Francesca se rio recordando.

– Naturalmente, todos pensaron que seria divertido, y como no habia sangre en el animalejo para arruinar la chaqueta, Raoul accedio. Asi que, el y otros dos le pusieron la chaqueta al bicho. Era espantosamente insensible, por supuesto, pero todos se rieron con la imagen de ese pobre animalejo muerto en esa maravillosa chaqueta de Gucci.

Fue imprecisamente consciente del silencio que de repente se hizo en la mesa, junto con las expresiones de incredulidad de todos ellos.

Su falta de respuestas le provoco la necesidad de hacer que les gustara su historia, que les gustara ella. Su voz crecio mas animada, intentando ser mas descriptiva.

– Estabamos todos alli, de pie en la carretera mirando hacia la pobre criatura. Cuando…

Se detuvo por un momento, se cogio el labio inferior con los dientes, para hacer mas efecto, y siguio:

– Apenas cuando Raoul levanto su camara para tomar la foto, el animalejo se puso de pie, se sacudio, y corrio hacia los arboles.

Se rio triunfalmente, inclinando la cabeza a un lado, esperando que se unieran a ella.

Todos sonrieron cortesmente.

Su propia risa se desinflo cuando se dio cuenta de que la habian malinterpretado.

– No lo veis? -exclamo con un toque de desesperacion-. ?En algun lugar de Kenia hay un pobre jabali cojo corriendo por los cotos de caza vestido de Gucci!

La voz de Dallie finalmente floto por encima del silencio que habia caido irreparablemente.

– Si, esta bien tu historia, Francie. ?Que dices de bailar conmigo?

Antes de que pudiera protestar, la agarro firmemente del brazo y la llevo a un pequeno cuadrado de linoleo delante de la maquina de discos. Cuando comenzo a moverse al compas de la musica, le dijo suavemente:

– Una regla general para convivir con gente normal, Francie, nunca termines una frase con la palabra 'Gucci.'

Su pecho parecio llenarse de una pesadez terrible. Habia querido hacerlos como ella, y solo habia hecho una tonta de ella misma.

Habia contado una historia que no habian encontrado graciosa, una historia que viendola ahora con otros ojos, nunca deberia haber contado.

Su serenidad estaba pendiendo de un hilo muy fino, y ahora se rompio.

– Perdona -dijo, con una voz que le sono ronca.

Antes que Dallie tratara de detenerla, comenzo a andar por el laberinto de mesas y abrio la puerta mosquitera.

Fue invadida por el aire fresco, un olor humedo de la noche mezclado con el olor de gasoleo, del alquitran, y de la comida frita de la cocina de dentro. Tropezo, todavia mareada por el vino, y se estabilizo inclinando contra el lado de una camioneta con las llantas llenas de barro y un anaquel de fusiles en la parte trasera.

Oia los acordes de 'Behind Closed Doors' que sonaba en la maquina de discos.

?Que sucedia? Recordaba lo mucho que se habia reido Nicky cuando le conto la anecdota del jabali, como Cissy Kavendish habia llorado de risa enjugandose las lagrimas con un panuelo de Nigel MacAllister.

Una tremenda ola de morrina la invadio. Habia intentado localizar de nuevo a Nicky otra vez hoy por telefono, pero no habia contestado nadie, ni siquiera la criada. Trato de imaginarse a Nicky sentado en el Cajun Bar & Grill, y no lo consiguio. Entonces trato de imaginarse sentada a la mesa Hepplewhite, cenando en el salon de Nicky, y llevando las esmeraldas de la familia Gwynwyck, y eso lo veia sin problema.

Pero cuando se imagino quien estaba al otro lado de la mesa, el lugar donde deberia estar Nicky, vio a Dallie Beaudine en su lugar. Dallie, con sus vaqueros destenidos, con sus camisetas demasiado ajustadas, y con la cara de estrella de cine, mirandola por encima de la mesa de comedor siglo XVIII de Nicky Gwynwyck.

La puerta mosquitera sono, y Dallie salio. Llego a su lado y le tendio su bolso.

