– Bienvenida, hija mia -dijo abrazandola y besandola en las mejillas -. Este es tu primer dia como miembro de la familia real. ?Como te sientes?

– Todavia estoy algo confusa -reconocio Cleo tomando asiento al lado de la mesa.

– Enseguida andaras de un lado a otro de palacio como si hubieras pasado aqui toda tu vida.

– Me estoy poniendo demasiado gorda como para andar de un lado a otro -aseguro ella palpandose suavemente el vientre-. Tal vez cuando el nino haya nacido.

Cleo se acerco a la tetera y sirvio el te en dos delicadas tazas. La porcelana tenia motivos orientales y estaba segura de que pertenecia a un juego antiguo y cargado de historia.

– Ahora que vivo aqui supongo que tendre que aprender algunas cosas del pais -dijo un instante antes de sacudir la cabeza-. Lo siento. No queria decir exactamente eso. De hecho estoy muy interesada en la historia de Bahania.

– Hay libros maravillosos en la biblioteca de palacio -aseguro el Rey para echarle una mano mientras ella le tendia la taza-. O tambien puedo pedirle a alguno de nuestros historiadores nacionales que venga a darte clases.

– Creo que me voy a perdonar las lecciones privadas -se apresuro a decir Cleo alzando las manos-. Todo lo que necesite saber lo aprendere por mi misma ya sea leyendo o visitando algun museo.

– Como tu quieras -dijo el Rey-. Te sugiero que empieces visitando la ciudad. Hay muchos lugares historicos maravillosos. Te rogaria que no te aventuraras por tu cuenta hasta que conozcas bien las carreteras -le pidio frunciendo el ceno-. Te asignare un chofer.

Cleo no estaba muy convencida de querer que la escoltaran, pero los comentarios del Rey sobre la necesidad de conocer la ciudad tenian sentido. Lo ultimo que necesitaba era perderse.

– Se lo agradezco -le dijo.

– Todos queremos tu felicidad -aseguro Hassan sonriendo-. Se que las circunstancias que han rodeado tu boda no son las que te hubieran gustado, pero estoy convencido de que Sadik y tu podeis ser felices juntos.

Cleo prefirio darle un sorbo a su taza de te en lugar de contestar. No creia que a su regio suegro le gustara su respuesta.

– Te resultara mas facil el cambio si te construyes una vida propia -continuo diciendo el monarca-. Sadik cree que te bastara con ser solo madre, pero yo tengo la impresion de que necesitas algo mas. ?Que cosas te interesan, Cleo? Bahania tiene muchas cosas recomendables.

Ella agradecia el apoyo y el interes, pero le parecia que aquella pregunta era un desafio.

– No tengo ningun interes especifico. Nunca he sido persona de hobbys ni de aficiones y no toco ningun instrumento musical.

– ?Y no hay nada que te hubiera gustado hacer y nunca has podido?

– Se que Zara es la inteligente de la familia – se atrevio a decir tras pensarselo unos segundos-, pero siempre me he lamentado de no haber ido a la universidad cuando tuve la oportunidad de hacerlo. Cuando estaba en el instituto no era una buena estudiante. Iba a clase por obligacion. Ahora creo que disfrutaria aprendiendo cosas.

Hassan dejo su taza sobre la mesa y abrio los brazos.

– ?Y por que no lo intentas y ves que te parece? Te concertare una cita con el decano de la universidad. Esta tarde puedes ir a ver el campus.

Cleo sintio como si se hubiera subido sin darse cuenta en una cinta transportadora que se moviera muy deprisa.

– No necesito reunirme con el decano -se apresuro a decir-. ?No podria caminar por el campus y luego tal vez presentar una solicitud como una estudiante cualquiera?

– Nina, tu eres muchas cosas maravillosas, pero desde luego no eres cualquiera en ningun aspecto. Ya no. Eres la princesa Cleo de Bahania – aseguro el Rey con una sonrisa-. No te preocupes. Te acostumbraras al titulo.

