas -explico la joven bajando la vista hacia el vientre de Cleo.
Cleo sintio deseos de cubrirse. Parecia como si en la ultima semana hubiera doblado de peso. El vestido que llevaba puesto habia sido suelto en su momento, pero ahora le apretaba el vientre, dejando todavia mas en evidencia su condicion. Nunca se hubiera vestido asi fuera de la suite, pero como no esperaba visitas se lo habia puesto aquella manana nada mas salir de la ducha.
– Supongo que esto lo dice todo -reconocio llevandose la mano al vientre.
Sabrina asintio con la cabeza.
– Cuando Sadik me conto lo de la boda tengo que reconocer que me quede muy sorprendida. Sabia que habia algo entre vosotros, pero no imagine que fuera algo tan serio. Entonces, cuando menciono al bebe cai en la cuenta de que…
– ?Como?
Cleo sabia que interrumpir a una princesa seria considerado seguramente como una falta grave de educacion, pero no fue capaz de contenerse.
– ?Ha dicho que vamos a casarnos?
– Si, por eso estoy aqui -aseguro Sabrina-. Para ayudarte con la boda. Sadik dice que tenemos que darnos prisa. ?De cuanto estas? -pregunto mirando de nuevo el vientre de Cleo.
– De cinco meses -respondio rodeando el sofa para acercarse a la joven-. Mira: te agradezco que hayas venido, pero tengo que decirte que no va a haber ninguna boda. Ni ahora ni nunca. Asi que si quieres volver a tu casa con tu marido te sugiero que lo hagas.
– Esto es peor de lo que yo pensaba -aseguro Sabrina sacudiendo la cabeza-. Sentemonos y empecemos desde el principio. Esta claro que aqui hay algo mas de lo que me ha contado Sadik -reflexiono tomando a Cleo del brazo y guiandola hacia el sofa.
– Seguro que si -murmuro Cleo.
Al dejarse caer sobre los cojines Cleo se dio cuenta de que la sorpresa de Sabrina significaba que el Rey no le habia contado a todo el mundo lo de su embarazo. Solo a unos pocos escogidos: Zara y…
Cleo trago saliva. Y Sadik, penso sin respiracion. Si el Rey se lo habia contado a el tenia que ser por alguna buena razon. Lo que significaba que sabia quien era el padre de su hijo. Lo que significaba que la situacion se complicaba todavia mas.
– De acuerdo -dijo Sabrina sentandose a su lado-. Es obvio que Sadik y tu tuvisteis una relacion cuando estuviste aqui cinco meses atras. Si estas embarazada significa que entre vosotros saltaron chispas.
– Mas que eso -reconocio Cleo-. Todavia saltan, pero esa no es la cuestion. Mirame -dijo abriendo los brazos con las palmas hacia arriba-. Ni siquiera me acerco a la idea de una princesa. No conozco nada de vuestro pais ni de vuestras costumbres. Soy un desastre para el protocolo. Tal vez Zara no supiera tampoco muchas cosas, pero ha resultado ser una excelente y maravillosa princesa. Yo en cambio soy una nina de la calle que a duras penas logro terminar el instituto. Creeme: no soy alguien a quien os gustaria tener en palacio.
– Estas siendo un poco dura contigo misma – aseguro Sabrina sonriendo -. Eres una mujer muy hermosa. Zara y yo nos hemos pasado horas y horas odiandote por tus curvas. Tambien eres buena amiga y por lo que me han contado, una hermana estupenda. ?Por que no ibas a encajar aqui?
– Sadik y yo seriamos desgraciados juntos – aseguro Cleo intentando otra estrategia-. No tenemos nada en comun.
– Teneis lo suficiente como para concebir un hijo.
– La pasion desaparece.
– ?Y que me dices del amor? Eso dura.
– El no me ama -aseguro Cleo con tristeza.
Le agradecio a Sabrina que no le preguntara lo que era obvio, que ella si lo amaba a el.
– Supongo que mi hermano no sabe en este momento lo que siente -aseguro la joven-. Las cosas cambian con el tiempo.
Cieo queria pensar que aquello era verdad. ?Llegaria Sadik a amarla con el tiempo? ?Era aquella una esperanza suficiente como para construir sobre ella un matrimonio?
– Sencillamente, creo que no puedo casarme con el.
– Cleo, mi hermano me ha pedido que te ayude a organizar la boda -aseguro Sabrina con expresion seria-. Y lo hare encantada. Pero si no quieres casarte con el no te quedan muchas opciones. Estamos hablando del hijo de un miembro de la familia real.
– Estoy familiarizada con las leyes de Bahania – aseguro Cleo poniendose tensa-. Pero tambien se que se pueden hacer excepciones.
– Lo se -respondio Sabrina recuperando la sonrisa-. Yo soy la prueba viviente de ello. Pero aunque mi padre
