dudosamente se la podia aplicar a ella. A fin de cuentas, ella habia empezado su rebelion solo doce anos antes, cuando, a los cincuenta y cuatro anos, habia dejado el trabajo docente que habia realizado durante treinta y dos anos en una prestigiosa escuela de chicas de Boston, empacando sus posesiones, y marchandose a Texas.
A pesar que sus companeros y amigos habian intentado convencerla, haciendola ver incluso, que estaba perdiendo gran parte de su pension, la Senorita Sybil no habia escuchado a nadie, pues bastantes anos habia vivido ya con la previsibilidad ahogadora de su vida.
En el avion de Boston a San Antonio, se habia cambiado de ropa en el bano, quitandose el traje de lana severo de su delgado cuerpo y soltandose el pelo. Poniendose sus primeros pantalones vaqueros y un dashiki de cachemira, habia vuelto a su asiento y pasado el resto del vuelo admirando sus botas altas de cuero de becerro rojas y leyendo a Betty Friedan.
Sybil habia escogido Wynette cerrando los ojos y senalando en un mapa deTexas con el indice. La direccion de la escuela la habia contratado sin mirar siquiera su curriculum, quedando despues encantados que una maestra tan cualificada se hiciera cargo de su escuela.
Aun asi, cuando aparecio para su cita inicial vestida con un vestido floreado, pendientes de cinco centimetros de largo, y con sus botas rojas, el supervisor habia considerado despedirla tan rapidamente como la habia contratado. En vez de eso, ella le tranquilizo, fulminandolo con la mirada y asegurandole que no permitiria vagos en su aula. Una semana mas tarde empezo a dar clases, y tres semanas despues tuvo su primer encontronazo con el consejo cuando le quitaron The Catcher in the Rye de su coleccion de ficcion.
J. D. Salinger reaparecio en los estantes de la biblioteca, la clase de ingles subio mas de cien puntos sobre la clase del ano anterior, y la senorita Sybil Chandler perdio su virginidad con B.J. Randall, el dueno de GE, la ferreteria del pueblo y pensaba de ella que era la mujer mas maravillosa del mundo.
Todo fue bien para la Senorita Sybil hasta que B.J. murio y fue obligada a jubilarse de la ensenanza a los sesenta y cinco anos. Se encontro vagando languidamente alrededor de su pequeno apartamento con demasiado tiempo, poco dinero, y ningun interes en nada.
Una noche bastante tarde salio a pasear por el centro del pueblo. Asi fue donde Dallie Beaudine la encontro sentada en la cuneta entre Main y Elwood en medio de una tormenta vestida solo con su camison.
Ahora miro el reloj cuando colgo el telefono tras la conversacion de larga distancia semanal con Holly Grace y tomo una regadera de laton en la sala de recibo de la casa victoriana de huevos de Pascua de Dallie para regar las plantas. Solo unas pocas horas mas y sus chicos estarian en casa. Dando un paso hacia uno de los dos perros mestizos de Dallie, dejo en el suelo la regadera y cogio su bordado de canamazo de un asiento junto a la soleada ventana donde permitio a su mente volver a aquel invierno de 1965.
Acababa de terminar de preguntar a un estudiante de segundo ano en la clase de recuperacion de ingles sobre Julio Cesar cuando la puerta del aula se abrio y un joven larguirucho que nunca habia visto antes paso dentro. Penso inmediatamente que era demasiado guapo para su propio bien, con su caminar jactancioso y su expresion insolente.
Tiro la hoja de la matricula sobre su escritorio y, sin esperar una invitacion, avanzo hacia el final de la habitacion y se sento de cualquier forma en un asiento vacio, estirando sus largas piernas en el pasillo. Los chicos lo miraron cautelosamente; las chicas se rieron tontamente y estiraron los cuellos para obtener una mejor vision. El sonrio a varias de ellas, evaluando abiertamente los senos. Luego se reclino en su silla y se durmio.
