Capri en la alfombra del motel.

Ahora. Ahora ella tocaba realmente fondo.

* * *

Skeet se inclino fuera de la ventanilla del pasajero cuando Dallie se acerco al Riviera.

– Me dejas que conduzca? -pregunto-. Puedes tumbarte atras y probar intentar dormir un poco.

Dallie abrio la puerta de conductor.

– Tu conduces condenadamente lento, y no me apetece dormir.

– Te conviene -Skeet se sento y le entrego a Dallie una taza de cafe en un vaso de poliestireno con la tapa encajada a presion todavia. Despues le dio un trozo de papel rosa-. El numero de telefono de la cajera.

Dallie arrugo el papel y lo tiro en el cenicero, donde se unio a otros dos.

– ?Alguna vez has oido hablar de Pygmalion, Skeet?

– ?Es el tipo que jugo de estremo para Wynette High?

Dallie utilizo los incisivos para quitar la tapa de su taza de cafe mientras giraba la llave de contacto.

– No, ese era Pygella, Jimmy Pygella. Lo vi hace unos anos en Corpus Christi, habia abierto una tienda de silenciadores Midas. Pygmalion una obra creada por George Bernard Shaw acerca de una florista cockney (londinense) que se convierte en una gran dama.

– No suena demasiado interesante, Dallie. ?La obra que me gusto fue Ah! Calcuta! que vimos en S. Louis. Esa si que era verdaderamente buena.

– Se que te gusto esa obra, Skeet. A mi me gusto, tambien, pero a diferencia de la otra no es considerada generalmente como gran literatura. No tiene mucho que decir acerca de la condicion humana, si me entiendes. Pygmalion, por otro lado, dice que las personas pueden cambiar… Que ellas pueden mejorar con una pequena direccion -dio marcha atras y salio del aparcamiento-. Dice tambien que la persona que dirige ese cambio no obtiene nada, pero lleva una gran carga de la pena.

Francesca, con ojos llorosos y golpeados, se paro en la puerta abierta de la habitacion del motel sujetando el neceser contra su pecho como un oso de peluche y miro como se iba el Riviera de su lugar de estacionamiento.

Dallie realmente lo haria. Se marcharia y la dejaria sola, aunque hubiera admitido que penso en acostarse con ella. Hasta ahora, eso siempre habria sido suficiente para apartarse, pero de repente no lo era. ?Como podia ser posible? ?Que le sucedia a su mundo?

La perplejidad subrayo su temor. Se sentia como un nino que hubiera aprendido cuales eran los colores, averiguando que el rojo no era amarillo, y el azul no era realmente verde… solo que ahora que sabia lo que estaba equivocado, no podia imaginarse lo que hacer acerca de ello.

El Riviera zigzageo alrededor a la salida, espero una senal de stop, y entonces empezo a salir a la carretera mojada. Las puntas de sus dedos se habian ido entumeciendo, y sentia las piernas debiles, como si todos sus musculos hubieran perdido su fuerza. La llovizna mojo su camiseta, un mechon de pelo cayo hacia adelante sobre su mejilla.

– ?Dallie! -empezo a correr tan rapidamente como podia.

– Lo que importa es -dijo Dallie, mirando arriba al espejo retrovisor -ella no piensa en nadie, mas que en si misma.

– Es la mujer mas egocentrica que encontre jamas en mi vida -concordo Skeet.

– Y no sabe como hacer una maldita cosa menos quiza pintarse y arreglarse.

– Incluso no sabe ni nadar.

– No tiene ni un gramo de sentido comun.

– Ni un gramo.

Dallie pronuncio un juramento especialmente ofensivo y apreto los frenos.

Francesca alcanzo el coche, jadeando, el aliento en pequenos sollozos.

– ?No te vayas! ?No me dejes sola!

La fuerza de la colera de Dallie la cogio deprevenida. Salio de un salto del coche, le quito el neceser de las manos, y la apoyo contra el lado del coche de modo que el picaporte se le clavaba en la cadera.

– Ahora me vas a escuchar, y escuchalo de una vez! -grito-. ?Te llevare bajo presion, pero dejas de lloriquear en este preciso momento!

Ella sollozo, parpadeando contra la llovizna.