– Hey, Francie.

– Hey, Dallie -cogio el bolso y miro al cielo de la noche salpicado de estrellas.

– Te has portado realmente bien ahi dentro.

Su risa sono suave y amarga.

El se puso un palillo de dientes en el rincon de la boca.

– No, te lo digo de verdad. Una vez que te has dado cuenta que has hecho el burro, has reaccionado con gran dignidad. Nada de escenas en la pista de baile, apenas una silenciosa salida. Estaban todos realmente impresionados. Me han pedido que te diga que vuelvas.

– De eso nada -dijo ella en tono de mofa.

El rio entre dientes, y la puerta mosquitera se abrio y apareciendo dos hombres.

– Hey, Dallie -lo saludaron.

– Hey, K.C., Charlie.

Los hombres subieron a un Jeep Cherokee y Dallie se volvio hacia ella.

– Creo, Francie, que me vas gustando algo mas. Creo que eres todavia como un dolor de muelas, y que no eres mi tipo de mujer en absoluto, pero tengo que reconocer que tienes tus momentos. Querias divertir a la gente con ese cuento del jabali. Me gusto la forma que tuviste de terminar la historia, a pesar que era obvio que te estabas cavando una fosa bien profunda.

Un estrepito de platos sono dentro cuando en la maquina de discos sonaban las ultimas estrofas de 'Behind Closed Doors'. Ella removio con el tacon de su sandalia la grava.

– Quiero ir a casa -dijo bruscamente-. Odio esto. Quiero volver a Inglaterra donde entiendo las cosas. Quiero mi ropa y mi casa y mi Aston Martin. Quiero tener dinero otra vez y a los amigos que me quieren.

Queria a su madre, tambien, pero no lo dijo.

– ?Estas realmente asustada, no es verdad?

– ?No lo estarias tu si estuvieras en mi lugar?

– Eso es decir mucho. No puedo imaginarme ser feliz llevando ese tipo de vida tuya tan sibarita.

Ella no sabia exactamente que significaba eso de 'sibarita', pero en general sabia a que se referia, y la irrito que alguien cuya gramatica hablada podia ser descrita caritativamente como de calidad inferior utilizara una palabra que ella no entendia del todo.

El puso el codo en el lado del retrovisor.

– Dime algo, Francie. ?Tienes algo remotamente parecido a un plan para hacer en la vida dentro de esa cabecita tuya?

– Pienso casarse con Nicky, por supuesto. Ya te lo he dicho -?por que se sentia tan deprimida de pensarlo?

El se saco el palillo de dientes y lo tiro lejos.

– Aw, vamos sueltalo, Francie. Tienes las mismas ganas de casarte con Nicky que de tener el pelo sucio y desgrenado.

Se encaro con el.

– ?No tengo mucha eleccion en el asunto, creo, desde que no tengo ni dos chelines para hacerse compania! Tengo que casarme.

Vio como el abria la boca, preparado para arrojar fuera otro de sus topicos odiosos de clase baja, y lo corto.

– ?No lo digas, Dallie! Algunas personas estan en el mundo para ganar dinero y otras para gastarlo, y yo estoy en este ultimo. Para ser brutalmente honesta, no tengo la mas minima idea de como mantenerme. Ya has visto lo que me ha pasado cuando trate de ser actriz, y soy demasiado baja para ganarme la vida de modelo de pasarela. Si tengo que elegir entre trabajar en una fabrica o casarme con Nicky Gwynwyck, puedes tener bien claro que eligire.

El penso en esto durante un momento y dijo:

– Si puedo hacer dos o tres birdies manana, conseguire bastante dinero. ?Quieres que te compre un billete de avion a Inglaterra?

Lo miro parado tan cerca a ella, los brazos cruzados en el pecho, solo visible esa boca fabulosa bajo la visera de su gorra.

– ?Harias eso por mi?

– Ya te dije, Francie. Mientras tenga el deposito del coche lleno de gasolina y pueda pagar las facturas de los

Вы читаете Pantalones De Lujo
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ОБРАНЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату