inclinado sobre ella.
Su primera reaccion fue perderse en sus ojos oscuros. Le latia el corazon con fuerza dentro del pecho y sentia el cuerpo debil, y todo porque el estaba cerca. Amar a un hombre era una pesadez, penso mientras se incorporaba y trataba de aclarar sus pensamientos.
– ?Ocurre algo? -le pregunto.
– Nada en absoluto -respondio Sadik sonriendo-. He venido solamente a ver a mi novia.
El Principe la beso en la boca.
Aquella caricia tan tierna provoco en ella deseos de llorar. Durante un segundo estuvo tentada de senalar que daba mala suerte ver a la novia antes de la boda, pero entonces penso que ya que tenian tantas cosas en su contra no tenia importancia que se rompiera una tradicion.
– ?Estas nerviosa? -le pregunto Sadik.
– No. Resignada.
– ?No puedes alegrarte aunque sea un poco de casarte conmigo?
Podria alegrarse muchisimo. Podria estar bailando de alegria y emocion si el la quisiera.
Al ver que ella no contestaba Sadik decidio cambiar de tema.
– ?Y que pasa con Zara? Todavia estamos a tiempo de posponerlo todo.
Cleo nego con la cabeza.
– Se que le va a dar pena perderse mi boda, pero tambien se que estaba deseando irse de luna de miel con Rafe. Se suponia que iban a disfrutar de un mes entero juntos. ?Cuando volveran a tener una oportunidad asi? Quiero que Zara disfrute del momento y cuando regrese a casa ya se enfadara conmigo.
– Como tu quieras.
Claro, en aquello estaba dispuesto a darle la razon. Pero no en los asuntos realmente importantes.
– ?Han traido ya tus cosas? -se intereso el Principe.
Cleo senalo con un dedo la pila de cajas colocada en una esquina del salon.
– Me las trajeron ayer.
– Creia que habria mas -aseguro Sadik observandolas.
– Si, pero pense que no nos servirian de nada mis muebles ni mi vajilla. Una amiga empaqueto mis cosas personales. El resto lo envio a un centro de acogida de mujeres.
Tambien habia renunciado a su apartamento. Todavia le quedaban varios meses de contrato por cumplir, pero no regresaria alli. De hecho su casero se habia mostrado sorprendentemente comprensivo cuando le explico que no volveria. Ni siquiera le habia cobrado los meses que faltaban.
– ?Echaras de menos tu vida en Spokane? – pregunto Sadik con voz melosa.
– Todavia no lo se. Preguntamelo dentro de un par de meses.
Cuando el impacto de verse casada hubiera pasado y estuviera preparada para enfrentarse a la vida cotidiana de Bahania.
– Creo que te gustaran muchas cosas de aqui -aseguro el-. Y hablando de cosas bonitas…
Sadik metio la mano en el bolsillo de su chaqueta y saco una cajita de terciopelo negro.
– Mis padres no se querian -aseguro sin asomo de duda-. El suyo fue un matrimonio concertado y dudo de que ninguno de los dos apreciara demasiado al otro. Pero mis abuelos por parte de padre estaban verdaderamente enamorados.
Sadik abrio la cajita. Dentro habia un anillo de zafiros.
– Esta pieza forma parte de un juego -explico-. Mi abuelo le regalo a mi abuela un inmenso zafiro por sus bodas de plata. Ella mando hacer esta anillo y tambien unos pendientes y un collar -dijo mientras le deslizaba el anillo en el dedo-. Deberia haberte regalado antes un anillo de compromiso. Lo siento. No se me habia ocurrido hasta ahora.
Cleo se quedo mirando la piedra brillante. Le quedaba como si hubiera sido hecho a su medida.
Sadik se sento y estiro la mano para alcanzar una caja de madera que habia dejado sobre la mesa sin que ella se hubiera dado cuenta. Era una pieza de marqueteria antigua y cuando la abrio Cleo observo que estaba compuesta de varios compartimentos interiores pequenos. En todos ellos habia cajitas de terciopelo negro.
– Aqui estan los pendientes -dijo Sadik mostrandole dos pendientes en forma de lagrima rodeados de diamantes.
Tal y como habia dicho habia tambien un impresionante collar de zafiros.
