Cleo no habia tenido tiempo para tratar de imaginar cual seria la respuesta de Sadik, pero tenia serias dudas de que se le hubiera ocurrido en algun momento que fuera aquella.

?Luna de miel? A Cleo le parecio que era un detalle muy dulce por su parte haber pensado en ello.

– No pasa nada. El embarazo esta bastante avanzado y supongo que no podre viajar.

– En eso tienes razon. Pero tenia que haber pensado en la imagen que dariamos.

La delicada burbuja de felicidad de Cleo estallo haciendo un ruido casi perceptible.

– Estupendo. Asi que no te interesa ir de viaje conmigo. Lo que te importa es que diran los vecinos.

– Yo no he dicho eso.

– Eso es exactamente lo que has dicho y creo que es muy mezquino por tu parte. Toda esta historia de la boda ha sido idea tuya y si ahora no estas contento al unico al que puedes culpar es a ti.

Sadik suspiro como si estuviera sufriendo mucho y la atrajo hacia si. Daba igual lo bien que se sentia entre sus brazos, daba igual el calor que desprendia su cuerpo pegado al suyo. Cleo se nego a sentirse ni relajada ni impresionada.

– De acuerdo -reconocio Sadik-. No me he expresado correctamente. No quiero provocar ningun cotilleo que al final acabaria perjudicandote a ti. Ademas te dire que me gustaria salir de viaje contigo. Pero tu preocupacion por la salud de nuestro hijo te honra. Tal vez cuando haya nacido podremos ir de luna de miel.

Cleo emitio una especie de sonido gutural que no queria decir ni que si ni que no. No queria que Sadik pensara que podia salirse con la suya asi de facil.

– Hablando de medicos -dijo para cambiar de tema-, manana tengo una cita con uno de ellos. Y lo he arreglado todo para que envien mi historial medico.

Sadik la solto inmediatamente y se dirigio hacia el telefono.

– ?A que hora tienes la cita?

– Alas once.

– Bien.

El Principe marco cuatro numeros y luego espero. Cuando contestaron al otro lado de la linea se identifico y le pidio a su secretaria que cancelara sus compromisos desde las diez y media hasta la una.

– No tienes por que hacerlo -dijo Cleo cuando el colgo el telefono-. Soy perfectamente capaz de ir sola.

– No lo dudo, pero me gustaria hablar con el medico. Me interesan todos los aspectos de tu embarazo, de tu salud y de la salud de nuestro hijo – aseguro Sadik dirigiendose de nuevo hacia el sofa-. Y hay algo mas de lo que tenemos que hablar. En un principio yo me encargue personalmente de todo. Pero lo he pensado mejor. Tu caracter no es tan complaciente como a mi me gustaria.

– Si estas intentando decirme que soy muy obstinada no es ninguna novedad. Y si no, no se de que estas hablando.

– Ahora eres una princesa, Cleo -contesto Sadik-. Y mi esposa -anadio suavizando inconscientemente la expresion-. Todo lo tuyo me parece hermoso y deseable.

– Lo se -murmuro ella-. Tengo que admitir que esa es tu mayor virtud.

– Es hora de que te vistas de acuerdo con tu situacion -dijo el Principe con una sonrisa.

Sus palabras no le impresionaron ni le dolieron. Sabia desde hacia tiempo que tenia que ir pensando en cambiar su modo de vestir. El hecho de estar embarazada podria complicar su paso de mero mortal a princesa moderna, pero eso no cambiaba las cosas.

– Asi que segun me cuentas hay tiendas especializadas en vestir a princesas embarazadas…

– Si.

– ?Quien lo habria imaginado?

– Le dire a mi secretaria que te proporcione el nombre y el numero de telefono por si prefieres concertar una cita personal con ellos. Por supuesto, el director de la boutique vendra a palacio.

– Por supuesto.

Cleo se puso en pie y se acerco a la ventana. No habia llovido por la tarde, pero despues de la puesta de sol la lluvia habia regresado de nuevo.

– Es muy emocionante -aseguro sin darse la vuelta-. Me refiero al hecho de tener ropa nueva y vestir con disenos de alta costura.

– No pareces muy contenta -dijo Sadik observandola de cerca.

Cleo se encogio de hombros.

