CASATE CONMIGO, HOLLY GRACE

Aunque le ocultaba un casco y un mono blanco, el paracaidista solo podia ser Gerry Jaffe.

– Voy a matarlo -dijo Holly Grace, goteando veneno en cada silaba-. Esta vez ha ido demasiado lejos. Y luego el viento cambio y fue visible el otro lado de la pancarta.

Tenia un dibujo de unas pesas.

Naomi paso al lado de Holly Grace.

– Lo siento -dijo-. Intente hacerlo recapacitar, pero te ama tanto… y se niega a tomar el camino facil.

Holly Grace no contesto. Mantuvo los ojos fijos en la bajada. El paracaidista caia cerca de la isla, pero comenzo a ir a la deriva. Naomi solto un pequeno grito de alarma, y los dedos de la Holly Grace se clavaron mas profundo en el brazo de Francesca.

– Va a caer al agua -grito Holly Grace-. Ah, Dios, se ahogara. Se enredara en el paracaidas o en la estupida pancarta…

Se separo de Francesca y comenzo a correr hacia el muro de proteccion, chillando como una condenada.

– ?Tu, rojo estupido! ?Estupido tonto!…

Dallie puso su brazo sobre el hombro de Francesca.

– ?Tienes idea de lo que significa el dibujo que hay en esa pancarta?

– Parecen unas pesas -contesto, conteniendo el aliento cuando Gerry salto el muro y aterrizo sobre el cesped aproximadamente a cincuenta metros de distancia.

– Holly Grace realmente se va a cabrear por esto -comento el, disfrutando por anticipado-. Maldita sea, esta loca.

'Loca' no era la palabra apropiada. Holly Grace estaba furiosa. Estaba tan enfurecida que apenas podia contenerse.

Mientras Gerry luchaba para recoger el paracaidas, ella le gritaba todo el rosario de epitetos asquerosos que pudo recopilar en su mente.

El enrollo el paracaidas y la pancarta juntos y los dejo sobre la hierba para tener las dos manos libres para tratar con ella. Cuando el vio su cara roja y sintio el calor de su furia, comprendio que iba a necesitarlas.

– Nunca te perdonare por esto -grito ella, dandole un punetazo en el brazo, para placer de los camaras de television-. No tienes suficiente experiencia para hacer un salto asi. Podrias haberte matado. ?Y no hubiera sentido que lo hubieras hecho!

El se quito el casco, y su pelo rizado estaba tan revuelto como el de un angel oscuro.

– He estado intentando hablar contigo durante semanas, pero no quieres verme. Ademas, pense que te gustaria esto.

– ?Que me gustaria! -casi le escupio-. ?No me he sentido tan humillada en toda mi vida! Has hecho de mi un espectaculo. No tienes un gramo de sentido comun. Ni un solo gramo.

– ?Gerry! -escucho la advertencia de Naomi y por el rabillo del ojo, vio acercarse corriendo a varios agentes de seguridad de la Estatua.

Sabia que no tenia mucho tiempo. Lo que habia hecho era definitivamente ilegal, y no dudaba ni un momento que iban a detenerle.

– Ya me he comprometido publicamente contigo, Holly Grace. ?Que mas quieres de mi?

– Tu te has puesto publicamente en ridiculo. Saltando de un aeroplano y casi ahogandote con esa estupida pancarta. ?Y por que has dibujado por el otro lado un hueso de perro? ?Podrias decirme que quieres decirme con eso?

– ?Hueso de perro? -Gerry levanto sus brazos por la frustracion. Hiciese lo que hiciese, nunca estaba contenta esta mujer, y si la perdia esta vez, nunca la recuperaria. Solamente pensar en perderla le producia escalofrios.

Holly Grace Beaudine era una mujer que el nunca habia sido capaz de controlar, una mujer que le hacia sentir como si pudiera conquistar el mundo, y la necesitaba del mismo modo que necesitaba respirar.

Los guardias de seguridad casi lo habian alcanzado.

– ?Estas ciega, Holly Grace? Eso no era un hueso de perro. Jesus, he hecho el compromiso mas espantoso de toda mi vida, y te has perdido el mejor punto.

– ?De que hablas?

– ?Eso era un sonajero de bebe!

Los dos primeros guardias de seguridad lo agarraron.

– ?Un sonajero de bebe? -su expresion feroz quedo derretida por la sorpresa y su voz se ablando-. ?Eso era un sonajero?

Un tercer oficial de seguridad aparto a Holly Grace. Gerry estaba decidido a llegar hasta el final, y puso las manos delante de su cuerpo.

– Casate conmigo, Holly Grace -dijo Gerry, no haciendo caso al hecho que le estaban leyendo sus derechos-. ?Casate conmigo y tengamos un bebe… una docena de ellos! Pero no me abandones.

– Ah, Gerry… -ella estaba de pie mirandolo con el corazon en sus ojos, y el amor que sentia por ella se expandio hasta casi dolerle el pecho. Los guardias de seguridad no querian aparecer como tipos malos delante de la prensa, asi que permitieron que levantara las munecas y las metiera por encima de su cabeza. La beso tan atentamente que olvido asegurarse que estaban bien colocados para una buena toma de las camaras de television.

Afortunadamente, Gerry tenia un socio que no se distraia facilmente con las mujeres.

En todo lo alto, de una pequena ventana en la corona de la Estatua de la Libertad, otra pancarta comenzo a desplegarse, esta de un amarillo brillante. Estaba hecha de un material sintetico que habia sido desarrollado por el programa de investigaciones espaciales… un material tan ligero que podia doblarse y trasportarse casi dentro de la cartera, y luego se ampliaba de forma increible una vez extendida.

La pancarta amarilla caia hacia abajo sobre la frente de la Estatua de la Libertad, desenrollada a lo largo de la longitud de su nariz, y gradualmente se abrio hasta que acabo a la altura de la barbilla.

Su mensaje era claramente legible desde el suelo, simplemente cuatro palabras en trazos negros y muy gruesos.

NO MAS BOMBAS NUCLEARES

Francesca lo vio primero. Y luego Dallie. Gerry, quien de mala gana habia finalizado su abrazo con Holly Grace, habia reido cuando lo descubrio y le dio un beso rapido en la nariz.

Entonces levanto sus munecas esposadas al cielo, inclino hacia atras su cabeza, y levanto sus manos en punos.

– ?Es hora de marcharte, Teddy! -grito.

?Teddy!

Francesca y Dallie se miraron el uno al otro alarmados y luego comenzaron a correr por el cesped hacia la entrada a la estatua.

Holly Grace apoyo la cabeza en Gerry, no segura de si deberia reirse o llorar, sabiendo solo que le esperaba una vida nada aburrida en el futuro.

– Era una oportunidad demasiado buena de desperdiciar -comenzo a explicarle-. Todas estas camaras…

– Calla, Gerry, y dime como hago para sacarte de la carcel -era una costumbre que Holly Grace sospechaba que tendria que hacer bastante en su vida futura

– Te amo, nena.

– Yo tambien te amo.

Las acciones de reivindicacion politica no eran inusuales en la Estatua de la Libertad. En los anos sesenta, exiliados cubanos se encadenaron a los pies de la estatua; en los anos setenta, pacifistas veteranos colgaron al reves la bandera americana; y en los anos ochenta, dos escaladores de montana subieron hasta la cima de la estatua para protestar contra el encarcelamiento continuado de uno de los Panteras Negras.

Las acciones politicas no eran desconocidas, pero en ninguna de ellas habia habido implicado un nino.

Teddy estaba sentado solo en el pasillo fuera de la oficina de seguridad de la estatua. Por la puerta cerrada,

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