– ?Por que quieres que tenga esto? -pregunto Cleo observando las joyas con admiracion.
– Vas a ser mi mujer -respondio el frunciendo el ceno como si aquello lo explicara todo-. Mi abuela me dejo las joyas pensando que yo las regalaria. Ninguna mujer las habia visto desde que ella fallecio, Cleo -aseguro mirandola con ternura-. Son solo para ti.
Ella trago saliva para tratar de suavizar el nudo que se le habia formado en la garganta. Nunca habria pensado que Sadik fuera lo suficientemente sensible como para comprender que le preocupara que tambien Kamra hubiera llevado aquel juego impresionante.
– Gracias -susurro mas conmovida por aquel detalle que por el regalo propiamente dicho.
Sadik sonrio y se inclino para besarla. Su boca era suave y al mismo tiempo exigente. Si hubiera sido capaz de hablar Cleo habria comentado que no tenia ninguna intencion de resistirse. En aquellos momentos le parecia lo mas logico del mundo echarle los brazos al cuello y sentir su cuerpo cerca del suyo.
Sadik abrio la boca y ella hizo lo mismo. El se deslizo dentro de sus labios embistiendola suavemente con la lengua. Cleo sintio una oleada de escalofrios recorriendole el cuerpo. Se desperto la pasion. Solo habian hecho el amor una vez desde su llegada y ella era consciente de que estaba deseando repetir.
Pero en lugar de avanzar hacia el siguiente nivel Sadik dejo de besarla y suspiro.
– Creo que deberiamos esperar hasta mas tarde -dijo con cierto tono de fastidio-. Aunque para mi eres toda una tentacion.
Cleo acepto su decision. Su propia respuesta la habia sorprendido. Si Sadik hubiera continuado besandola y tal vez acariciandola no lo habria rechazado. Incluso ahora sentia crecer el deseo en su interior. Sabia que era porque lo amaba. Pero, ?la salvaria aquel amor o seria su destruccion?
La boda tuvo lugar en la capilla pequena de palacio. Habia sitio para cerca de cien personas, pero apenas veinte estaban sentadas en los bancos centenarios. Cleo se detuvo a la entrada de la iglesia. Estaba mas nerviosa de lo que habia esperado.
Sadik la esperaba al final del largo pasillo central. Las velas ardian tremulas. En la capilla no habia ventanas ni vidrieras de santos ofreciendo bendiciones. No habia altos dignatarios ni multitudes que murmuraban. Cleo miro al hombre con el que iba a casarse y comenzo a caminar cuando cambio la musica y el organista toco los primeros acordes de la marcha nupcial. Iba sola.
El rey Hassan podia haberla acompanado si se lo hubiera pedido, de eso estaba segura, pero Cleo preferia ir por su propio pie al encuentro de Sadik. Queria recordarse a si misma que hacia aquello por su propia voluntad. No queria que la llevaran hasta el altar.
La cascada de rosas y lilas que llevaba entre las manos temblo levemente. El vestido de tafetan crujia a cada paso que daba. Habia elegido un modelo de corte imperio de entre todos los vestidos de novia que le habian enviado. Las lineas sencillas le disimulaban la barriguita. Se habia puesto en la mano derecha el impresionante e inesperado anillo de compromiso que Sadik le habia regalado por la manana. Habian escogido como alianzas unos sencillos aros de oro. Tras la ceremonia Cleo volveria a ponerse el anillo de compromiso en la mano izquierda. Y luego irian al banquete.
A Cleo no le importaba que se tratara de una cena con poca gente. Nada de miles de invitados ni orquesta ni interminables pilas de regalos oficiales. Su boda no podia ser mas distinta a la de Zara, como tampoco podia serlo su matrimonio.
Cleo estaba decidida a sacar el mejor partido de la situacion, tanto por ella como por el bebe. Una vida desgraciada sin duda haria dano a su hijo.
Asi que avanzo despacio por el pasillo hacia el altar, dispuesta a casarse con un hombre que no la amaba. La ternura que le habia mostrado por la manana le daba un pequeno soplo de esperanza. Si al menos encontrara la manera de seguir el sabio consejo de Sabrina… Pero Cleo no tenia ni la mas remota idea de como conseguir que un hombre como Sadik se arrodillara ante sus pies.