– Recuerdo la primera vez que estuve aqui con Zara. Nos prestaron unos vestidos fabulosos para asistir a una cena de estado. Para mi era un juego, pero ella no lo veia bajo ese punto de vista. Supongo que la diferencia estaba en que yo iba a regresar a casa y ella no. Para Zara la situacion era muy real.

– ?Es ahora real para ti?

Cleo asintio ligeramente con la cabeza.

– Estoy muy agradecida y todo eso, pero yo nunca planee ser una princesa.

– Has sobrevivido al primer dia. Por cierto, no me has contado en que has ocupado tu tiempo. Creo recordar que has dicho que habias tenido un dia maravilloso. Dime cual ha sido la razon.

Cleo vacilo un instante. No estaba muy segura de querer compartir su nuevo descubrimiento con Sadik. ?Y si pensaba que no debia hacerlo? Pero se recordo a si misma que no le importaba su opinion. Tal vez no estuviera tan preparada como le hubiera gustado, pero estaba dispuesta a trabajar duro.

– He ido a la universidad -dijo mirando al suelo en lugar de a los ojos de Sadik-. El Rey me sugirio que diera una vuelta por la ciudad y en el itinerario estaba incluido el campus.

El entusiasmo de Cleo fue creciendo a medida que recordaba los altos edificios de estilo moderno. En cada rincon que miraba habia encontrado un tesoro: pequenos jardines situados entre los patios, fuentes, bancos para sentarse y estudiar…

– Di una vuelta por fuera y luego entre. La biblioteca es impresionante. Un hombre muy amable me hizo de guia y me enseno manuscritos de mas de mil anos de antiguedad. Tambien me…

Sadik se puso en pie y la miro fijamente.

– ?Fuiste tu sola a la ciudad en coche, entraste en la universidad y hablaste con un hombre que no es miembro de esta familia?

No habia ninguna duda de que estaba enfadado. Cleo se puso en jarras y lo miro fijamente.

– En primer lugar no estaba sola. Me llevo un chofer. Una persona escogida por el Rey, asi que mas te vale no seguir por ese camino. En segundo lugar, hable con el encargado principal de la biblioteca. Hablas como si me hubiera dedicado a bailar desnuda por los pasillos de una carcel.

– Eres mi esposa -anuncio Sadik como si eso lo explicara todo.

Cleo no podia creerselo. Habia pensado que tal vez Sadik se burlara de ella por intentar sacarse un titulo, pero ni siquiera habian llegado a aquel punto de la conversacion. El se habia quedado enfurrunado con la idea de que hubiera hablado con un hombre desconocido.

– Necesitas entrar en el mundo de este siglo -le dijo a su marido, como otras veces le habia repetido-. Tengo una noticia que darte: los tiempos del haren se han terminado. No puedes tener a las mujeres encerradas. Nos hemos ganado el derecho a movernos de aqui para alla. Y ademas – concluyo llevandose la palma de la mano a la frente y suspirando exageradamente-, incluso podemos pensar por nosotras mismas.

– Cleo, no le veo la gracia -aseguro el frunciendo el ceno.

– Seguro que no. Pero tengo otra noticia mas para ti. No me importa tu opinion a este respecto. Porque mi visita a la biblioteca ha sido solo el principio. Acostumbrate a la idea, Alteza. Tal vez este casada contigo y vaya a ser la madre de tu hijo dentro de unos meses, pero no estoy dispuesta a quedarme encerrada en este palacio. Tengo pensado salir de aqui y hacer algo con mi vida.

A juzgar por la expresion de Sadik parecia que Cleo le hubiera golpeado la cara con un pescado humedo.

– ?A que te refieres exactamente? -pregunto pronunciando cada palabra como si estuviera dando ordenes en el servicio militar.

– Voy a empezar a ir a clase. Quiero conseguir un titulo universitario -aseguro inclinandose hacia el-. No intentes impedirmelo, Sadik. Soy mas obstinada de lo que puedes ni siquiera imaginarte.

Estaba claro que lo habia pillado completamente fuera de juego. Sadik no dijo nada, no hablo. Se limito a mirarla fijamente. Finalmente sacudio la cabeza y se giro.

– Te lo prohibo.

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