– Bienvenido, hijo mio. Tu madre y yo esperamos tu llegada con impaciencia. Pero como faltan todavia algunos meses para tenerte entre nosotros quiero aprovechar este tiempo para hablarte de tu herencia, de la tierra y de la gente. Eres muy afortunado por nacer en el seno de la familia real de Bahania. Perteneces a una estirpe muy antigua de sabios gobernantes.
El Principe se aclaro la garganta antes de continuar.
– La historia documentada de Bahania se remonta dos mil anos atras. La familia de tu padre subio al trono en el ano 937. Antes de eso muchas tribus nomadas lucharon por hacerse con el control de estas tierras.
Sadik hablo con naturalidad de la historia de su gente y de su tierra. Cleo lo escuchaba mientras se iba tomando la bebida. Trato de mantener las distancias, pero era imposible no sentirse unida al hombre que estaba de rodillas al lado de su cama. ?Como iba a ser capaz de resistirse si seguia actuando asi? Sintio que se enamoraba todavia mas de el.
– Los caballos han sido siempre de vital importancia en el desierto -continuo el Principe-.Hay gente que piensa que los camellos son mas importantes, pero ya discutiremos de eso manana, hijo mio.
Sadik le beso el vientre antes de bajarle el camison y arroparla con las sabanas.
– ?Y si es una nina? -pregunto Cleo sacudiendo la cabeza.
El hizo un gesto con la mano restandole importancia al comentario y le dio un mordisco a uno de los bollos.
– Soy el principe Sadik de Bahania.
– Ya te he dicho que el titulo no es ninguna novedad para mi. Solo me pregunto que haras si tenemos una nina.
– No la tendremos -aseguro con una seguridad que provoco en Cleo por un lado deseos de estrangularlo y por otro de estrecharlo con fuerza entre sus brazos.
– Supongo que desde el dia en que te conoci ya supe que eras un principe arrogante -respondio con un suspiro.
– Estabas encantada -dijo el sonriendo con picardia.
– No exactamente.
Sadik la beso en la boca antes de dirigirse hacia la puerta.
– Lo estabas entonces y lo estas ahora.
Cleo no pudo evitar soltar una carcajada mientras el se marchaba. Sadik la volvia loca. Provocaba en ellas muchas cosas, pero la principal era que aquel hombre la tenia encantada. Maldito fuera.
Cleo se levanto, se ducho y se vistio como para su primer dia de princesa de verdad. A excepcion de una lluvia fina, casi imperceptible, no parecia haber ninguna diferencia entre aquel dia y el anterior. Tambien estaba el anillo, penso mirando el impresionante zafiro que descansaba al lado de su alianza de oro.
Aquella era la prueba de que Sadik y ella estaban realmente casados. Ahora el palacio era su hogar.
Cleo no podia ni pensar en aquella frase sin sentir deseos de salir corriendo en busca de refugio. ?Como demonios se suponia que tenia que afrontar aquello?
– No pienses en ello ahora -dijo en voz alta.
Dirigio sus pasos hacia el salon donde le esperaban las cajas de su vida anterior. Tambien habia varios catalogos encima de la mesa. No recordaba haberlos visto antes asi que alguien debia haberlos traido. Cleo se sento en el sofa y hojeo los catalogos de bebes. Habia cunas y cambiadores, armarios, mecedoras, ropa, juguetes y docenas de accesorios de los que nunca habia oido hablar. Los precios eran tambien increibles, pero la familia real no estaria probablemente acostumbrada a comprar en las rebajas.
Al fondo de la pila encontro un catalogo de papel de pared y comenzo a pasar las hojas preguntandose si su hijo preferiria dibujos de conejitos o de ositos. No habia ninguna duda de que Sadik presionaria para que escogiera un motivo masculino. Ella tendria que mantenerse firme y recordarle que habia al menos una pequena posibilidad de que fuera una nina.
Antes de que pudiera tomar ninguna decision respecto al papel de pared sono el telefono. El corazon le dio un vuelco dentro del pecho haciendola sentir al mismo tiempo viva y algo estupida. Se recordo a si misma que no se trataba de Sadik aunque eso seria lo que a ella le gustaria.
