– Levantate -ordeno el emperador. El eunuco se apresuro a limpiarle la barbilla y a sentarlo erguido-. ?Otra vez los rusos?

– Si, por desgracia -respondio Su Shun poniendose en pie-. El embajador Ignatiev se niega a negociar nuestras condiciones y ha anunciado la fecha del ataque.

El emperador se inclino hacia la derecha mientras se frotaba el costado.

– Orquidea, ?has oido a Su Shun? -Me tiro el borrador-. ?Rompelo! ?Para que sirve pronunciar edictos? ?Que mas puedo hacer? ?Me han chupado toda la sangre y aun asi los lobos no me dejan en paz!

Su Shun se sorprendio al verme, entorno los ojos, miro al emperador Hsien Feng y volvio a mirarme. Sabia que le habia ofendido con mi mera presencia. Me miro fijamente como queriendo decir: ?Vuelve a tus bordados! Pero estaba obligada a dar una respuesta a Hsien Feng. Esperaba que Su Shun asumiera que el emperador tenia motivos para confiar en mi y que mi ayuda habia sido valiosa.

Seguramente, si Su Shun le hubiera preguntado, su majestad me habria halagado. El ultimo mes habia llegado un informe de una inundacion en la provincia de Sechuan. Cientos de campesinos habian perdido sus hogares, escaseaba la comida, y cuando Hsien Feng oyo que muchas familias se comian a sus hijos muertos para sobrevivir, promulgo un decreto obligando a los gobernadores de Kiangsu y Anhwei a abrir sus despensas, pero no quedaba grano. Las despensas se habian vaciado mucho antes para financiar las guerras contra los Taiping y contra los extranjeros.

Sugeri a su majestad que sacara el dinero de los burocratas corruptos. Le propuse que ordenara a los funcionarios gubernamentales de toda la nacion que dieran cuenta de sus ingresos. Su majestad enviaria inspectores para auditar sus libros y ver si los informes se ajustaban a sus ingresos reales.

– Eso provocara resentimientos -protesto su majestad.

– No si anadimos una clausula al decreto declarando que nadie sera acusado de malversacion de fondos si los culpables donan el dinero que no les correspondia a las victimas de las inundaciones.

El decreto funciono de maravilla y el emperador Hsien Feng me recompenso con un permiso para visitar a mi familia. A partir de entonces, su majestad confiaba en mi para redactar la mayoria de los decretos. Yo me sentia cada vez mas segura. En palabras del emperador, yo alentaba las criticas y las sugerencias de todos los gobernadores y me beneficiaba de todos sus comentarios y proposiciones.

Aunque me sentia plena y satisfecha, tambien me preocupaba la creciente falta de interes de Hsien Feng en su trabajo. Era dificil que no te afectara su creciente pesimismo. Ahora sufria muchos dolores fisicos y estaba deprimido la mayor parte del tiempo. Cuando le llevaba a Tung Chih, no tenia energia para jugar con el y lo echaba a los pocos minutos. Ya no leia los edictos que yo escribia. Cuando llegaban los informes de Estado, esperaba que yo me ocupara de ellos y ni siquiera deseaba que se los consultara. Cuando le pase aquellos que pensaba que debia conocer, los aparto diciendo:

– Los bichos de mi cabeza han hecho unos nidos tan grandes que no puedo pensar.

La vida de su majestad se acercaba a su fin, pero yo necesitaba que viviera por Tung Chih. Mientras tanto, trabajaba sin descanso; habia reducido mis comidas de cinco a dos, y a veces solo comia una vez al dia. Para asegurarse de que yo comia bien, An-te-hai contrato a un nuevo cocinero de mi ciudad natal de Wuhu, cuyos mejores platos eran los favoritos de mi ninez: sopa de tomate, cebolla y repollo. An-te-hai usaba un recipiente de bambu especial para conservar caliente la sopa.

A menudo me despertaba y descubria que me habia quedado dormida sobre mis brazos plegados. Ya no me preocupaba de mi peinado. Queria pasar mas tiempo con Tung Chih, que acababa de cumplir cuatro anos, pero tenia que dejarlo por completo con Nuharoo. Yo seguia trabajando en documentos de la corte, a veces hasta el amanecer. An-te-hai esperaba a mi lado, con una manta en las manos por si se la pedia. Se quedaba dormido en un taburete. De vez en cuando le oia murmurar en suenos:

– Basta de «felicitaciones», Confucio.

