que el deseaba sobre sus matrimonios frascasados y su actitud de Neanderthal hacia las mujeres.
– Da gracias que solo quedaban unos pocos minutos por llenar, si no hubiera tenido que grabarlo de nuevo - dijo ella mientras se quitaba el microfono del panuelo de seda alrededor del cuello de su vestido.
Nathan se puso a su lado y salieron juntos del estudio. Ahora que la grabacion habia terminado y Francesca no tenia que concentrar su atencion en lo que hacia el sentimiento familiar de desdicha volvia sobre ella. Habian pasado ya seis semanas desde que habian vuelto de Wynette.
No habia vuelto a ver a Dallie desde que salio de su casa. Tanto preocuparse por como iba a afectar a Teddy tenerlo en su vida que ahora se sentia tan confusa como una de sus chicas recogidas.
?Por que tenia esa sensacion de correcta injusticia? Y entonces fue consciente que Nathan estaba hablandole.
– … Y hoy ha salido el comunicado de prensa sobre la ceremonia de la Estatua de la Libertad. Realizaremos un programa sobre la inmigracion en mayo… los ricos y los pobres, ese tipo de cosas. ?Que te parece?
Ella asintio con la cabeza. Habia pasado su examen de ciudadania en enero, y poco tiempo despues, habia recibido una carta de la Casa Blanca invitandola a participar en una ceremonia especial junto a la Estatua de la Libertad en mayo proximo. Un numero de famosos, todos que recientemente habian solicitado la ciudadania americana, jurarian la bandera juntos.
Ademas de Francesca, el grupo incluia a varios atletas hispanos, un disenador de moda coreano, un bailarin de ballet clasico ruso, y dos cientificos extensamente respetados. Inspirado por el exito obtenido en 1986 junto a la Estatua de Libertad, la Casa Blanca planeada que el Presidente hiciera un discurso de bienvenida, generando un pequeno fervor patriotico asi como reforzar su posicion con los votantes etnicos.
Nathan dejo de andar cuando llegaron a su oficina.
– Tengo enormes proyectos para la proxima temporada, Francesca. Hablar mas de politica. Tienes una manera de plantear las cosas que…
– Nathan -vacilo un momento y luego, sabiendo que ya lo habia aplazado demasiado tiempo, se decidio-.Tenemos que hablar.
El le dirigio una mirada cautelosa mientras entraban. Saludo a su secretaria y entraron en su oficina privada. El cerro la puerta y apoyo una cadera gordinflona en el rincon de su escritorio, forzando las costuras ya demasiado exigidas de sus pantalones chinos.
Francesca respiro hondo y le hablo de la decision a la que habia llegado despues de meses de deliberacion.
– Se que no estaras contento con esto, Nathan, pero cuando tenga que renovar mi contrato con Network en primavera, he dado ordenes a mi agente para renegociarlo.
– Desde luego, renegociaremos -dijo Nathan cautelosamente. -Estoy seguro que Network pondra unos dolares suplementarios encima de la mesa. Pero no demasiados, ya sabes.
El dinero no era el problema y ella nego con la cabeza.
– No voy a seguir haciendo un programa semanal, Nathan. Quiero reducirlo a doce programas al ano, uno al mes mas o menos.
Sintio un alivio sobre ella despues de decir esas palabras en voz alta.
Nathan se enderezo de la esquina del escritorio.
– No te creo. A Network no pienso que le interese algo asi. Cometeras un suicidio profesional.
– Me arriesgare. No voy a seguir asi, Nathan. Estoy harta de estar siempre agotada. Estoy harta de dejar a otros al cuidado de mi hijo.
Nathan, quien veia a sus propias hijas solo los fines de semana y habia dejado toda la responsabilidad de criarlas en manos de su esposa, no parecia comprender de lo que hablaba.
– Las mujeres te miran como un modelo a imitar -dijo el, al parecer decidido a atacar su conciencia politica-. Muchas no van a comprenderte.
