Era esto lo que significaba estar enamorada? se pregunto como sonando. Los parpados seguian abiertos. Estaba enamorada. Por supuesto. ?Por que no se habia dado cuenta mucho antes? Eso era lo que estaba equivocado con ella. Por eso ahora se sentia inmensamente feliz.
Estaba enamorada.
– ?Francie?
– ?Si?
– ?Estas bien?
– Ah, si.
El se apoyo en un brazo y sonrio.
– ?Que te parece si continuamos el revolcon en el motel en medio de esas sabanas que pareces querer tanto?
A la vuelta, ella se sento en medio del asiento delantero y apoyo la mejilla contra su hombro mientras masticaba un trozo de Double Bubble y sonaba despierta acerca de su futuro.
Capitulo 13
Naomi Jaffe Tanaka entro en su apartamento, con un maletin de Mark Cross en una mano y una bolsa de Zabar sujeta con la cadera opuesta. Dentro de la bolsa habia un envase de higos dorados, un Gorgonzola dulce, y una barra crujiente de pan frances, todo lo que necesitaba para una cena perfecta de trabajo.
Dejo sobre el suelo el maletin y coloco la bolsa en la encimera de granito negra de su cocina, apoyandola contra la pared pintada en un color vino tinto. El apartamento era caro y elegante, exactamente el tipo del lugar donde la vicepresidenta de una agencia de publicidad importante deberia vivir.
Naomi fruncio el ceno cuando saco el Gorgonzola y lo puso en un plato de porcelana rosa. Solo un pequeno tropiezo le impediria llegar a la ansiada vicepresidencia…no encontrando a la Chica Descarada. Apenas esa manana, Harry Rodenbaugh le habia mandado un memorandum amenazandola con pasar la cuenta a otro hombre mas agresivo de la agencia si ella era incapaz de encontrar a su Chica Descarada en las proximas semanas.
Se quito sus zapatos de ante grises y les dio un puntapie mientras seguia sacando las cosas de la bolsa. ?Como podia ser tan dificil encontrar a una persona? Durante los ultimos dias, su secretaria y ella habian hecho docenas de llamadas telefonicas, pero ni una de ellas les habia dado ninguna pista de la chica.
Sabia que estaba alli, Naomi estaba segura, pero ?donde? Se froto las sienes, pero la presion no hizo nada para aliviar el dolor de cabeza que la habia estado molestando todo el dia.
Despues de dejar los higos en el refrigerador, recogio los zapatos y se dirigio con cansancio fuera de la cocina. Tomaria una ducha, se pondria su bata de bano mas vieja, y se echaria un vaso de vino antes de empezar a mirar los papeles que habia llevado a casa.
Con una mano, empezo a desabrocharse los botones de perla de su vestido, mientras con el codo del otro brazo, encendia el interruptor de la salita de estar.
– ?Como estas, hermana?
Naomi grito y giro hacia la voz de su hermano, el corazon saltandole en el pecho. -?Dios mio!
Gerry Jaffe estaba repantigado en el sofa, sus vaqueros y camisa andrajosos azul destenido estaba fuera de lugar contra la sedosa tapiceria. El llevaba todavia el pelo negro a lo afro. Tenia una pequena cicatriz en el pomulo izquierdo y parentesis de cansancio alrededor de esos labios llenos que tuvieron una vez embelesadas de lujuria a todas sus antiguas amigas. La nariz era la misma… grande y curva como un aguila. Y sus ojos pepitas negras profundas que quemaban todavia con el fuego del fanatico.
– Como has entrado aqui? -demando ella, con el corazon latiendo a mil por hora. Se sentia enojada y vulnerable. La ultima cosa que necesitaba en su vida en este momento era otro problema, y la reaparicion de Gerry solo podia significar problemas. Odiaba tambien el sentimiento de insuficiencia que siempre experimentaba cuando Gerry estaba a su alrededor… una hermana pequena que una vez mas no cumplia sus estandares de hermana.
