– Al menos podias intentar no ser tan predecible -dijo Cleo a sus espaldas-. Prohibido o no, pienso hacerlo de todas maneras.
Sadik se giro rapidamente hacia ella y la miro con expresion furiosa.
– Eres mi esposa y pronto seras la madre de mi hijo. Eso es suficiente para cualquier mujer.
– Para mi no lo es. Si pensabas que te habias casado con una mujer complaciente sin ningun pensamiento propio en su vacia cabeza no podias estar mas equivocado. Puede que seas mi marido, pero no eres mi amo ni mi senor. Te sugiero que lo asumas.
Sadik no supo que decir. No le sorprendia la actitud de Cleo. Habia sido una mujer dificil desde el principio. Lo que lo habia sorprendido era su descripcion de una mujer con la cabeza vacia sin una opinion propia. Era injusto, pero habia pensado instintivamente en Kamra.
Sadik se puso tenso. No queria tener pensamientos tan poco respetuosos respecto a ella. Habia sido la perfeccion absoluta, siempre de acuerdo con el, siempre buscando su aprobacion sin cuestionar jamas sus opiniones.
Una vocecita traidora que tenia dentro de la cabeza le susurro que con el tiempo la devocion de Kamra habria resultado cansina. Al menos Cleo seria siempre un desafio.
Sadik apreto los punos. El no queria que lo desafiaran. Su prometida habia sido la mas perfecta de las mujeres. Perderla habia supuesto la desgracia mas grande de su vida. No tenia ningun derecho a ponerlo en duda ahora.
– Hablare con el decano de la universidad – le dijo a Cleo-. Cuando lo haya hecho dejaras de asistir a clase.
– No, no hablaras con el -aseguro su mujer con suavidad aunque estuviera echando fuego por los ojos-. Porque eso significaria admitir que tienes un problema con tu mujer y ambos sabemos que no quieres hacerlo. Tendras que controlarme tu mismo, Sadik. Y como eso no va a ocurrir tendras que conformarte.
El podia sentir el calor que emanaba del cuerpo de Cleo. Llevaba el cabello rubio y corto peinado con sus habituales picos. No se trataba de un estilo clasico, pero en ella quedaba delicioso. Sadik la miro a los ojos, grandes y azul marino y luego desvio la mirada hacia la boca. Incluso en aquel momento, cuando lo desafiaba, la deseaba. Tal vez le hubiera entregado el corazon a Kamra, pero deseaba a Cleo mas de lo que habia deseado nunca a ninguna mujer. Con una certeza que no estaba dispuesto a admitir, Sadik supo que la desearia hasta el ultimo dia de su vida.
La agarro del brazo y la atrajo hacia si. Antes de que Cleo pudiera protestar y apartarse poso los labios sobre los suyos y la beso con urgencia.
Sadik tenia el factor sorpresa de su parte. Ella se suavizo al instante entre sus brazos, incapaz de resistirse a la pasion que habia entre ellos. Le echo los brazos al cuello y apreto el cuerpo contra el suyo. Sadik sintio sus pechos llenos aplastandose contra su torso y su vientre redondeado rozandole el estomago. El cuerpo de Cleo habia cambiado en las ultimas semanas. A medida que el embarazo progresaba podia ver las diferencias casi diariamente. Recordo que aquella misma manana le habia acariciado el vientre mientras hablaba con su hijo.
Pero en lugar de recordar las palabras que le habia dicho o los movimientos de su hijo, de lo unico que fue capaz de acordarse fue del dulce aroma de su piel y de su suavidad.
La deseaba.
Por su parte, Cleo se perdio en la sensacion de tener la boca de Sadik sobre la suya. Aquel hombre sabia como besar. Dedicaba toda su atencion al acto de hacer el amor y amaba lentamente y con una intensidad que la satisfacia mas alla de cualquier cosa.
Incluso algo tan sencillo como un beso cobraba mas significado cuando era el quien besaba. Le exploraba los labios con la lengua, lamiendole las comisuras. Antes de que abriera la boca para admitirlo en ella o, mas humillante todavia, para suplicarle que la besara mas apasionadamente, Sadik le mordisqueo el labio inferior. Los leves mordisquitos de amor la hicieron estremecerse de deseo.
