veces puedes verla desde aqui.
– ?Quieres que te compre uno de esos King Kong de goma que venden alli? -le pregunto Dallie.
A Teddy le gustaba mucho King Kong, pero nego con la cabeza. Un tipo que llevaba una gorra con el nombre de Iowa reconocio a Dallie y le pidio un autografo.
Teddy estaba muy acostumbrado a esperar pacientemente mientras los adultos pedian autografos, pero la interrupcion irrito a Dallie. Cuando el admirador finalmente se alejo, Teddy miro a Dallie y dijo sabiamente:
– Esto va con el contrato.
– ?Que quieres decir?
– Cuando eres una persona famosa, la gente parece que te conoce, aunque no sea asi. Tienes una cierta obligacion.
– Eso suena como dicho por tu mama.
– Nos interrumpen mucho.
Dallie lo miro un momento.
– Sabes que estas interrupciones solo van a empeorar, ?no es verdad, Teddy? Tu mama me pedira que gane mas torneos para ella, y siempre que los tres salgamos juntos, habra mucha mas gente mirandonos.
– ?Mi mama y tu os casais?
Dallie asintio con la cabeza.
– Quiero mucho a tu mama. Es la mejor mujer del mundo -respiro hondo-.Te quiero a ti tambien, Teddy. Se que podria ser dificil para ti creerlo despues del modo en que te he tratado, pero es la verdad.
Teddy se quito las gafas y sometio los cristales a una limpieza complicada con el dobladillo de su camiseta.
– ?Y que pasa con Holly Grace? -dijo, mirando los cristales a la luz-. ?Significa esto que nosotros no veremos a Holly Grace mas, debido a que antes estabais casados?
Dallie sonrio. Teddy no podria querer reconocer lo que acababa de oir, pero al menos no se habia alejado.
– Nosotros no podriamos deshacernos de Holly Grace aunque lo intentaramos. Tu madre y yo la queremos; ella siempre formara parte de nuestra familia. Skeet, tambien, y la Senorita Sybil. Y todos los vagabundos que tu madre logre recoger.
– ?Gerry, tambien? -pregunto Teddy.
Dallie vacilo.
– Supongo que incluso Gerry.
Teddy no tenia tanto vertigo ahora, y se acerco un poco mas a la rejilla protectora. Dallie no es que estuviera impaciente por avanzar, pero lo hizo, tambien.
– Tu y yo todavia tenemos algunas cosas que hablar, ya sabes de que -dijo Dallie.
– Quiero que me compres un King Kong -dijoTeddy bruscamente.
Dallie vio que Teddy todavia no estaba preparado para ninguna conversacion de padre a hijo, y se trago su decepcion.
– Tengo algo que preguntarte.
– No quiero hablar sobre ello -Teddy paso los dedos por la rejilla metalica.
Dallie puso sus dedos ahi, tambien, esperando poder acertar en la proxima parte.
– ?Te ha pasado alguna vez que has tenido un amigo con el que jugabas siempre, y despues averiguas que el ha construido algo especial cuando no estaba contigo? ?Una fortaleza, tal vez, o un castillo?
Teddy nego con cautela.
– ?Tal vez hizo un columpio cuando no estabas con el, o construyo un circuito para sus coches?
– O tal vez construyo un planetario con bolsas de basura nuevas y una linterna.
– O un planetario de bolsas de basura -Dallie rapidamente se enmendo-. De cualquier manera, tal vez cuando miraste ese planetario, pensaste que era tan fabuloso que te sentias un poco celoso de no haberlo hecho tu mismo-.
Dallie solto la proteccion, manteniendo sus ojos sobre los de Teddy para asegurarse que el muchacho le seguia.
– Por eso, porque estabas celoso, en lugar de decir a tu amigo que habia hecho un gran planetario, levantaste la nariz y le digiste que no era nada del otro mundo, aun cuando fuera el mejor planetario que alguna vez hubieras visto.
