se produjo. Poco a poco se fue dando cuenta de que la habia olvidado.

Pero ella habia sido incapaz de olvidarlo. Porque habia permitido que Sadik le importara y porque se habia entregado a el.

Cleo se obligo a si misma a respirar lentamente. No queria volver a llorar. No queria sentir nada. Y desde luego no queria que sus sentimientos hacia Sadik siguieran creciendo. ?Por que habria caido en la tentacion de estar con el sabiendo que no le convenia? Pagaria por ello el resto de su vida.

Pero entonces la verdad cayo sobre ella como un mazazo. Estaba furiosa porque su sueno habia muerto. En lo mas profundo de su corazon deseaba que Sadik se enamorara de ella. Y estaba claro que no habia sido asi. El habia seguido con su vida normal y ahora iba a hacer lo que debia pidiendole que se casara con el, pero eso no significaba que ella le importara lo mas minimo. Todos los suenos y esperanzas de Cleo se hundian en el fango. Y cuando quedaran definitivamente enterrados solo le restaria una fea realidad compuesta de dos hechos ineludibles: un hombre que se habia casado con ella por obligacion y un corazon hambriento de mucho mas.

– ?Cleo?

Cleo se estiro, reconocio la voz de Sadik y gruno. Despues de pasarse toda la noche sin dormir habia conseguido adormecerse al amanecer, pero se habia despertado media hora despues por unas inesperadas ganas de devolver.

Despues de hacerlo y lavarse los dientes lo unico que queria era tener la oportunidad de quedarse durmiendo el resto de la manana.

– Vete -le dijo sabiendo que Sadik se daria cuenta de que se habia pasado la noche llorando.

Por desgracia, y a pesar del considerable tamano de la suite, no habia ningun lugar en el que esconderse.

El Principe entro en el dormitorio con aspecto inmejorable, como si hubiera descansado muy bien. Y seguramente asi habria sido, penso Cleo con amargura. Por lo que a el se referia, todo estaba en orden.

Sadik se acerco a la cama y se sento a su lado.

– No tienes buen aspecto -aseguro apartandole el cabello de la cara.

– Vaya, muchas gracias.

– El descanso es importante para el bebe.

– Ya lo se -respondio Cleo apretando los dientes-. No quiero verte. Por favor, marchate.

Sadik ignoro por completo sus palabras, como de costumbre. Le tomo la mano entre las suyas y se la llevo a los labios. Le beso los nudillos antes de girarsela para posar los labios en la cara interna de la muneca. Cleo odio el escalofrio que le recorrio el brazo antes de expandirse por el resto de su cuerpo.

– Tenemos que casarnos enseguida -dijo Sadik como si retomara una conversacion que hubiera sido interrumpida un instante atras-. El nino nacera pronto. El futuro principe sera la luz de mi vida. Mi padre tambien estara encantado. Su primer nieto. Hace muchos anos que no hay un bebe en palacio. Tendre que buscar un nombre adecuado para nuestro hijo -aseguro frunciendo levemente el ceno-. Hay que mantener las tradiciones. Tambien tendre que contactar con algunos colegios para que le reserven plaza. ?Cuando esta previsto que nazca?

Cleo lo miro fijamente. No podia creer que estuvieran manteniendo aquella conversacion. No, seguro que se trataba de un sueno extrano o de algun tipo de experiencia extracorporal.

– Cuando sepas la fecha exacta hazmelo saber -continuo diciendo Sadik al ver que ella no respondia-. Por los colegios no hay ningun problema. Les encantara contar con un miembro de la familia real entre sus alumnos.

El Principe siguio hablando. Cleo no podia creerse que estuviera hablando de colegios y universidades cuando el nino no seria mas grande que la palma de la mano.

– Puedes hacer todos los planes que quieras -aseguro retirando la mano-, pero no he cambiado de opinion. No me casare contigo.

– Estas esperando un hijo mio -contesto Sadik como si estuviera hablando con el nino-. El primer nieto del rey de Bahania no puede nacer ilegitimo. Yo no lo permitiria. Nos casaremos. ?Por que te resistes? -pregunto tras vacilar unos instantes.

