– Con el tiempo te daras cuenta de que eres una parte importante de mi vida. Entenderas que me he casado contigo con la intencion de cumplir los votos que he hecho. Te respetare y te deseare todos los dias de mi vida.
Cleo no sabia que decir asi que decidio quedarse callada. Cuando Sadik le paso la mano por los hombros se dejo guiar fuera de la habitacion. Sin duda el Principe pensaba que el problema estaba resuelto, que todo saldria bien a partir de aquel momento.
Cleo camino hacia el salon y vio que Sadik habia traido comida. Habia varios platos tapados sobre un carrito.
– Ya hemos cenado -le recordo.
– Tu no has comido nada. Vamos. Te daras cuenta de que he pedido tu comida favorita.
El solo hecho de pensar en comer le provoco un nudo en el estomago.
– No tengo hambre -aseguro-. Estoy cansada, Sadik. Quiero irme a la cama.
El Principe la miro fijamente. Cleo imagino que se daria cuenta de que en sus ojos no habia precisamente una invitacion. Seguro que Sadik esperaba que aquella fuera una noche salvaje. Despues de todo solo habian hecho el amor una vez desde que ella regreso a Bahania y aquella era su noche de bodas.
Sadik observo la debilidad que mostraban los ojos de Cleo. No le sorprendia que estuviera cansada. Habia habido muchos cambios durante las ultimas semanas. Lo que le preocupaba era la desesperanza que reflejaba su mirada. Queria que fuera feliz por el bien del bebe. Tanta tristeza no podia ser buena.
Su primer impulso fue ordenarle que sonriera, pero le parecio tan ridiculo que ni lo intento. Podia obligar a Cleo a que hiciera lo que el queria, pero sabia que era inutil hacerla sentirse como se le antojara.
Paciencia, se dijo para sus adentros. Esperaria. Ella acabaria por entrar en razon.
La beso tiernamente en los labios luchando contra la pasion que se desperto en el al instante.
– Vete a la cama -le dijo-. Esta noche no te molestare.
Cleo apreto los labios, asintio con la cabeza en senal de agradecimiento y se encamino al dormitorio. Al verla marchar Sadik cayo en la cuenta de que iba a ocupar la unica cama de la suite, lo que lo colocaba a el en la incomoda posicion de novio sin lugar para dormir.
Cuando se quedo solo echo un vistazo alrededor en busca de algo con lo que entretenerse. No tenia apetito ni tampoco ganas de ver una pelicula ni de leer. Camino con indolencia por el salon y luego salio al pasillo que daba a las otras habitaciones. La primera de ellas seria para el nino. Trato de imaginarse a su hijo durmiendo en una cuna. Sadik fruncio el ceno y se concentro para pensar en su hijo haciendo cualquier cosa. No tenia ningun contacto con bebes ni con ninos pequenos ni tampoco sabia casi nada del embarazo de Cleo. Ni siquiera estaba seguro de la fecha prevista de parto.
Se dirigio a la segunda habitacion con el ceno todavia mas fruncido. Hacia tiempo que no utilizaba aquel despacho, pero el ordenador le seria de utilidad para su proposito porque tenia conexion a Internet.
En cuestion de segundos lo cargo y tecleo la palabra
Cleo se desperto poco despues de la madrugada. Habia dormido toda la noche, descansando mas de lo que lo habia hecho en las ultimas semanas. Seguia sin gustarle su situacion actual, pero conocer su destino le habia permitido al parecer relajarse.
Sabia que habia llegado el momento de sacar el mejor partido posible de la situacion. La tristeza no le convenia en absoluto al bebe y si se deprimia lo unico que conseguiria seria sentirse todavia peor. Sadik y ella estaban casados. En su caso la frase «para lo bueno y para lo malo» parecia haber comenzado por el final, por lo malo. Pero tenia un lugar donde vivir, comida y un hombre que deseaba desesperadamente aquel hijo. Ambos tenian salud y un futuro asegurado. Teniendo en cuenta todos aquellos factores el sueno del amor verdadero seria pedir demasiado.
Sadik tenia razon cuando senalo que entre ellos habia pasion y mutuo respeto. Y amistad. La mayor parte del tiempo se llevaban bien. A ella le gustaba su compania y tenia la impresion de que a Sadik le pasaba lo mismo. El hecho de que la hubiera dejado marchar una vez sin pensar en ella ni una sola vez era irrelevante.