Teddy asintio despacio, interesado en que un adulto conociera algo asi. Dallie descanso su brazo sobre la cima de un telescopio que senalaba hacia Nueva Jersey.
– Eso es justamente lo que me paso cuando te conoci.
– ?Si? -declaro Teddy con asombro.
– Aqui esta este nino, y es un gran muchacho, listo y valiente, pero yo no lo vi asi, porque estaba celoso. En lugar de decirle a tu mama, '?Oye!, has criado a un chico realmente estupendo', actue como si pensara que este nino no fuera tal, y que seria mucho mejor si yo hubiera estado con el para ayudar a criarlo.
Busco la cara de Teddy, tratando de leer en su expresion si le comprendia, pero el muchacho no regalaba nada.
– ?Podrias entender algo asi? -le pregunto finalmente.
Otro nino podria haber negado, pero un nino con un coeficiente intelectual de ciento sesenta y ocho necesitaba algun tiempo para clasificar las cosas.
– ?Me podrias comprar el King Kong ahora? – pregunto correctamente.
La ceremonia en la Estatua de la Libertad llego un poetico dia de mayo, con una brisa suave, balsamica, un cielo azul lavanda, y el descenso en picado perezoso de las gaviotas.
Tres lanchas decoradas con banderitas rojas, blancas, y azules habian cruzado el Puerto de Nueva York hacia la Isla de Libertad aquella manana y se habian colocado en el muelle donde la Linea circular transportaba normalmente a los turistas. Pero durante las siguientes horas, no habria turistas, y solo unas cien personas poblaban la isla.
La Estatua de la Libertad dominaba sobre una plataforma que se habia construido especialmente con cesped en el lado sur de la isla al lado de la base de la estatua. Normalmente, las ceremonias publicas se realizaban en un area cercada por detras de la estatua, pero el equipo de la Casa Blanca penso en esta otra posicion, de cara a la estatua y con una vista desatascada del puerto, era mas fotogenico para la prensa.
Francesca, con un vestido de seda color pistacho claro y una chaqueta color marfil, estaba sentada en una fila con otros miembros honorarios, varios miembros del gobierno, y una Juez del Tribunal Supremo.
En el atril, el Presidente de los Estados Unidos hablaba de la promesa de America, sus palabras resonando por los altavoces instalados en los arboles.
– Celebramos aqui hoy… jovenes y viejos, blancos y negros, unos de raices humildes, otros nacidos en la prosperidad. Tenemos religiones diferentes y tendencias politicas diferentes. Pero cuando descansamos a la sombra de la gran Senora de la Libertad, todos somos iguales, todos herederos de la llama…
El corazon de Francesca estaba tan lleno de alegria que penso que reventaria. Habian permitido a cada participante invitar a veinte invitados, y cuando miro fijamente a su grupo tan diverso, comprendio que estas personas a las que tanto queria representaban un microcosmos del pais por si mismas.
Dallie, llevando una banderita americana fija sobre la solapa de su chaqueta de traje azul marino, sentado con la Senorita Sybil a un lado, y Teddy y Holly Grace al otro. Detras de ellos, Naomi se inclinaba a un lado para susurrar algo en el oido de su marido. Estaba estupenda despues de haber dado a luz, pero parecia nerviosa, indudablemente preocupada por dejar a su ninita de cuatro semanas de edad medio dia.
Tanto Naomi como su marido llevaban brazaletes negros para protestar contra el apartheid. Nathan Hurd se sentaba junto con Skeet Cooper, una combinacion interesante de personalidades en opinion de Francesca.
De Skeet al final de la fila habia un grupo de mujeres jovenes con rostros blancos y negros, algunas con demasiado maquillaje, pero todas ellas poseyendo una chispa de esperanza en su propio futuro.
Todas ellas eran las fugitivas de Francesca, y le habia encantado saber que todas estaban felices de acompanarla hoy. Incluso Stefan la habia llamado desde Europa esa misma manana para felicitarla, y ella habia
