absurda de pena. Tan pronto como el coche quedo fuera de su vista, recogio su maleta y comenzo a andar hacia una parada de taxis con un solo coche amarillo.

El conductor salio y metio su maleta en el maletero, mientras ella se sentaba atras. Cuando se puso detras del volante, se volvio hacia ella.

– ?Donde va, Senora?

– Se que es tarde -dijo ella -?pero usted cree que podria encontrar una tienda de segunda mano que este todavia abierta?

– ?Una tienda de segunda mano?

– Si. Alguna donde se revendan cosas elegantes…Y maletas realmente extraordinarias.

Capitulo 9

Nueva Orleans, la ciudad de 'Stella, Stella, Stella para la estrellas… hierro y encaje para el Old Man River, jazmin Confederado y aceitunas dulces, noches ardientes, jazz caliente, mujeres calientes, en el fondo del Misisipi como un pedazo deslustrado de joyeria. En una ciudad famosa por su originalidad, el Blue Choctaw lograba parecer comun.

Gris y sordido, con el nombre de una marca de cerveza en un neon parpadeante colocado en una ventana y lleno de humo, el Blue Choctaw se podria haber localizado cerca de la parte mas sordida de cualquier ciudad americana… cerca de las darsenas, los molinos, el rio, ladeando el ghetto.

Estaba en el peor luagar, sobre todo de noche, las aceras sucias, las farolas rotas, no permitida para las chicas buenas de la ciudad.

El Blue Choctaw tenia una aversion particular por las chicas buenas. Aun las mujeres que los hombres habian dejado en casa no eran del todo buenas, y los hombres que se sentaban en los taburetes rojos de vinilo querian chicas de dudosa moral proximas a ellos.

Ellos querian encontrar chicas como Bonni y Cleo, las semi prostitutas que llevaban perfume fuerte y lapiz de labios rojo, que se expresaban sin rodeos y pensaban mal y ayudaba a un hombre a olvidarse de ese Jimmy Carter que era casi seguro seria elegido y ?cual seria su politica de trabajo para los negros?.

Bonni giro la espada plastica amarilla en su mai-tai y miro por entre la multitud ruidosa a su amiga y rival Cleo Reznyak, que empujaba sus tetas contra Tony Grasso cuando el metia un cuarto de dolar en la maquina de discos y daba un punetazo en el C-24. Habia un humor malo en el aire lleno de humo del Blue Choctaw esa noche, mas malo que usual, aunque Bonni no tratara de encontrar el porque.

Quiza era el calor pegajoso que no se iba; quiza era el hecho que Bonni habia cumplido treinta la semana antes y sus ultimas ilusiones iban poco a poco desapareciendo. Ella sabia que no era lista, sabia que ahora no estaba en su mejor momento fisico, y no tenia la energia para mejorarse. Vivia en una caravana averiada instalada en un parque, contestaba el telefono en la peluqueria Beautiful Gloria, y no podria obtener algo mejor.

Para una chica como Bonni, el Blue Choctaw representaba un golpe en los tiempos buenos, unas pocas risas, un hombre dispuesto a gastarse el dinero, que la invitaria a un mai-tais, la llevaria a la cama, y le dejaria un billete de cincuenta dolares en el tocador a la manana siguiente. Uno de esos hombres dispuesto a gastarse el dinero estaba al otro lado de la barra…Sin despegar la mirada de Cleo.

Ella y Cleo tenian un acuerdo. Se sentaban cada una en un lugar y esperaban que el hombre que se sentaba en un taburete mirara a alguna, y no pescaban furtivamente en el territorio de la otra.

De cualquier manera, el hombre de la barra, tentaba a Bonni. Tenia una enorme barriga y los brazos grandes suficientemente fuertes para mostrar que tenia un trabajo constante, quiza trabajaba en uno de los pozos de perforacion de la costa… un hombre fuera por un buen tiempo.

Cleo habia conseguido accion con varios hombres recientemente, Tony Grasso incluido, y Bonni se habia cansado de ello.

– Hola -dijo, acercandose y sentandose en el taburete a su lado-. ?Eres nuevo por aqui, no?

