vestido-tortura rosa ni un minuto mas.

El desenvolvio lentamente el trozo de chicle mientras la miraba luchar con la maleta. -Si la mueves un poco, Francie, pienso que sera mas facil de sacar.

Ella cerro los dientes con fuerza para mantenerlos unidos y no llamarle por los peores epitetos que saldrian de su boca, dando un fuerte tiron a la maleta, haciendole un largo rasguno en el cuero cuando golpeo en el asidero de la puerta.

Lo matare, penso, arrastrando la maleta hacia una senal oxidada, azul y blanca del bano. Lo matare y pisare con fuerza su cadaver.

Agarrando un pomo de porcelana astillado que colgaba flojo, empujo la puerta, pero se nego a moverse. Empujo mas fuerte antes de que la puerta se abriera poco a poco, chirriando sus bisagras. Y entonces entro.

El cuarto era horrible. Manchas de cal por la caida del agua en el lavabo, baldosas rotas en el suelo, y la debil luz de una bombilla unida al techo con una cuerda. El water con una increible suciedad incrustada, sin tapa superior, y lo que quedaba estaba roto por la mitad.

Cuando se puso a mirar ese espacio repugnante, las lagrimas que habian estado amenazando todo el dia finalmente se soltaron. Tenia muchisima hambre y estaba sedienta, tenia que utilizar el water, no tenia dinero y queria irse a casa.

Salio y dejando caer la maleta al suelo, se sento encima y empezo a llorar. ?Como podia estar sucediendole esto a ella? ?Ella era una de las diez mujeres mas hermosas de Gran Bretana!

Un par de botas de cowboy aparecieron en el polvo a su lado. Ella empezo llorar mas fuerte, enterrando su cara entre las manos y sollozando de tal manera que parecia estremecerse hasta la punta de los pies. Las botas dieron unos pocos pasos, y golpearon impacientemente la tierra.

– ?Este jueguecito que te traes te va a llevar mas tiempo, Francie? Quiero recoger a Skeet antes de que se lo coman los caimanes.

– Sali con el Principe de Gales -dijo ella con un sollozo, mirandole finalmente-. ?El se enamoro de mi!

– Uh-huh. Bien, dicen que hay mucha endogamia…

– ?Podia haber sido reina! -La palabra era un gemido mientras las lagrimas goteaban por las mejillas y los senos-. El me adoraba, todos lo sabian. Fuimos al ballet y a la opera…

El bizqueo contra el sol deslumbrante.

– ?Te puedes saltar esta parte e ir al grano?

– Tengo que ir al retrete! -lloro, senalando con dedo inestable hacia la mohosa senal, azul y blanca.

El se marcho un momento y reaparecio poco despues.

– Creo que se lo que quieres decir. Saco dos kleenex del bolsillo y los dejo caer en su regazo-. Pienso que sera mejor que te vayas detras del edificio.

Ella miro hacia abajo a los kleenex y de nuevo a el y empezo sollozar otra vez.

El estuvo un momento mascando su chicle.

– Ese rimel domestico tuyo es cierto que no da la talla.

Se levanto de la maleta, dejando los kleenex caer al suelo, se puso a gritarle:

– Piensas que todo esto es divertido, no es verdad? Encuentras histericamente chistoso que este atrapada en este vestido atroz y que no me pueda ir a casa y Nicky se haya ido con una matematica espantosa, Miranda dice que es gloriosa…

– Uh-huh.

Su maleta cayo hacia adelante bajo la presion de la punta de la bota de Dallie. Antes de que Francesca tuviera oportunidad de protestar, el se habia arrodillado y habia abierto la maleta.

– Esto es un lio horrible -dijo cuando vio el caos adentro-. ?Tienes unos pantalones vaqueros aqui dentro?

– Debajo del Zandra Rhodes.

– ?Que es un zanderoads? Que mas da, ya encontre los vaqueros. ?Que tal una camiseta? ?Llevas camisetas, Francie?

– Hay una blusa -ella hipo-. Color chocolate ajustada…de Halston. Y un cinturon de Hermes con una hebilla de art deco. Y mis sandalias de Bottega Veneta.

