devolvio la imagen del pin redondo que ella habia visto en la camisa del conductor del taxi: AMERICA, LA TIERRA DE LA OPORTUNIDAD.

?Que clase de oportunidad? ?La oportunidad de pagar por comida y cama con su cuerpo en alguna habitacion sordida de un motel? ?Nada era enteramente gratis, no? Y su cuerpo era todo lo que le quedaba. ?Viniendo a este cuarto con Dallie, no habia prometido ella darle implicitamente algo a cambio?

– ?No pienses ni por un momento en eso! -Dallie tiro su maleta en la cama-. Me crees, Senorita Pantalones de Lujo, no tengo ningun interes en tu cuerpo. Permanece en tu lado del cuarto, tan fuera de mi vista como sea posible, y apenas tendremos problemas. Pero primero quiero que me des los cincuenta machos cabrios.

Ella tuvo que salvar algun bocado de su dignidad cuando le entrego su dinero, asi que ella tiro la cabeza, moviendo los hombros y balanceando el pelo como si no un solo problema en el mundo.

– He entendido que es un tipo de golfista -observo ella, tratando de mostrarle que su malhumor no la afectaba-. ?Es una vocacion o una distraccion?

– Mas como una vicio, supongo -el asio un par de pantalones sueltos de su maleta y alcanzo la cremallera en su vaqueros.

Ella se movio, dandole rapidamente la espalda.

– Yo… pienso que estirare las piernas un poco, dare una vuelta alrededor del parking.

– Hazlo.

Ella rodeo el parking dos veces, leyendo abundantes pegatinas, estudiando titulares periodisticos por las puertas vidrieras de los abastecedores, mirando ciegamente la fotografia de primera plana de un hombre de pelo rizado que chilla en algun lugar. Dallie no parecia esperar que se acostarse con el.

Que alivio. Ella miro fijamente la senal de open del neon, y tras mirarla largamente, se pregunto por que el no la deseaba. ?Que estaba equivocado? Se machaco con la pregunta como una picazon. ?Podria haber perdido sus vestidos, su dinero, todas sus posesiones, pero ella tenia todavia su belleza, no era verdad? Ella tenia todavia su atraccion. ?O habia perdido de algun modo ella eso, tambien, junto con todo lo demas?

Ridiculo. Estaba agotada, eso era todo, y no podia pensar correctamente. Tan pronto como Dallie saliera para el campo de golf, ella se acostaria y dormiria hasta que se sintiera ella misma otra vez.

Unas pocas chispas del resto del optimismo parpadearon dentro de ella. Ella meramente estaba cansada. Un sueno decente y todo seria mejor.

Capitulo 11

Naomi Jaffe Tanaka golpeo la palma de la mano en la cima pesada de cristal de su escritorio.

– No! -exclamo en el telefono, los ojos castanos intensamente disgustados-. Ella no es para nada lo que tenemos en mente para la campana de la Chica Descarada. Si no podeis darme algo mejor, encontrare una agencia de modelos que si pueda.

La voz en el otro fin de la linea sono sarcastica.

– ?Te paso algunos numeros de telefono, Naomi? Estoy segura que las personas de Wilhelmina haran un trabajo maravilloso para ti.

Las personas en Wilhelmina se negaban a mandar a Naomi a nadie mas, pero no tenia la menor intencion de compartir esa noticia con la mujer del telefono. Se paso los dedos embotados e impacientes por el pelo oscuro, que le habia cortado suave y corto estilo garcon un famoso peluquero de Nueva York redefiniendo la palabra 'elegancia.'

– Sigue buscando.

Retiro un ejemplar reciente de Advertising Age hasta una orilla de su escritorio.

– E intenta conseguir a alguien con alguna personalidad en su cara.

Cuando colgo el receptor, las sirenas de los camiones de bomberos sonaban por la Tercera Avenida, hacia las oficinas de Blakemore, Stern and Rodenbaugh ocho pisos mas abajo, pero Naomi no presto atencion. Habia vivido con los ruidos de Nueva York toda su vida y no habia oido conscientemente una sirena desde un duro invierno cuando los dos miembros gays del Ballet de Nueva York que vivian en el apartamento encima de su lit dejaron su olla de fondue cerca de unas cortinas de cretona de Scalamandre.

