inspeccionaban, y cogio su neceser pequeno de Vuitton mas fuerte, tratando de no recordar que era todo lo que tenia en el mundo.
Ella trato de borrar de su mente los horribles lugares a los que la habia llevado el taxista, cada uno mas repulsivo que el anterior, no pareciendose en nada a la tienda de segunda mano de Picadilly, donde los empleados la trataban con gran cordialidad y les servian te a sus clientes.
Habia pensado que era buena idea vender sus vestidos; no se habia imaginado que acabaria dejando su maravillosa maleta y el resto que le quedaba de ropa en una espantosa casa de empenos por trescientos cincuenta dolares, que tras pagar al taxista apenas le quedaba para sobrevivir unos pocos dias hasta que pudiera hablar con Nicky.
?Una maleta de Louis Vuitton llena de vestidos de disenador vendida por trescientos cincuenta dolares! Ella no podria pasar dos noches en un hotel decente por esa cantidad.
– Hola, corazon.
Francesca se estremecio cuando dos hombres con malas pintas se pusieron a su lado, uno con una tripa que amenazaba con romper los botones de su camisa, y el otro con el pelo grasiento y la cara llena de granos.
– Que te parece si te invito a algo de beber -dijo el gordo.
– Mi nuevo amigo Tony y yo estariamos encantados de invitarte a unos mai-tais.
– No, gracias -contesto ella, mirando ansiosamente a ver si localizaba a Skeet. ?Por que no estaba el alli? Un ducha de agua fria le cayo de golpe. ?Por que no le habia dado Dallie el nombre de su motel en vez de forzarla a ir a buscarlos a ese horrible lugar, el unico sitio que fue capaz de encontrar despues de veinte minutos buscandolo en la guia telefonica?
El hecho de que ella necesitaba encontrarlo se habia impreso de forma indeleble en su cerebro mientras hacia otra serie de llamadas inutiles a Londres para tratar de localizar a Nicky o a David Grives o a cualquiera de sus antiguos amigos, todos ellos parecian estar de viaje, de luna de miel o simplemente se negaban a admitir la llamada.
Dos mujeres con rostros duros avanzaron furtivamente hasta los hombres delante de ella, su hostilidad era evidente. La rubia se apoyo en el hombre con la enorme tripa. -Oye, Pete. Vamos a bailar.
Pete no quito sus ojos de Francesca.
– Mas tarde, Bonni.
– Me apetece bailar ahora -insistio Bonni, duramente.
La mirada de Pete resbalo sobre Francesca.
– Dije mas tarde. Baila con Tony.
– Tony baila conmigo -dijo la mujer de pelo negro, poniendo las unas purpuras sobre el brazo peludo de hombre-. Anda, nene.
– Vete, Cleo -sacudiendose de las unas purpuras, Tony puso la mano en la pared apenas a un palmo de la cabeza de Francesca y se inclino hacia ella-. ?Eres nueva en la ciudad? No recuerdo verte por aqui antes.
Ella cambio su peso, tratando de vislumbrar un cinta roja en la cabeza mientras evitaba el olor desagradable del whisky mezclado con after-shave barato.
La mujer llamada Cleo se mofo.
– ?No crees que estas perdiendo el tiempo con esta ramera mocosa, Tony?
– He dicho que te pierdas-dedico a Francesca una sonrisa grasienta-. ?Seguro que no te apetece una bebida?
– No tengo sed -dijo tensamente Francesca-. Busco a alguien.
– Pues parece que no lo encuentras -ronroneo Bonni-. De modo que, ?por que no te largas?
Una explosion de aire tibio de fuera la golpeo en la espalda humeda de su blusa cuando se abrio la puerta, entrando tres hombres de aspecto duro, ninguno de ellos era Skeet. La intranquilidad de Francesca crecio. Ella no podia estar parada en la puerta toda la noche, pero no tenia claro entrar un poco mas adentro. ?Por que no le habia dicho Dallie donde se alojaria?
No podia permanecer sola en Nueva Orleans con solo trescientos cincuenta dolares entre ella y la indigencia, mientras esperaba localizar a Nicky para pedirle el dinero. ?Ella tenia que encontrar a Dallie ahora, antes que se marchara!