El puso un brazo en su rodilla y la miro desde abajo.

– ?Empiezas a provocarme otra vez, no es cierto, carino?

Con la mano intentando llegar a la espalda para inrtentar desabrocharse el vestido, ella se le quedo mirando, no teniendo la mas remota idea acerca de lo que el hablaba. El suspiro y se puso de pie.

– Quiza encontraras mejor tu sola lo que quieres. Me marcho al coche y te espero alli. Y no te tomes demasiado tiempo. El viejo Skeet estara mas caliente que un tamal deTexas.

Cuando el giro para marcharse, ella hipo y se mordio el labio.

– ?Sr. Beaudine?

El se volvio. Ella se clavo las unas en la palma.

– ?Seria posible… -Dios, que humillacion!-. Esto, quizas podrias… Realmente, necesitaria…

?Que le estaba pasando??Como habia logrado un rustico ignorante intimidarla hasta tal punto que parecia ser incapaz de formar una frase sencilla?

– Escupelo, dulzura. Tal vez termines de contarmelo para cuando se encuentre una curacion para el cancer, o para cuando ya este retirado sentado con una cerveza fria y un perrito con chile viendo a juniors de hoy golpeando pelotas sobre cesped artificial.

– ?Para! -ella estampo el pie en la tierra-. ?Paras ahora mismo! ? No tengo ninguna idea de lo que hablas, e incluso un idiota ciego podria ver que no puedo salir de este vestido por mi misma, y si me lo preguntas, la persona que habla demasiado por aqui eres tu!

El sonrio, y ella se olvido de repente de su miseria bajo la fuerza devastadora de esa sonrisa, arrugando los rincones de la boca y los ojos. Su diversion parecia venir de un lugar profundo adentro, y cuando lo miro ella tuvo el sentimiento absurdo de que un mundo entero de diversion habia logrado de algun modo esquivarla.

La idea la hizo sentirse mas desarreglada que nunca.

– ?Puedes desabrocharme la parte de arriba? -pidio-. Apenas puedo respirar.

– Date la vuelta, Francie. Desnudar mujeres es uno de mis mayores talentos. Aun mejor que mi golpe de salida de bunker.

– No me vas a desnudar -farfullo ella, cuando giro su espalda a el-. Lo haces parecer sordido.

Las manos se detuvieron en los ganchos de la parte posterior de su vestido.

– ?Exactamente como lo llamas tu?

– Realizar una funcion util.

– ?Algo que hace una criada? -la fila de ganchos comenzo a aliviarla al abrirse.

– Algo asi, si -Ella tenia el inquieto sentimiento que habia dado un gigantesco paso en falso. Oyo una corta risita malevola que confirmaba lo que ella se temia.

– Eres el tipo de persona que me hace aprender, Francie. No a menudo la vida te da la oportunidad de encontrar la historia viva.

– ?La historia viva?

– Seguro. La Revolucion francesa, la vieja Maria Antoineta. Todo lo que permitio que ellos se comieran el pastel.

– ?Como -pregunto ella, cuando el ultimo de los ganchos se abrio- alguien como tu conoce a Maria Antoineta?

– Hasta hace apenas una hora -contesto el- no mucho.

Recogieron a Skeet cerca de dos kilometros por delante en la carretera, y como Dallie habia predicho, no era feliz. Francesca se encontro desterrada al asiento de atras, donde se bebio una botella de algo llamado Yahoo, soda de chocolate, que habia cojido de la nevera de poliestireno sin esperar invitacion.

Bebio y se replego, quedandose silenciosa, como habia pedido el, completamente hasta Nueva Orleans. Ella se pregunto que diria Dallie si supiera que no tenia para el billete de avion, pero se nego a considerar decirle la verdad. Despegando el rincon de la etiqueta de Yahoo con la una del pulgar, contemplo el hecho que no tenia a su madre, ni dinero, ni un hogar, ni un novio.

Todo lo que le quedaba era un pequeno resto de orgullo, y pidio desesperadamente poder salvarlo por lo menos una vez ese dia. Por alguna razon, el orgullo llegaba a ser cada vez mas importante para ella cuando

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