Las manos del Principe, largas y fuertes, le recorrian la espalda de arriba abajo como si la estuviera redescubriendo. Cleo era consciente de que estaba en su quinto mes de embarazo, pero no le avergonzaba que la viera desnuda. Sadik tenia muchos defectos, pero que no valorara su cuerpo no estaba entre ellos. Si ella pudiera…
Cleo lo aparto de si y lo miro fijamente.
– ?Que crees que estas haciendo? -le inquirio.
– Iba a empezar a besarte en el cuello -respondio el con tranquilidad, como si estuvieran hablando de ir a ver una pelicula despues de cenar-. Luego tenia pensado lamerte el interior de la oreja y morderte el lobulo. Y despues queria empezar a quitarte la ropa.
Las palabras de Sadik crearon en su mente una imagen perfectamente nitida. Una imagen que la obligo a tragar saliva y le nublo la cabeza de tal manera que le resultaba dificil recordar por que se suponia que tenia que estar enfadada.
– No vas a distraerme de mi proposito -aseguro con menos fuerza de la que le hubiera gustado.
Pero era imposible generar rabia cuando todo su cuerpo estaba en proceso de derretirse ante las caricias de aquel hombre.
– ?Que proposito es ese? -pregunto Sadik.
Cleo tardo un segundo en recordarlo.
– No vas a seducirme para que me olvide de que quiero conseguir un titulo universitario. Es un error por tu parte tratar de privarme de una educacion.
– No estoy intentado distraerte -aseguro el atrayendola de nuevo hacia si-. Te estoy seduciendo para que podamos consumar nuestra relacion. Ya va siendo hora.
– ?Y que pasa con mi…?
Sadik la silencio con un beso.
– Luego -murmuro con los labios sobres los suyos-. Luego.
A Cleo se le paso fugazmente por la cabeza que deberia protestar. Pero entonces Sadik se dispuso a continuar con el plan que le habia contado y ella imagino que podrian pelearse en cualquier otro momento. En aquel instante no estaria tan mal dejarse llevar por sus insistentes atenciones.
Sadik se inclino y la beso desde el escote hasta debajo justo de la mandibula. Luego le lamio el interior de la oreja. Ella se estremecio y exhalo un suspiro. Mientras su cuerpo se calentaba y se preparaba para el inevitable acto de amor que vendria despues, penso que su matrimonio con Sadik tenia sus compensaciones. La parte fisica de su union seria siempre placentera.
Pero el nunca la amaria.
Aquel pensamiento surgio de la nada. Cleo lo aparto de si con firmeza. No queria pensar en ello precisamente en aquellos momentos. Porque si pensaba que nunca llegaria a importarle a su marido tanto como le habia importado su anterior prometida, el dolor ahuyentaria por completo el placer del momento. Cleo sentia como si hubiera estado sola durante mucho tiempo. Sadik le ofrecia calor y un techo seguro. ?Era tan malo dejarse llevar?
Las manos del Principe deslizandose desde su espalda hasta los pechos fueron respuesta suficiente. Lo deseaba. Se sentia torpe y pesada, pero sabia que ninguna de las dos cosas le importaba a Sadik. Por alguna razon que no alcanzaba a comprender el la veia como un ser maravilloso.
Los dientes de Sadik se cerraron sobre su lobulo al mismo tiempo que le cubria con las manos los pechos. Desde que estaba embarazada aquella parte de su cuerpo se habia vuelto exquisitamente sensible. Sus pezones se irguieron nada mas sentir su contacto.
– Si te hago dano dimelo -susurro el mordisqueandole la oreja-. He leido que durante el embarazo hay mujeres cuyos pechos se vuelven tan sensibles que les duelen con solo tocarlos.
A ella le latian los pechos, pero no del modo en que el decia. Si no se los seguia acariciando se moriria.
– Estoy perfectamente -consiguio decir a duras penas, ya que el deseo era tan intenso que le costaba trabajo hablar-. Hace un par de semanas que he dejado de estar tan sensible.
– Asi que no pasa nada si…
– No -aseguro ella acaloradamente.
Incapaz de contenerse, coloco las manos encima de las suyas para urgirlo a seguir. Sadik le recorrio los pezones erectos con los pulgares. Ella gimio al sentir por todo el cuerpo una oleada de placer.
Se perdio en la sensacion de notar sus dedos acariciandola y apretandola suavemente. El fuego se apodero
