– Supongo que no hizo ninguna diferencia para llevarse el amor de esa camarera tuya -Dailie tomo otro trago-. La mujeres son graciosas para pelear. Recuerda esa dama del ano pasado en San Diego detras de Andy William…

– ?Para ya! grito Francesca, incapaz de refrenar su protesta-. ?Eres tan insensible que no tienes ni la decencia de preguntarme si estoy bien? ?Eso era una horrible pelea de cantina! ?No te das cuenta que me podian haber matado?

– Probablemente no -dijo Dailie-. Seguramente alguien lo hubiera parado antes.

Ella retrocedio la mano y le golpeo el brazo tan duramente como pudo.

– Ay -el se froto el lugar que ella habia golpeado.

– ?Te acaba de pegar? -pregunto Skeet indignadamente.

– Si.

– ?Por que no le das unos buenos azotes?

– Puede.

– Si fuese tu, se los daria.

– Se que se los darias -el la miro y sus ojos se oscurecieron-. Y yo lo haria, tambien, si pensara que ella formaria parte de mi vida por mas tiempo que unos pocos minutos.

Ella le miro fijamente, deseando poder darle otro golpe mas fuerte, incapaz de creer lo que habia oido.

– ?Exactamente que es lo que dices? -pregunto ella.

Skeet se apresuro por un semaforo en ambar.

– ?Cuan lejos esta el aeropuerto de aqui?

– Acorta a traves de la ciudad -Dallie se inclino hacia adelante y puso la mano sobre la espalda del asiento-. En caso de que no prestaras atencion, el motel esta pasando el siguiente semaforo pasando ese edificio.

Skeet apreto el acelerador y el Riviera salio disparado, tirando a Francesca de espaldas contra el asiento. Ella miro airadamente a Dallie, tratando de avergonzarlo para que le ofreciera una disculpa y ella magnanimamente pudiera perdonarle. Ella espero el resto del camino al motel.

Ellos se detuvieron en el parking, y Skeet aparco a un lado, parando delante de una linea de puertas brillantemente pintadas de metal estampadas con numeros negros.

Apago el motor, y entonces el y Dallie salieron. Ella miro con incredulidad como primero una puerta de coche se cerraba y despues la otra.

– Hasta manana, Dallie.

– Nos vemos, Skeet.

Ella salio fuera despues que ellos, con su neceser en una mano, tratando sin exito de cerrarse la blusa.

– ?Dallie!

El saco una llave del bolsillo de sus vaqueros y se volvio. La seda de la blusa le resbalaba por los dedos cuando cerro la puerta del coche. ?No podia ver el cuan impotente era ella? ?Cuanto lo necesitaba?

– Me tienes que ayudar -dijo ella, mirandole fijamente con ojos tan lastimosamente grandes que parecian comerse su pequena cara-. Puse mi vida en riesgo en ese bar por ir a buscarte.

El miro los senos y el sosten de seda beige. Entonces se quito su camiseta destenida azul por la cabeza y se la tiro.

– Aqui tienes mi camiseta, carino. No me pidas nada mas.

?Ella miro con incredulidad como el echaba a nadar hacia su habitacion del motel y cerraba la puerta… le habia cerrado la puerta en sus narices! El panico que se habia estado desarrollando dentro de ella en el trascurso del dia, inundo cada parte de su cuerpo.

Nunca habia experimentado tal temor, no sabia como afrontarlo, asi que lo convertiria en algo que si entendia…una colera candente. ?Nadie jamas la habia tratado de esa manera! ?Nadie! ?Le haria rectificar! ?Le haria pagar!

Se encamino a su puerta y golpeo el neceser contra ella, dandole una vez, dos veces, deseando que fuera su cara horrible y fea. Le dio patadas, lo maldijo, permitio que su colera estallara, dejo que la brillante llama prendiera la mecha del olvidado genio que la habia hecho una leyenda.

La puerta se abrio de repente y el se paro en el otro lado, el pecho desnudo y su cara afeada con el ceno. ?Ella le mostraria un ceno! ?Ella le mostraria lo que era un ceno de verdad!

– ?Eres un bastardo! -dijo entrando en tromba en el cuarto y lanzando el neceser contra la television, haciendo explotar la pantalla con una agradable explosion de cristales-. ?Depravado, bastardo, idiota!

Dio una patada a una silla.

– ?Hijo de puta!

Ella puso al reves su maleta.

Y entonces se dejo ir.

Gritando insultos y acusaciones, tiro ceniceros y almohadas, lamparas, y los cajones del escritorio. Cada desprecio que ella habia sufrido en las pasadas veinticuatro horas, cada ultraje, llego a la superficie… el vestido rosa, el Blue Choctaw, la sombra de ojos melocoton…

Ella castigo a Chloe por morir, a Nicky por abandonarla, a Lew Steiner, ataco a Lloyd Byron, mutilo a Miranda Gwynwyck, y mas que nada, aniquilo a Dallie Beaudine.

Dallie, el hombre mas guapo que ella habia visto jamas, el unico hombre que no se habia impresionado con ella, el unico hombre que habia cerrado una puerta en sus narices.

Dallie la miro por un momento, poniendo las manos en las caderas. Un tubo de crema de afeitar volo a su lado y golpeo el espejo.

– Increible -murmuro el. Saco la cabeza por fuera la puerta-. ?Skeet! Ven rapido.Tienes que ver esto.

Skeet estaba ya a su lado.

– ?Que pasa? Suena como… -se paro en seco en la puerta abierta, mirando fijamente la destruccion que estaba provocando-. ?Por que hace ella eso?

– Maldita sea si lo se -paso junto a Dallie una copia voladora de la guia telefonica mas grande de Nueva Orleans-. Es la cosa mas sorprendente que jamas he visto en mi vida.

– Quiza cree que es una estrella de rock. ?Oye, Dallie! ?Que va a coger tu madera-tres!

Dallie se movio como el deportista que era, y en dos zancadas largas la cogio.

Francesca se sentia puesta al reves. Por un momento las piernas colgaron libres, y entonces algo le pincho duramente el estomago cuando el se la cargo al hombro.

– ?Me bajas ahora mismo! ?Bajame te digo, tu bastardo!

– Creo que no. Esa es la mejor madera-tres que he tenido jamas.

Comenzaron a moverse. Ella grito cuando el la llevo fuera, el hombro empujandola en el estomago, el brazo sujetandola alrededor de la parte de atras de las rodillas.

Oyo voces y debilmente empezo a notar que las puertas se abrian y cuerpos en bata que miraban afuera.

– Nunca en mi vida he visto una mujer que se pusiera tan histerica solo por un viejo raton -les explico Dallie.

Ella golpeo los punos contra su espalda descubierta.

– ?He dicho que te detengas! -chillo ella-. ?Te demandare! ?Bastardo! Te demandare y te quitare cada centavo…

El se giro a la derecha. Ella vio una vaya de hierro forjado, una puerta, las luces bajo el agua…

– ?No! -dejo salir un grito aterrador cuando el la echo en la parte mas profunda de la piscina del motel.

Capitulo 10

Skeet alcanzo a Dallie, y los dos hombres se pararon al borde de la piscina mirandola. Finalmente Skeet hizo una observacion.

– Ella no sube verdaderamente rapido.

Dallie se metio un pulgar en el bolsillo de su vaqueros.

– No parece que sepa nadar. Debi figurarlo.

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