– Pero estoy…

– ?Dije que pares! Yo no quiero hacer esto, me produce malas sensaciones, y antes que me arrepienta, harias mejor en hacer lo que digo. Y haras todo lo que diga. No me haras preguntas. No me haras comentarios. Y si me vuelves a demostrar un solo minuto de esa personalidad extravagante tuya, veras tu flaco culo en la cuneta.

– Vale -gimio, dejando que le pisoteara el orgullo, y con la voz estrangulada por la humillacion-. ?Bien!

El la miro con un desprecio que no hizo esfuerzo de disfrazar, dando un tiron a la puerta trasera. Ella giro para entrar dentro, y agarro la puerta para cerrarla, sin percatarse de la mano de Dallie.

– Ten cuidado -dijo-. Esta mano sera quien nos de de comer.

Cada kilometro del camino a Lake Charles parecian cien. Ella giro su cara a la ventana y trato de fingir que era invisible, pero cuando otros ocupantes de otros coches miraban continuamente a ella dentro del Riviera se apresuro a apartarse, no podia suprimir el ilogico sentimiento que todos sabian lo que le habia sucedido, que podrian ver realmente como habia sido reducida a implorar ayuda, ver que habia sido golpeada por primera vez en su vida.

Yo no pensare acerca de ello, ella se dijo cuando pasaban por campos inundados de arroz y cienagas cubiertas con algas verdes. Pensare acerca de ello manana, o la semana proxima, pero no ahora cuando de nuevo me provocara el llanto y el quizas pare el coche y me ponga en la carretera.

Pero ella no podia obviar el pensamiento acerca de todo lo que habia pasado, y se mordio un lugar por dentro de su labio inferior ya dolorido para hacer el sonido mas pequeno.

Ella vio una senal que indicaba Lake Charles, y cruzaron un gran puente curvo. En el asiento anterior, Skeet y Dallie hablaban entre ellos y no la estaba prestando la mas minima atencion.

– A la derecha esta el motel -Skeet finalmente observo a Dallie-. ?Recuerdas cuando Holly Grace aparecio aqui el ano pasado con ese comerciante de Chevys de Tulsa?

Dallie gruno algo que Francesca no pudo entender mientras paraba el coche en el parking, que no era muy diferente al que acababan de dejar hacia menos de cuatro horas.

El estomago de Francesca gruno, y se dio cuenta de que no habia tenido nada de comer desde que la tarde anterior cuando se comio una hamburguesa despues de empenar su maleta.

Nada de comer… Y ningun dinero para comprar comida. Y entonces se pregunto quien seria Holly Grace, pero estaba demasiado desmoralizada para sentir mas que una curiosidad pasajera.

– Francie, tenia la tarjeta de credito tiritando antes de encontrarte, y esa pequena locura tuya anoche ha terminado el trabajo. Tendras que compartir habitacion con Skeet.

– ?Eh!

– ?No!

Dallie suspiro apagando el contacto.

– Bueno, Skeet. Tu y yo compartiremos un cuarto hasta que nos deshagamos de Francie.

– De eso nada -Skeet abrio la puerta del Riviera-. Yo no he compartido un cuarto contigo desde que entraste en profesionales, y no tengo ganas de hacerlo ahora. No te acuestas la mitad de la noche y haces suficiente ruido para despertar por la manana a un muerto. -Salio del coche y se dirigio hacia la oficina, volviendo a decirle sobre el hombro -ya que eres tan entendido y estabas ansioso por traer a la Senorita Fran-chess-ka, puedes maldecir el sueno de ella tu mismo.

Dallie juro el tiempo entero mientras descargaba su maleta y la llevaba adentro. Francesca se sento al borde de una de las dos camas matrimoniales del cuarto, su espalda recta, las rodillas apretaron juntas, parecia una nina probando su mejor conducta en una fiesta de adultos.

Del compartimento proximo oyo el sonido de un locutor de television que informaba de una protesta anti- nuclear de un grupo en una fabrica de misiles; entonces alguien cambio el canal a un partido de beisbol y la musica de 'La Bandera de Barras y Estrellas' bramaba fuera. Una gran amargura llego a ella cuando la musica le

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