– ?Maldita sea tu estampa! -saco lo ultimo que quedaba de la barra, lo rompio en trocitos, y los puso encima del envoltorio. Cuando lo puso todo en el suelo, miro al gato de forma fulminante-. Espero que estes satisfecho, gato miserable.
El gato fue andado hacia la silla, bajo la cabeza hacia el chocolate, y se lo comio todo como si la hiciera un favor.
Dallie volvio del campo despues de las siete esa noche. Para entonces ella se habia reparado las unas, contado los ladrillos en las paredes del cuarto, y se leyo el Genesis. Cuando el entro por la puerta, estaba tan desesperada por tener compania humana que se levanto de un salto de la silla, refrenandose en el ultimo momento para no echarse en sus brazos.
– He visto ahi fuera el gato mas feo de toda America -dijo el, tirando las llaves encima de la mesa.
– Maldicion, odio los gatos. Son los unicos animales que no puedo soportar -como en ese momento, Francesca tampoco era demasiado carinosa de la misma especie, no ofrecio ningun argumento-.Toma.Te he traido algo de cena.
Ella dejo salir un pequeno grito cuando cogio la bolsa y la abrio.
– ?Una hamburguesa! Ah, Dios.. ?Patatas, maravillosas patatas fritas! Te adoro.
Saco las patatas fritas y se metio inmediatamente dos en la boca.
– Santo Dios, Francie, no tienes que actuar como si estuvieras muerta de hambre. Te deje dinero para almorzar.
Saco unas mudas de su maleta y desaparecio en el cuarto de bano para darse una ducha.
Cuando volvio con su uniforme de costumbre de vaqueros y camiseta, ella habia apaciguado su hambre pero no su deseo de compania. Sin embargo, vio con alarma que se preparaba para salir otra vez.
– ?Vuelves a marcharte?
El se sento en el borde de la cama y se puso las botas. -Skeet y yo tenemos una cita con un tipo llamado Pearl.
– ?Ahora, de noche?
El se rio entre dientes.
– El Sr. Pearl tiene un horario muy flexible.
Ella tenia la sensacion que se habia perdido algo, pero no podia imaginarse que. Empujando a un lado los envoltorios de la comida, se puso de pie.
– ?Podria ir contigo, Dallie? Puedo sentarme en el coche mientras tienes tu cita.
– No lo creo, Francie. Esta clase de reunion puede llevarme a veces hasta la madrugada.
– No me importa. Realmente no me importa -se odiaba por presionarlo, pero pensaba que se volveria loca si pasaba mas tiempo sola en ese cuarto.
– Lo siento, Pantalones de Lujo -metio la cartera en el bolsillo trasero de sus vaqueros.
– ?No me llames asi! ? Lo odio! -el levanto una ceja en su direccion, y ella cambio de tema rapidamente-. Me dices algo del torneo de golf. ?Como lo has hecho?
– Hoy era apenas una ronda de calentamiento. El Pro-Am del miercoles, pero el verdadero torneo no empieza hasta el jueves. ?Has hecho algun progreso para agarrar a Nicky?
Ella nego con la cabeza, no estaba ansiosa de tocar ese tema en particular.
– ?Cuanto podrias ganar si vencieras este torneo?
El cogio su gorra y se la puso en la cabeza, con una bandera americana en la frente.
– Acerca de unos diez mil. Esto no es mucho para un torneo, pero el club es de un amigo mio, asi que juego todos los anos.
Una cantidad que ella habria considerado infima un ano antes le parecia de repente una fortuna.
– Pero eso es maravilloso. ?Diez mil dolares! Simplemente tienes que ganar, Dallie.
El la miro con curiosidad.
– ?Y eso por que?
– Porque, asi puedes tener el dinero, por supuesto.
El se encogio de hombros.
– Teniendo el Riviera en condiciones, no me preocupa demasiado el dinero, Francie.
– Eso es ridiculo. Todos tienen interes en el dinero.