– ?Que mas puedo hacer? ?Los lobos no me dejan en paz!

Para consternacion de Su Shun, respondi a su majestad:

– Yo no me doblegaria a los rusos. -Hable bajito, pero con determinacion-. Los rusos se estan aprovechando de que tenemos problemas con los franceses y los ingleses. China no puede dar la impresion de que es una costilla facil para que todo el mundo le hinque el diente. Debemos demostrar nuestra fuerza.

– Vuelve con los rusos manana y no regreses hasta que hayas cumplido tu tarea.

Con un hondo suspiro, el emperador Hsien Feng dio la espalda a Su Shun.

Con incredulidad, Su Shun se despidio de su majestad. Antes de salir me dirigio una mirada maligna. Era evidente que consideraba el respeto que Hsien Feng sentia por mi como una humillacion personal.

Su Shun no tardo en difundir rumores sobre mi. Advirtio a la corte de que yo ambicionaba ocupar el trono. Logro provocar a los ancianos del clan, que presentaron una protesta instando a su majestad a que me echara de su residencia.

El principe Kung me defendio. El era mas que consciente del estado mental de su hermano. Su majestad ni siquiera acudia al salon de la Nutricion Espiritual a menos que yo estuviera alli. Segun el principe Kung, era Su Shun quien albergaba ambiciones impropias.

Para la salud de su majestad, el medico Sun Pao-tien le recomendo descanso absoluto, asi que nos trasladamos a Yuan Ming Yuan. El invierno se hacia mas crudo. Largas y marchitas hierbas marrones y amarillas yacian como olas congeladas. El viento era riguroso, los riachuelos y arroyos que serpenteaban entre los jardines estaban ahora helados y parecian cuerdas sucias. El emperador Hsien Feng decia que le recordaban unas tripas que hubieran caido del vientre de un animal muerto.

La tranquilidad se quebro cuando aparecieron Su Shun y el principe Kung con noticias urgentes. De pie junto al lecho de madera negra de su majestad, le informaron de que ingleses y franceses solicitaban una audiencia.

El emperador Hsien Feng se sento en la cama.

– No puedo aceptar que quieran revisar y rectificar los tratados. ?Que es lo que hay que revisar o rectificar? ?Estan preparando la excusa para otro ataque!

– Aun asi, ?meditareis sobre la concesion de la audiencia? -le rogo el principe Kung-. Es importante mantener la comunicacion. Mi Tsungli Yamen puede ocuparse de la organizacion hasta que su majestad se sienta mas comodo…

– ?Tonterias! No necesitamos a esos contemporizadores -interrumpio Su Sung, senalando con el dedo al principe Kung.

Hsien Feng levanto la mano para acallar a Su Sung. Era consciente de que la corte estaba dividida con respecto a como manejar la situacion y Su Shun y el principe Kung lideraban sectores opuestos.

– Una audiencia es pedir demasiado -declaro Hsien Feng-. No permitire que los barbaros entren en Pekin.

La usual procesion de eunucos y doncellas entro con el te. Todos vestian con magnificencia. Cada vez que caminaba por mi jardin, solo sentia el poder y la gloria a mi alrededor. Incluso los senderos de los grillos del jardin tenian un toque de nobleza, eran gordos y verdes y mas robustos que los que habia visto en el campo, pero todo llega a su fin.

– Los extranjeros vienen con tropas -recordo el principe Kung a su hermano despues de un largo silencio.

– ?Muerte a los extranjeros! -La voz de Su Shun estaba cargada de emocion-. Majestad, es hora de dictar una orden para tomar al embajador britanico como rehen; asi se veran obligados a retirar sus tropas.

– ?Y si se niegan? -pregunto el principe Kung.

– Lo decapitaremos -respondio Su Shun-. Confiad en mi; cuando capturemos al jefe del enemigo, el resto se rendira. Entonces podremos enviar al general Seng-ko-lin-chin con los portaestandartes a cortar el resto de las cabezas de los barbaros.

– ?Habeis perdido el juicio? -le refuto el principe Kung-. El embajador ingles es solo un mensajero. Perderemos talla moral ante los ojos del mundo; eso daria a nuestros adversarios una excusa perfecta para invadirnos.

– ?Talla moral? -se burlo Su Shun-. ?Que talla moral tienen los barbaros en su comportamiento con respecto a China? Vienen con exigencias al hijo del cielo. ?Como os atreveis a poneros del lado de los barbaros!

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