El la miro, observando su cara, el pelo rubio, y la sombra de ojos color ciruela, y sus pechos profundos y repletos. Cuando el nego, Bonni pudo ver que se habia olvidado completamente de Cleo.

– Estuve en Biloxi los ultimos anos -contesto el-. ?Que bebes?

Ella le dedico una sonrisa coqueta.

– Me apetece un mai-tais -el hizo un gesto al camarero para pedir su bebida, ella cruzo las piernas-. Mi ex marido vivio un tiempo en Biloxi. ?Espero que no te hayas cruzado con el? Un hijo de una ramera barata, llamado Ryland.

El sacudio la cabeza, no conocia a nadie con ese nombre, y movio el brazo para acariciar por el lado de sus tetas. Bonni decidio que ellos se llevarian realmente bien, y movio el cuerpo levemente justo para ver la expresion acusadora en el rostro de Cleo.

Una hora despues estaban las dos juntas en el servicio de senoras. Cleo la estuvo abroncando un rato, mientras se peinaba su negro cabello con ademanes fuertes y se ajustaba sus pendientes falsos de rubies. Bonni se disculpo y le dijo que no habia notado que Cleo estuviera interesada.

Cleo la estudio sospechosamente.

– Sabes que estoy cansada de Tony. No hace mas que quejarse de su esposa. Una mierda. Apenas recuerdo haberme reido las ultimas semanas.

– El tipo de la barra, 'su Pete', no es muy dado a sonreir tampoco -admitio Bonnie.

Ella saco un frasco de Tabu de su bolso y se rocio generosamente.

– Este lugar es un autentico infierno.

Cleo se pinto los labios y retrocedio para escrutinar su trabajo.

– Tu lo has dicho, querida.

– Quiza deberiamos subir hacia el norte. Hasta Chicago o a otra parte.

– Tenia pensado ir a San Louis. En algun sitio donde los hombres que follen no esten todos casados.

Era un tema que habian discutido muchas veces, y continuaron discutiendo mientras dejaban el servicio, pensando las ventajas petroleras de Houston, el clima en Los Angeles, el dinero en Nueva York, mientras todo el tiempo sabian que nunca saldrian de Nueva Orleans.

Las dos mujeres observaron al grupo de hombres congregados cerca de la barra, sus ojos ocupados, mirando un momento sin hablar. Cuando rebuscaron a su presa, Bonni comenzo a darse cuenta de que algo habia cambiado.

Todo parecia mas callado, aunque la barra estaba todavia llena, las personas hablaban, y en la maquina de discos sonaba 'Rubi.' Entonces advirtio que todas las cabezas giraban hacia la puerta.

Cleo le pellizco duramente en el brazo, ella asintio con la cabeza.

– Alli -dijo ella.

Cleo miro en la direccion Bonni habia indicado y se paro de golpe.

– Cristo.

La odiaron a primera vista. Ella era todo lo que ellas nunca serian… un aspecto de mujer de las secciones de modas, hermosa como una modelo de Nueva York incluso con unos vaqueros; increiblemente guapa, elegante, y altanera, con una expresion en su cara como si estuviera oliendo algo putrefacto, y era cierto.

Era la clase de mujer que no pertenecia para nada a un lugar como el Blue Choctaw, una invasora hostil que hacia que ellas se sientieran feas, baratas, y desgastadas. Y vieron a los dos hombres que habian dejado hacia diez minutos andando derechos hacia ella.

Bonni y Cleo se miraron la una a la otra un momento antes de dirigirse en la misma direccion, sus ojos estrechados, tensas con la determinacion.

Francesca se quedo absolutamente anonadada cuando noto el ambiente hostil del Blue Choctaw con una mirada inquieta, concentrando toda su atencion en tratar de mirar entre el humo y la cantidad de cuerpos para intentar encontrar a Skeet Cooper.

Un musculo diminuto e inquieto temblo en su sien, y comprendio que estaba sudando. Nunca se habia sentido tan fuera de su elemento como en aquel justo instante en ese sordido bar de Nueva Orleans.

El sonido de la risa ronca y la musica demasiado fuerte atacaba sus oidos. Sentia ojos hostiles que la

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