– Yo no -salio por la puerta y casi al momento reaparecio-. ?Que hace esa envoltura fuera, Francie? ?No has estado alimentando a ese gato feo, verdad?
– No seas ridiculo. Detesto los gatos.
– Esa es la primera cosa sensata que te he oido decir desde que te encontre -le hizo un gesto minimo con la cabeza, y cerro la puerta. Ella pateo la silla de escritorio con el dedo de su sandalia y empezo una vez mas contar los ladrillos.
– ?Perl es una cerveza! -grito ella cinco noches mas tarde cuando Dallie volvio por la tarde de jugar la ronda semifinal del torneo. Le puso el brillante anuncio de la revista en su cara-. Todas estas noches cuando me dejabas en este agujero perdido de la mano de Dios con nada mas que la television para hacerme compania, te marchabas a un sordido bar a beber cerveza.
Skeet los miraba desde el rincon.
– Te levantas demasiado temprano para compartir habitacion con la Senorita Fran-ches-ka. No deberias dejar tus viejas revistas por ahi tiradas, Dallie.
Dallie se encogio de hombros y froto un musculo dolorido en su brazo izquierdo.
– ?Quien hubiera imaginado que sabia leer?
Skeet rio entre dientes y dejo el cuarto. Se sintio herida por el comentario de Dallie. Los incomodos recuerdos de las observaciones poco amables que ella hacia a sus conocidos, observaciones que habian parecido ingeniosas en esa epoca, pero que ahora le parecian meramente crueles.
– Piensas que soy terriblemente, tonta, no? -susurro-. Disfrutas haciendome bromas que no entiendo y dolorosas referencias a mi pasado. No tienes ni siquiera la cortesia de ridiculizarme a mis espaldas; te burlas de mi en mi propia cara.
Dallie desabrocho su camisa.
– Santo Dios, Francie, no hagas un drama de todo esto.
Ella se desplomo en el borde de la cama. El no la habia mirado… ni una vez desde que habia entrado en el cuarto, ni siquiera cuando hablaba con ella. Ella llegaria a ser invisible para el… asexual e invisible. Su temor de que le pidiera que se acostara con el a cambio de compartir el cuarto ahora le parecia ridiculo.
Ella no le atraia nada. Actuaba como si ella no estuviera. Cuando se quito la camisa, ella miro fijamente su pecho, levemente cubierto de vello y bien musculado. La nube de la depresion que la habia estado siguiendo por dias se ponia mas negra.
El se quito su camisa y la tiro en la cama.
– Escucha, Francie, no te gustaria la clase de lugares que Skeet y yo frecuentamos. No hay manteles, y todos los alimentos son fritos.
Ella penso en el Blue Choctaw y supo que no la estaba mintiendo. Entonces miro a la pantalla encendida de la television donde empezaba algo llamado 'El sueno de Jeannie' por segunda vez ese dia.
– No me importa, Dallie. Me encantan la comida frita, y los manteles de hilo estan pasados de moda de todos modos. Incluso el ano pasado mi madre hizo una fiesta para Nureyev y utilizo manteles individuales.
– Apuesto a que no tenian un mapa de Louisiana pintado en ellos.
– No creo que Porthault haga mapas.
El suspiro y se rasco el pecho. ?Por que no la miraria el?
– Era un chiste, Dallie. Puedo contar chistes, tambien.
– No te enfades, Francie, pero tus chistes no son demasiado graciosos.
– Lo son para mi. Lo serian para mis amigos.
– ?Si? Bien, eso es otra cosa. Tenemos gustos diferentes en amigos, y se que no te gustarian mis companeros de copas. Algunos de ellos son golfistas, otros son locales, la mayoria de ellos no dice a menudo cosas como 'esta ropa es de'. No son personas que te gustarian.
– Sere totalmente honesta -dijo, mirando hacia la pantalla de la television -cualquiera que no duerma con una botella me gusta.
Dallie sonrio y desaparecio en el cuarto de bano para tomar su ducha. Diez minutos mas tarde, la puerta se