– ?No das un beso a tu hermano mayor?
– No te quiero aqui.
Recibio una impresion breve de una enorme fatiga sobre el, pero desaparecio casi inmediatamente. Gerry siempre habia sido un buen actor.
– ?Por que no llamaste primero?'
Y entonces recordo que Gerry habia sido fotografiado por los periodicos unas pocas semanas antes fuera de la base naval en Bangor, Maine, dirigiendo una manifestacion en contra de estacionar el submarino nuclear Trident alli.
– Te han detenido otra vez, no es verdad?
– ?Oye, que es otro arresto en la Tierra de la Libertad, el Hogar del Valiente? -levantandose del sofa, extendio los brazos hacia ella y le lanzo su sonrisa de encantador de masas.
– Anda, carino. ?No me das un besito?
El se parecia tanto al hermano mayor que le compraba chocolatinas cuando ella tenia los ataques de asma que casi sonrio. Pero bajar sus defensas con el era un error. Con un grunido monstruoso, el salto sobre la mesa de centro de cristal y marmol y camino hacia ella.
– ?Gerry! -se retiro de el, pero el siguio andando. Mostrando los dientes, giro las manos en garras y continuo dando bandazos hacia ella en su mejor estilo Frankensteiniano-. El Fantasma de Cuatro-Ojos y Colmillos-Dentados se acerca.
– ?Para de una vez! -su voz subio un tono hasta hacerse chillona. No podia tratar con el Fantasma Colmillos- Dentados ahora… no con la Chica Descarada y la vicepresidencia y su dolor de cabeza a cuestas. A pesar de los anos que habian pasado, su hermano nunca cambiaba. Era el mismo viejo Gerry… sobrenormal, tan terrible como siempre. Pero ella ya no estaba encantada.
Siguio dando bandazos hacia ella, su cara retorcida de manera comica, los ojos saltones, jugando a algo que sabia que la molestaba desde que ella podia recordar.
– El Fantasma Colmillos-Dentados se alimenta de la carne de jovenes virgenes.
El la miro de reojo.
– ?Gerry!
– ?Jovenes y suculentas virgenes!
– ?Que pares!
– ?Jovenes y jugosas virgenes!
A pesar de su irritacion, ella se rio tontamente.
– ?Gerry, ya basta! -se retiro hacia el pasillo, sin quitarle los ojos de encima mientras el avanzaba inexorablemente hacia ella. Con un chillido inhumano el hizo su embestida. Ella chillo cuando la alcanzo en sus brazos y empezo girarla en circulos. Ma! Quiso gritar ella. ?Ma, Gerry esta molestandome!
En una sensacion repentina de nostalgia, quiso conseguir la proteccion de la mujer que ahora volvia su cara lejos siempre que se mencionaba el nombre de su hijo mayor.
Gerry hundio los dientes en el hombro y la mordio apenas suficientemente fuerte para que ella gritara otra vez, pero no llegaba a doler demasiado. Entonces el se puso tenso.
– ?Que es esto? -gimio de incredulidad-. Este material es de segunda mano. Esta no es carne de una virgen.
La llevo al sofa y la solto bruscamente.
– Mierda. Ahora tendre que conformarme con una pizza.
Ella lo adoro y lo odio, y quiso abrazarlo tanto que salto lejos el sofa y le dio un buen punetazo en el brazo.
– ?Ay! Oye, nada de violencia, hermana.
– ?Nada de violencia, mi culo! ?Que demonios te pasa, irrumpiendo aqui de esa manera? Sigues siendo un irresponsable. ?Cuando creceras?
El no dijo nada; se quedo mirandola. El fragil buen humor entre ellos desaparecio. Sus ojos de Rasputin miraron su vestido costoso y los elegantes zapatos que habian caido al suelo. Sacando un cigarrillo, lo encendio,