– Perdona -dijo ella bruscamente, retirandose de entre Tony y Pete.
Ella oyo una risa corta y desagradable de una de las mujeres, y entonces un murmullo de Tony.
– La culpa es tuya, Bonni -se quejo-. Tu y Cleo la habeis espantado…
Los demas se perdieron misericordiosamente cuando se desplazo por la multitud hacia el fondo, buscando una mesa desapercibida.
– Oye, carino…
Una mirada rapida sobre su hombro la advirtio que Pete la seguia. Ella se apreto entre dos mesas, sentia que alguien le acariciaba el trasero, y camino deprisa hacia los servicios. Una vez adentro, se derrumbo contra la puerta, con su neceser apretado contra el pecho.
En el exterior, oyo el sonido de cristales rotos y se sobresalto. ?Que lugar mas horroroso! Su opinion de Skeet Cooper se hundio aun mas bajo. De repente ella recordo la referencia de Dallie a una camarera pelirroja.
Aunque no habia visto a nadie que se asemejara a esa descripcion, no habia estado mirando realmente. Quiza el barman le podria dar alguna informacion.
La puerta se abrio bruscamente, y las dos mujeres de rostro duro entraron.
– Mira lo que tenemos aqui, Bonni Lynn -dijo Cleo en tono de mofa.
– Bien, si es la Senorita Ramera Rica -contesto Bonni-. ?Que te pasa, ricura? ?Te has cansado de ofrecer tus servicios en un hotel y has decidido darte una vueltecita por los barrios bajos?
Francesca apreto la mandibula. Estas mujeres atroces la estaban provocando demasiado. Levantando el menton, miro fijamente la horrenda sombra de ojos color ciruela de Bonni.
– ?Eres asi de grosera desde nacimiento, o es algo que has adquirido mas recientemente?
Cleo se rio y se giro hacia Bonni.
– Vaya, vaya. Realmente si que vienes de lejos -estudio el neceser de Francesca-. ?Que tienes ahi que es tan importante?
– Nada que te interese.
– ?Llevas las joyas ahi, ricura? -sugirio Bonni-. ?Los zafiros y los diamantes que tus novios te compran? ?Dime, cuanto cobras por hacer una mamada?
– ?Una mamada! -Francesca no podia obviar su significado y antes de poder detenerse, saco la mano y abofeteo a la mujer con fuerza en la mejilla-. No vuelvas a decir eso jamas…
No pudo decir mas. Con un grito de rabia, Bonni puso los dedos en garras y los movio por el aire, preparada para coger dos punados de pelo de Francesca. Francesca empujo instintivamente su neceser hacia adelante, utilizandolo para bloquear el otro movimiento de la mujer.
El neceser golpeo a Bonni en la cintura, desequilibrandola por un momento doblandosele los tacones de los zapatos de imitacion de cocodrilo cayendo al suelo. En ese momento, viendola tirada Francesca sintio un momento de primitiva satisfaccion por hacer que finalmente pudiera castigar a alguien por lo sucedido ese dia.
El momento se esfumo cuando vio la mirada en la cara de Cleo, y se dio cuenta de que ella se habia puesto en verdadero peligro.
Salio precipitadamente por la puerta, pero Cleo la agarro y la cogio de la muneca antes que alcanzara la maquina de discos.
– No, no te vas a ir, puta, -la intentaba arrastrar de vuelta al servicio.
– ?Ayuda! -grito Francesca, como si su vida entera dependiera de ello-. ?Por favor, que alguien me ayude!
Oyo una desagradable risa masculina, y vio con impotencia que nadie salia en su defensa. ?Esas dos mujeres vulgares planeaban asaltarla fisicamente en el servicio, y nadie parecia hacer nada!
Asustada, se preparo para darle un golpe a Cleo con el neceser y quitarsela de encima, pero alguien con un brazo tatuado la sujeto desde atras.
– Quitale ese neceser -pidio Cleo, con una voz dura-. Ella acaba de abofetear a Bonni.
– Bonni se lo estaba buscando.
Pete hablo por encima del sonido de la cancion Rhinestone Cowboy y de los comentarios de los interesados espectadores.