El marido de Naomi en aquel tiempo, un brillante bioquimico japones llamado TonyTanaka, ilogicamente la habia culpado por el incidente y se nego a hablar con ella el resto del fin de semana.

Se divorcio poco despues… no a causa de su reaccion al fuego, sino porque vivir con un hombre que no compartia el mas elemental de sus sentimientos habia resultado demasiado doloroso para una rica chica judia de la zona de Upper East Side de Manhattan, quien en la inolvidable primavera de 1968 habia ayudado junto a los demas estudiantes a tomar la oficina del decano de la Universidad de Columbia.

Naomi se toco el collar de perlas negras que llevaba con una blusa de seda y un traje gris de franela, las ropas que habria desdenado en aquella epoca ardiente con Huey, Rennie y Abbie cuando sus pasiones estaban mas enfocadas a la anarquia que a la cuota de mercado.

En las ultimas semanas, con las imagenes en todas las noticias acerca de su hermano Gerry y su ultima aventura anti-nuclear, se habian avivado los recuerdos de esos viejos tiempos parpadeando en su mente como fotografias viejas, y se encontro experimentando una vaga nostalgia por la chica que habia sido, la hermana pequena que habia intentado tanto ganar el respeto de su hermano mayor que habia aguantado sentadas, sexo en grupo, lideres mentirosos y un encarcelamiento de treinta dias.

Mientras su hermano de veinticuatro anos estaba gritando la revolucion por los pasillos de Berkeley, Naomi comenzaba de estudiante de primer ano en Columbia a tres mil millas de distancia.

Ella habia sido el orgullo de sus padres, bonita, alegre, popular, y una buena estudiante… su premio de consolacion por haber engendrado 'al otro, ' al hijo cuyas payasadas los habian deshonrado y cuyo nombre nunca debia ser mencionado.

Al principio Naomi se habia encerrado en sus estudios, quedandose lejos de los estudiantes radicales de Columbia. Pero entonces Gerry habia llegado al campus y la habia hipnotizado, exactamente igual que al resto del alumnado

Ella siempre habia adorado a su hermano, pero nunca tanto como aquel dia de invierno cuando lo habia visto de pie como un joven guerrero en pantalones vaqueros intentando cambiar el mundo con su discurso apasionado.

Habia observado esas caracteristicas judias fuertes, rodeada por una gran aureola de pelo negro rizado y no podia creer que los dos hubieran venido de la misma matriz. Gerry tenia labios llenos y una nariz grande, parecida a la suya antes de pasar por el cirujano plastico.

Todo acerca de el era excepcional, mientras lo de ella era meramente ordinario. Levantando sus fuertes brazos sobre la cabeza, habia lanzado los punos al aire y la cabeza erguida, los dientes como estrellas blancas contra la piel aceitunada. Nunca habia visto nada mas maravilloso en su vida que a su hermano mayor exhortando a las masas a la rebelion ese dia en Columbia.

Antes de que terminara el ano, ya era militante del grupo de estudiantes de Columbia, un acto que finalmente habia ganado la aprobacion de hermano pero habia tenido como resultado una enajenacion dolorosa de sus padres.

Poco a poco se fue desilusionando, cuando cayo victima del desenfrenado chovinismo masculino del Movimiento, de su desorganizacion, y de su paranoia. Corto toda relacion con los lideres, cosa que Gerry nunca la habia perdonado. Se habian visto una sola vez en los dos ultimos anos, y todo el rato lo pasaron discutiendo.

Ahora esperaba que no hiciera algo irremediable y que en la agencia no averiguaran que era su hermano. De algun modo no podia imaginarse que una firma tan conservadora como BS &R designara a la hermana de un famoso radical como su primera vicepresidente femenino.

Dejo atras sus viejos pensamientos y se centro en el presente… el material de encima de su mesa. Como siempre, sentia la satisfaccion por el trabajo bien hecho. Su ojo experto aprobo el diseno de la botella de Descarada, una lagrima de vidrio esmerilado coronada con un tapon azul.

?El frasco de perfume iria dentro de una elegante caja azul con las letras fucsia del slogan que ella habia creado… 'DESCARADA! Solo para personas libres de convencionalismos.' El signo de admiracion despues del nombre del producto habia sido idea suya, algo de lo que se sentia especialmente

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