– ?Diga?
– Princesa Cleo, soy Marie. Soy una de las responsables del servicio de limpieza de palacio. Llamo para preguntarle sus preferencias respecto a la limpieza de la suite. Puedo mandar a una persona cuando usted lo desee. Puede ser de manera flexible o establecer un horario regular. Tambien he hablado con cocina. Me han pedido que le recuerde que por supuesto puede usted solicitar una cena privada siempre que lo desee. Despues de todo, esta de luna de miel -concluyo Marie con tono amigable.
– Yo… creo que seria estupendo cenar en la suite -dijo Cleo sin saber muy bien que pensar.
– ?Quiere que telefonee al chef o prefiere hacerlo usted misma?
Cleo no tenia la menor idea de que pedir de cena ni que posibilidades tenia asi que penso que seria mejor hacer antes algunas averiguaciones.
– Creo… creo que llamare yo misma.
– Muy bien. ?Y respecto a la limpieza?
– ?Podemos olvidarnos de ella hoy? Pensare en lo que mas me conviene y volvere a llamarla por la manana.
– Como desee. Por favor no dude en llamarme para cualquier cosa que necesite. Sera un placer servirle, princesa Cleo.
– Gracias.
Colgo el telefono sintiendose igual de desconcertada que si hubiera mantenido una conversacion con un grupo de alienigenas. Era imposible que aquel fuera ahora su mundo. Que locura. Estaba claro que el palacio era una maquinaria muy bien engrasada. Tendria que mantenerse alejada de los engranajes para evitar ser atrapada por el mecanismo.
Cleo dejo a un lado el catalogo y se acerco a la ventana. El cielo y el mar estaban grises por culpa de la lluvia. Apreto los dedos contra el cristal y se pregunto que diablos estaba haciendo ella alli. ?De verdad creia que tenia alguna posibilidad de encajar en aquel lugar? ?Ella? Era la ultima persona del planeta que deberia haberse casado con un miembro de una familia real.
Se dio la vuelta y observo las cajas de carton apiladas en una esquina. Sabia lo que encontraria dentro de ellas al abrirlas. Viejos animales de peluche y libros de segunda mano. Habria ropa que no volveria a ponerse y algunas fotos. Recuerdos sin importancia de una vida discreta.
Siempre habia pensado que habria algo mas. Que encontraria de alguna manera la forma de hacerse notar. Pero al parecer aquello no habia ocurrido. Ahora era la esposa de Sadik y pronto seria la madre de su hijo. Tenia la sensacion de haberse perdido a ella misma a lo largo del camino.
Una llamada a la puerta interrumpio sus pensamientos. Esta vez su corazon se mantuvo en su sitio. Sadik nunca pediria permiso para entrar en sus propias habitaciones.
Cleo se levanto y abrio. En el umbral habia una mujer joven con un jarron lleno de flores. Se las entrego a Cleo, hizo una pequena reverencia y se marcho.
Cleo se la quedo mirando. Sentia mas curiosidad por la reverencia que por las flores. ?De verdad iba a hacer la gente aquel movimiento delante de ella a partir de ahora? Eso seria una pesadilla. Escribio una nota mental para recordar que tenia que llamar a Marie y hablar del asunto con ella. Luego llevo las flores al salon y las coloco en el centro de la mesa. Tras admirar los aromaticos capullos busco la tarjeta colocada entre las hojas.
La nota iba firmada por el rey Hassan. Cleo miro el reloj. Eran casi las once. Penso que lo mejor seria mover el trasero rapidamente hacia la seccion de negocios de palacio. Le extranaria mucho que el rey de Bahania le hubiera enviado esa invitacion por casualidad.
Cinco minutos despues el asistente del Rey la escolto hasta su despacho privado. Habia un servicio de te preparado sobre la mesa y el Rey la esperaba sentado en uno de los sofas. Cuando la vio entrar alzo la vista y dejo a un lado el informe que estaba leyendo. Luego se levanto y avanzo hacia ella con los brazos abiertos.