– Tal vez… No estoy segura -aparto un monton de revistas y se sento en el canape-. Creo que las mujeres quieren ser en la vida algo mas que copias de los hombres. Durante nueve anos he recorrido el camino masculino. He dejado la crianza de mi hijo a otras personas, me he dedicado en cuerpo y alma al programa de tal manera que a veces por la noche tengo que escribir en un papel en que ciudad estoy para recordarlo por la manana cuando me despierto, y me duermo con un nudo en el estomago de pensar todo lo que tengo que hacer al dia siguiente. Estoy harta de ello, Nathan. Me gusta mi trabajo, pero estoy hastiada de dedicarle las veinticuatro horas al dia, siete dias por semana. Amo a mi hijo, y solo he conseguido pasar nueve anos alejada de el. Quiero dedicarle mas tiempo. Esta es la unica vida que le he dado, y para serte sincera, no he sido todo lo que feliz que me hubiera gustado.
El fruncio el ceno.
– No creo que Network lo acepte, vas a perder mucho dinero.
– Por supuesto -se mofo Francesca-. Tendre que reducir mi presupuesto de ropa anual de veinte mil dolares a diez mil. Puedo imaginarme a un millon de madres trabajadoras preocupadas por como estirar su sueldo para comprarle zapatos nuevos a sus hijos.
?Cuanto dinero se necesitaba? Se pregunto. ?Cuanto poder? ?Ella era la unica mujer en el mundo que estaba harta de vivir con todos aquellos criterios masculinos de exito?
– ?Que es lo que realmente quieres, Francesca? -pregunto Nathan, cambiando su tactica de la confrontacion a la pacificacion-. Quiza podemos llegar a algun tipo de acuerdo.
– Quiero tiempo -contesto Francesca fatigosamente-. Quiero ser capaz de leer un libro solo por el placer de leerlo, no porque el autor va a estar en mi programa al dia siguiente. Quiero ser capaz de pasar una semana entera sin alguien poniendome rulos calientes en el pelo. Quiero ir de acompanante a uno de los viajes del colegio de Teddy, por Dios.
Y entonces se hizo eco de una idea que habia estado creciendo gradualmente dentro de ella.
– Quiero reunir energias para hacer algo importante por todas esas chicas de catorce anos que venden sus cuerpos porque no tienen ningun otro lugar en este pais donde ir.
– Haremos mas programas sobre ellas -dijo el rapidamente-. Planificaremos para que tengas mas tiempo de vacaciones. Se que has estado trabajando muy duro, pero…
– No, Nathan -dijo, levantandose del canape-. Voy a reducir la velocidad del tiovivo durante un tiempo.
– Pero, Francesca…
Le dio un beso rapido en la mejilla y abandono su oficina antes de que el pudiera decir algo mas. Sabia que su popularidad no era ninguna garantia y que Network la despediria si consideraban que sus condiciones eran irrazonables, pero tenia que arriesgarse con esa posibilidad.
Los acontecimientos de las seis ultimas semanas le habian mostrado cuales eran sus verdaderas prioridades, y tambien la habian ensenado algo importante… ella ya no tenia nada mas que demostrar.
Una vez que llego a su propia oficina, Francesca encontro un monton de mensajes telefonicos esperandola. Cogio el primero, pero volvio a dejarlo sin leerlo. Su mirada fija fue a la deriva a la carpeta sobre su escritorio, que tenia un informe detallado de un profesional sobre la carrera de golf de Dallas Beaudine.
Al mismo tiempo que habia estado intentando sacar a Dallie de su mente, recopilaba esta informacion.
Aunque jugueteaba pensativamente con las hojas, no se molesto en releer de nuevo lo que habia estudiado tan a fondo. Cada articulo, cada llamada telefonica que habia hecho, cada informacion senalaba en la misma direccion. Dallas Beaudine tenia todo el talento para ser un campeon; simplemente parecia no concentrarse lo suficiente. Penso en lo que Skeet le habia dicho y seguia preguntandose que tenia todo esto que ver con Teddy, pero la respuesta seguia eludiendola.
Stefan estaba en la ciudad y habia prometido ir con el a una fiesta privada en el Costa Vasca aquella noche. Durante varias veces esa tarde, habia pensado en cancelarla, pero sabia que eso seria una cobardia.
Stefan queria algo de ella que ahora entendia nunca le podria dar, y no era justo posponer decirselo de una vez.
Stefan habia ido a Nueva York dos veces ya desde que ella habia vuelto de Wynette, y lo habia visto ambas veces. El sabia sobre el secuestro de Teddy, desde luego, por lo que se habia visto obligada a contarle lo que habia pasado en Wynette, aunque hubiera omitido darle detalles sobre Dallie.