Habia destinos mucho peores que casarse con un principe guapo y millonario que no la amaba.
Con la decision tomada, Cleo se levanto y se cepillo los dientes. Estaba dudando entre desayunar o ducharse primero cuando llamaron a la puerta del dormitorio.
Sadik entro antes de que ella pudiera pensar en que hacer. El Principe miro la cama vacia.
– Ya te has levantado -constato con cierto tono de decepcion.
Cleo estaba demasiado concentrada en la bandeja que tenia entre las manos como para responder.
– Te he traido el desayuno -dijo-. Por favor, vuelve a la cama. Te lo servire.
Cleo estaba tan sorprendida que casi perdio el equilibrio.
– ?Me lo vas a servir tu?
– Si. Lo hare todas las mananas mientras estes embarazada -aseguro el colocando la bandeja sobre la mesilla de noche-. A menos que este de viaje de negocios. Entonces hare que te lo sirva uno de los sirvientes.
Cleo penso en la posibilidad de senalar que era perfectamente capaz de levantarse y caminar hasta una mesa de desayuno. Sobre todo teniendo en cuenta que habia una en la misma suite. Pero el detalle de Sadik le habia tocado la fibra sensible y noto que le habian entrado unas ganas irreprimibles de llorar.
En lugar de iniciar una conversacion que pudiera provocar aquellas lagrimas decidio meterse en la cama y taparse con el embozo hasta la barbilla.
Sadik le mostro la bandeja con la gracia y el estilo de un mago haciendo un numero.
– Fruta fresca recogida al alba en los jardines de palacio. Y bollos. Se que te gustan.
Cleo no queria pensar en el pasado, pero aquel comentario le trajo a la memoria recuerdos imposibles de olvidar. La primera noche que habian pasado juntos se habia convertido en su primera manana. Como habian estado demasiado ocupados coqueteando la velada anterior no habian comido nada y se habian despertado hambrientos. Sadik habia pedido el desayuno no sin antes pedirle a Cleo que eligiera entre varias posibilidades. Ella habia enloquecido con los bollos. De hecho el Principe adquirio la costumbre de conseguir favores de ella con la promesa de recompensarselos con bollos.
Cleo deslizo la mirada desde el plato lleno de dulces hacia un vaso de cristal alto que contenia una bebida de color purpura. El estomago le dio un vuelco al mirarlo.
– ?Que es esto? -pregunto.
– Una bebida proteinica -respondio Sadik-. Encontre la receta anoche en Internet. Contiene muchos de los nutrientes que tanto el nino como tu necesitais. Tambien lleva jengibre, que sirve para aliviar las nauseas matinales.
– Me sentia muy bien hasta que he visto ese brebaje -murmuro Cleo-. ?Por que tiene ese color?
– El color es lo mejor de todo -respondio el Principe con aire ofendido.
– Entonces bebetelo tu.
En lugar de responder Sadik le tendio el vaso. Ella dio un sorbo. En realidad no estaba tan malo.
Estaba a punto de comentarselo cuando el se coloco de rodillas al lado de la cama. Cleo casi derramo la bebida por la sorpresa. Estaba claro que el Principe no habia terminado de sorprenderla aquella manana.
Sadik aparto suavemente las sabanas y se las bajo hasta los muslos. Luego le levanto el camison y le coloco las manos en el vientre desnudo.
Se lo acaricio suavemente con dedos calidos. Temiendo que aquello comenzara a gustarle demasiado y se pusiera a ronronear como un gato Cleo le dio otro sorbo a la bebida.
– He sido muy negligente con nuestro hijo – le dijo Sadik mirandola a la cara un instante antes de volver a concentrarse en el vientre -. Los cientificos no se ponen de acuerdo respecto a si pueden escuchar y comprender desde que estan en el vientre materno. Como se que nuestro hijo sera en gran medida superior en inteligencia creo que cuando nos dirigimos a el se dara cuenta. Al ser mi primogenito tendra que conocer muchas cosas. Me ahorrare tiempo si comienzo a educarlo desde ahora.
Cleo no podia hablar. Trato de hacerlo pero sus labios no se movieron. Miro fijamente a Sadik, que se inclino para acercarse mas a su barriguita.