Al menos queria saber lo que ella pensaba de todo aquel asunto. La buena noticia era que Cleo ya habia llorado todo lo que tenia que llorar la noche anterior. Aquella manana sencillamente ya no le quedaban lagrimas. Asi que era capaz de escucharlo hablar de casarse por el bien del bebe sin sentir nada mas que una punzada en el corazon.

– A ti solo te interesa el nino -dijo ella-. Estoy dispuesta a colaborar, pero casarse no es una opcion.

– Te hago un honor con esta proposicion – aseguro Sadik poniendose en pie y mirandola fijamente.

– No, el honor te lo haces a ti. Yo no te importo lo mas minimo. Lo unico que importa es el bebe. Sinceramente, no creo que esa sea la receta de la felicidad, asi que ?para que querria comprometerme a quedarme aqui contigo e! resto de mi vida?

Sus palabras parecieron dejarlo noqueado. Abrio la boca para decir algo y luego volvio a cerrarla.

– Soy el principe Sadik de Bahania y te estoy pidiendo en matrimonio -dijo finalmente.

– Tu cargo no supone una sorpresa para mi y ya habia supuesto que me estabas pidiendo la mano -aseguro Cleo incorporandose en la cama.

Era el momento de decirle la verdad… O al menos una parte de ella sin delatarse.

– No quiero casarme con alguien a quien no le importo.

– Nos respetamos mutuamente y sentimos pasion el uno por el otro. Es un comienzo fuerte para un matrimonio. No tomare otra esposa – aseguro Sadik frunciendo el ceno-. ?Es eso lo que te preocupa? No se trata solo de que la ley de Bahania lo prohiba, es que ademas ya tengo bastantes dificultades solo contigo.

– El respeto y la pasion no son suficientes, Sadik -aseguro ella con dulzura-. No me estas escuchando, y tampoco te has parado a pensar en el asunto. No soy la mujer con la que te conviene casarte. ?De verdad me ves como princesa?

– Por supuesto.

Habia respondido sin pensarselo. De alguna manera le parecia muy tierno, pero era desde luego poco realista.

Cleo no habia buscado verse en aquella situacion, pero al parecer no le quedaban muchas opciones.

– Sientate -dijo echandose a un lado en la cama y palmeando el colchon.

Sadik tomo asiento a su lado y ella le estudio el rostro. Aquellos ojos oscuros, las mejillas afiladas, la mandibula firme y orgullosa… ?En que demonios estaria pensando para enamorarse de un principe tan guapo?

– Quiero colaborar -comenzo a explicarse-. Estoy resignada a quedarme aqui. Se que no puedo agarrar a mi hijo y escapar de ti. No solo porque acabarias encontrandome, sino porque no estaria bien -aseguro antes de tomar aire-. Podemos llegar a un acuerdo respecto al nino, pero no me casare contigo.

Una sombra de furia cruzo el rostro de Sadik. Hizo amago de levantarse, pero ella lo agarro del brazo para impedirselo.

– Escuchame, Sadik…

– Las mujeres son muy dificiles -murmuro el entre dientes.

– Tal vez, pero yo estoy siendo dificil por una buena razon.

Cleo se mordio el labio inferior. Habia llegado el momento de contarle un secreto de su pasado que seguia atormentandola.

– Estoy segura de que mis padres estaban casados -comenzo a decir-. Nunca encontre su licencia matrimonial, pero mi madre me dijo que lo estaban y yo llevo el apellido de mi padre. Nunca lo conoci. Murio antes de que yo naciera. De una sobredosis de droga.

La expresion de Sadik se volvio indescifrable, pero Cleo supuso que no esperaba que le contara una historia de aquel tipo.

– Mi madre tambien era drogadicta. Desde que tengo memoria la recuerdo saliendo y entrando de la carcel o de un centro de rehabilitacion. Solia dejarme con una vecina. A veces los servicios sociales se hacian cargo de mi. Otras veces desaparecia y yo tenia que apanarmelas como podia hasta que volvia a aparecer.

Cleo hablaba sin considerar el impacto de sus palabras. Si se concentraba en lo que estaba diciendo el pasado caeria sobre ella como una losa, abrumandola. Era mil veces mejor seguir desconectada.

– Habia veces que viviamos con sus amigos y otras que no teniamos un sitio donde ir. Recuerdo haber pasado

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