«No en esta vida», penso para sus adentros. En aquellos momentos se sentia mas asustada por haberse casado de lo que lo habia estado antes de entrar en la habitacion. Una cosa era preocuparse de si su marido la amaba o no. Y otra era lidiar con la responsabilidad de ser una princesa. El titulo conllevaba expectativas y obligaciones que no se habia parado a considerar.

– Estoy empezando a pensar que va usted arrepentirse de haberme invitado a unirme al equipo - murmuro.

El Rey nego con la cabeza.

– Sospecho que dentro de unos meses todos nos preguntaremos como nos las habiamos arreglado antes para estar sin ti.

Cleo esperaba que aquello fuera verdad… especialmente para Sadik.

Capitulo 11

AQUELLA noche Cleo se sentia sorprendentemente contenta. De hacho estaba deseando ver a Sadik y cuando el entro en la suite corrio a su encuentro para saludarlo.

– He tenido un dia maravilloso -aseguro con alegria-. Al principio pense que iba a ser espantoso porque estaba lloviendo y no soy precisamente una fan de la lluvia. Ademas no tenia nada que hacer, pero al final las cosas han salido bien. ?Que tal tu?

En lugar de contestar, Sadik se limito a mirarla fijamente. Cleo bajo la vista para comprobar si tenia alguna mancha en su vestido premama.

– ?Que pasa? -pregunto sintiendose subitamente insegura.

Estaban a menos de un metro de distancia y desde el dia anterior eran oficialmente marido y mujer. ?Acaso esperaba Sadik que lo abrazara y le diera un beso? Despues de todo, preguntarle que tal habia pasado el dia era tambien un comportamiento propio de una esposa.

– No pareces triste -dijo finalmente Sadik.

– No lo estoy.

– Siempre te habia visto apesadumbrada desde que me entere que estabas embarazada. Creia que se te habia olvidado incluso como se sonreia.

Cleo no sabia si estaba bromeando o hablaba en serio. Suspiro.

– Se que he estado un poco dificil ultimamente. No era mi intencion. Es solo que…

Cleo vacilo un instante. ?Acaso habia alguna manera de explicar como le habian robado la vida? Y teniendo en cuenta que Sadik era el ladron y que todavia no habia mostrado el mas minimo sentimiento de culpabilidad, Cleo pensaba que no estaria dispuesto a ver las cosas desde su punto de vista.

– ?Tienes hambre? -pregunto entonces el Principe pasandole el brazo por los hombros y guiandola hacia el sofa-. Marie me ha dicho que has pedido la cena en la suite. ?Quieres que la sirvan ya?

– Puedo esperar.

Cleo se sento a su lado. Todavia no podia creerse que estuvieran casados de verdad. Asi que aquella era su primera conversacion como marido y mujer despues de un dia de trabajo… ?Deberia ofrecerse a traerle las zapatillas de estar por casa?

– ?Marie se ha limitado a informarte de mi decision o queria comprobar si tu estabas de acuerdo? No estoy tratando de crear problemas en nuestra primera noche -se apresuro a aclarar Cleo levantando la mano-. Solo intento comprender cual es mi situacion.

– Tenia que hablar con ella de otro asunto – aseguro Sadik con normalidad-. Entonces le pregunte si habia hablado contigo y ella me dijo que si. He sido muy injusto contigo, Cleo -dijo de pronto poniendose serio.

Ella sintio como si la hubieran golpeado sin previo aviso en la cabeza. Le vinieron a la mente miles de respuestas, algunas de ellas incluso graciosas, pero ya que Sadik acababa de reconocer que habia hecho algo mal lo mejor que podia hacer era escucharlo con atencion.

– ?Ah! ?A que te refieres? -pregunto como quien no quiere la cosa fingiendo estar muy interesada en un hilo que se le habia escapado del vestido.

– No hemos hablado de la luna de miel.

Вы читаете La Princesa Embarazada
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату