de todo su ser, navegando desde el centro de su cuerpo hasta acomodarse entre las piernas. Ya estaba humeda. Podia sentir que estaba preparada y los dulces latidos que expresaban su necesidad de alivio.

Sadik la rodeo con sus brazos y la atrajo hacia si. La beso apasionadamente, deslizando la lengua entre sus labios y rozando la de ella. Se embistieron el uno al otro, invadiendose, jugando, bailando, necesitandose. Cleo se abrazo a el. Deseaba todo lo que pudiera ofrecerle. Sadik tenia la habilidad de llevarla siempre al limite de la cordura en el terreno sexual. Aquella noche ella necesitaba olvidarse del mundo real y perderse en la pasion que compartian.

Apenas fue consciente de que el Principe la estaba llevando al dormitorio. Una vez dentro cerro la puerta y dejo de besarla el tiempo suficiente para tenderla sobre la cama. Con la facilidad de un hombre confiado en sus habilidades, se coloco detras de ella y le bajo la cremallera del vestido.

El vestido se le deslizo por los brazos, pero Cleo se lo sujeto a la altura de la cintura. De pronto era consciente de los cambios que habia experimentado su cuerpo.

– Estoy embarazada -le dijo sin poder evitar que las mejillas se le sonrojaran.

– Lo se -respondio el con una mueca-. Soy yo el responsable de tu estado.

Entonces su sonrisa se desvanecio. La rodeo con sus brazos y le agarro una de las manos. Ese movimiento permitio que Cleo siguiera sujetandose el vestido a la altura del vientre y experimentara al mismo tiempo la sensacion de sus besos calientes en la palma de la mano.

– Es mi semilla la causante de tu redondez – susurro contra su piel-. Observo como cambias y cada dia me siento mas fascinado por tu belleza femenina.

Sadik le solto la mano y se puso de rodillas en el suelo frente a ella. La ayudo a quitarse las sandalias y tiro suavemente del vestido hasta que ella lo solto. La tela cayo a sus pies.

Cleo se habia negado a dejar de utilizar sus braguitas habituales, pero en lugar de ponerselas en las caderas se veia obligada a llevarlas debajo del estomago. Se sentia ridicula en ropa interior con aquel vientre prominente, pero a su marido no parecia importarle. Le beso la piel tirante y le lamio el ombligo. La tumbo delicadamente sobre la cama y se arrodillo entre sus piernas. La ayudo a quitarse el sujetador y luego le saco las braguitas.

Cuando estuvo desnuda comenzo un baile sensual y lento especificamente pensado para volverla loca. Le lamio los pechos hasta que Cleo temblo de deseo. Con la punta de la lengua bailo alrededor de sus pezones, obligandola a retorcerse. Cuando la respiracion de Cleo se volvio mas caliente y agitada, se deslizo mas abajo. Le recorrio el estomago con las yemas de los dedos, trazando con ellos senderos que no tenian mas proposito que hacerla suya. Fue descendiendo mas y mas cada vez, pero sin llegar a rozar aquel rincon de su cuerpo que deseaba mas que ningun otro su cercania.

Sadik se aparto un instante y salio de la cama para quitarse la chaqueta del traje, los zapatos, los calcetines, la corbata y la camisa. Se quedo solo con los pantalones y los calzoncillos y regreso a la cama, pero se quedo a los pies. Cleo sabia que no tenia de que preocuparse. Enseguida volveria a dedicarle sus atenciones por completo. Ella tendria su orgasmo, probablemente varios de ellos. Sadik creia en el trabajo bien hecho.

No la decepciono. El Principe se inclino sobre ella y le levanto ligeramente la pierna para poder besarla en la cara interior del tobillo. Desde alli continuo camino hacia la rodilla. La parte mas interna de su feminidad temblo de deseo. Queria que la acariciara alli, que la llevara al paraiso una y otra vez.

– No pongas en duda tu belleza -dijo Sadik con voz ronca y grave.

Sin soltarle el tobillo le llevo el pie hacia la prueba de su excitacion. El arco del pie de Cleo descanso sobre la dureza de su deseo. Cuando ella comenzo a moverlo el Principe cerro los ojos un instante y gimio.

– Eso, mas tarde -prometio.

Ella sonrio.

– ?Te he confesado alguna vez que una de mis fantasias sexuales es hacerte perder el control?

Sadik abrio los ojos de golpe. Una expresion deliciosa le cruzo el rostro de lado a lado.

– Cuentame detalles de tu fantasia.

Cleo se encogio de hombros, fingiendo indiferencia ante la pregunta.

– No se trata de nada especial. Solo tu y yo juntos haciendo el amor.

– Sigue -le pidio el con los ojos brillantes.

Cleo se dio cuenta de que le habia soltado el pie y se estaba abriendo camino entre sus piernas.

– Los dos estamos desnudos -continuo diciendo ella al tiempo que la mano de Sadik acariciaba su zona mas caliente.

– ?Y?

– Y yo empiezo a acariciarte.

Al pronunciar aquellas palabras, Cleo se puso rigida un instante al sentir dos dedos en su interior. El dedo pulgar de Sadik acariciaba al mismo tiempo el punto sensible creado unicamente para el placer femenino. Lo recorrio con movimientos lentos y circulares.

– ?Por donde iba? -pregunto Cleo tragando saliva.

– Me estabas hablando de caricias.

Si la intencion de Sadik era aportar refuerzos para hablar de fantasias sexuales desde luego estaba haciendo un buen trabajo, penso Cleo, tratando a duras penas de concentrarse. Estaba haciendo magia entre sus piernas, entrando y saliendo de ellas sin dejar de acariciarla con el pulgar. Tantas atenciones juntas la hicieron ponerse tensa pensando en el orgasmo. Podia sentir como aumentaba la presion y el…

– ?Cleo?

– ?Como? Oh, lo siento -se disculpo sacudiendo la cabeza-. Yo… yo te acaricio con la mano y luego con la boca.

– Me gusta que me hagas eso.

– Lo se.

Cleo aguanto la respiracion al ver que Sadik aumentaba la velocidad. Dentro y fuera, una y otra vez, representando el acto amoroso que tendria lugar despues.

– ?Y cuando pierdo yo el control? -pregunto el.

– Me obligas a detenerme -respondio Cleo, incapaz casi de terminar la frase-. Me agarras del pelo y me llevas la cabeza hacia atras. Luego te sumerges en mi.

El Principe no se detuvo, pero ella vio como fruncia el ceno.

– Es una fantasia, Sadik.

– Yo nunca te tiraria del pelo.

A pesar de la tension que sentia crecer en su interior, Cleo sonrio.

– No se trata de eso.

– Oh, se muy bien de que se trata.

Sadik dejo de acariciarla. Ella estuvo a punto de gritar en senal de protesta, pero antes de que pudiera decir una sola palabra el busco la cremallera de sus pantalones. Se los bajo y se quito la ropa interior. Su excitacion quedo al aire. Habia algo oscuro y animal en su mirada.

– Tu fantasia es que yo no puedo esperar – dijo apretandose contra ella-. Que te encuentro tan irresistible que me olvido de mi mismo y mando a la porra los buenos modales.

Sadik introdujo los dedos entre ellos. Mientras la cubria se movia sobre el punto mas sensible de su cuerpo. La combinacion resultaba insoportable por lo deliciosa.

– No puedo esperar -dijo mirandola a los ojos-. Voy a tomarte ahora mismo.

Cleo no estaba segura de si aquello tenia algo que ver con su fantasia o con el hecho de que escucharsela contar lo habia excitado. Pero no le importaba. Ella misma estaba totalmente fuera de control. La combinacion de sus dedos y de su fuerte ereccion dentro de ella era mas de lo que podia soportar. La presion crecio hasta que no hubo manera de evitar la explosion.

Las contracciones comenzaron poco a poco. Cleo arqueo la espalda y grito su nombre. El orgasmo se apodero de su cuerpo, creciendo mas y mas mientras Sadik entraba en ella una y otra vez. La pregunta de si Sadik seria capaz o no de contenerse habia quedado completamente respondida. Le resultaba imposible. No podia hacerlo si la tocaba. Cleo se sentia completamente abierta, no solo de cuerpo sino tambien de corazon. Cuando el Principe la hizo suya, la habia hecho suya completamente, aunque estaba decidida a no hacerselo saber jamas.

Sadik se estremecio y luego se quedo muy quieto. Cleo lo sintio mientras buscaba su propio camino hacia el paraiso. Lo que no sabia era que haria cuando el encontrara el camino de regreso.

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