Sybil espero la hora propicia hasta que sono la campana y entonces lo llamo a su escritorio. El se paro delante de ella, un pulgar metido en el bolsillo delantero de sus vaqueros, su expresion resueltamente aburrida. Ella examino la tarjeta para ver su nombre, verifico su edad, casi dieciseis, y le informo de sus reglas en el aula:
– No tolero el retraso, la goma que mascar, y a los vagos. Quiero que me escribas una pequena redaccion presentandote y lo dejas en mi escritorio manana por la manana.
El la estudio por un momento y entonces retiro el pulgar del bolsillo de sus vaqueros.
– Que la jodan, senora.
Esta declaracion naturalmente llamo su atencion, pero antes que pudiera responder, el habia salido pavoneandose del cuarto. Cuando miro fijamente la puerta vacia, una gran inundacion de entusiasmo subio dentro de ella. Habia visto una llama de inteligencia brillando en esos tristes ojos azules.
?Asombroso! Se dio cuenta inmediatamente que algo mas que la insolencia devoraba a este joven. ?El era otro rebelde, como ella misma!
A las siete y media de esa tarde, llamo a la puerta de un duplex con un informe detallado, y se presento ante el hombre que estaba en la tarjeta de inscripcion como el tutor del chico, un personaje de aspecto siniestro que no podia tener mas de treinta anos. Ella le explico su problema y el hombre sacudio la cabeza con desanimo.
– Dallie comienza a salir mal -le dijo-. Los primeros meses que pasamos juntos, el era bueno, pero el chico necesita una casa y una familia. Por eso le dije que nos estableceriamos aqui en Wynette una temporada. Pense que metiendolo en la escuela de forma regular quiza lo calmara, pero le suspendieron el primer dia por golpear al profesor de gimnasia.
La Senorita Sybil respiro hondo.
– Un hombre aborrecible. Dallas hizo una eleccion excelente.
Ella oyo un ruido suave detras de ella y apresuradamente se enmendo.
– No es que apruebe la violencia, por supuesto, aunque puedo imaginarme que a veces es satisfactoria - luego, cambio de direccion y dijo al nino larguirucho y demasiado guapo que estaba repantigado en la puerta que habia venido a supervisar su tarea de deberes.
– Y que si yo le digo que no lo hago?
– Debo imaginarme que su guardian se opondria -miro a Skeet-. ?Digame Sr.Cooper, cual es su posicion con respecto a la violencia fisica?
– No me molesta demasiado -contesto.
– ?Cree usted que quizas sea capaz de obligar fisicamente a Dallas si el no hace como le pido?
– No se que decirle. Le supero en peso, pero el me sobrepasa en altura. Y si esta demasiado dolido, no sera capaz de jugar con los chicos en el club de golf este fin de semana. A todo esto, diria que no…
Ella no perdio la esperanza.
– Bueno, entonces, Dallas, te pido que hagas tu tarea voluntariamente. Por tu alma inmortal.
El nego con la cabeza y se metio un palillo de dientes en la boca.
Estaba realmente desilusionada, pero escondio sus sentimientos rebuscando en la bolsa de tela que habia llevado con ella y sacando un libro de pastas blandas.
– Muy bien, entonces. Observe tus miradas a las senoritas hoy en clase y llegue a la conclusion que alguien tan interesado en la actividad sexual como tu deberias leer acerca de ello de uno de los escitores mas geniales del mundo. Esperare un informe inteligente de ti en dos dias.
Diciendo eso, le dejo El amante de lady Chatterley en la mano y salio de la casa.
Durante casi un mes, implacablemente obstinada acudio al pequeno apartamento, llevando libros prohibidos a su estudiante rebelde y atormentando a Skeet para poner riendas mas apretadas al chico.
– No lo entiendes -finalmente se quejo con frustracion-. A pesar del hecho que nadie lo quiere recuperar, es un fugitivo y yo no soy su tutor legal. Soy un ex-convicto que el recogio en un servicio de una gasolinera, y en realidad el es quien me cuida a mi y no al reves.
– No obstante -dijo ella -tu eres un adulto y el es todavia un menor.
Gradualmente la inteligencia de Dallie triunfo sobre su hosquedad, aunque luego insistiera en que ella le habia cansado con todos sus sucios libros. Ella le apoyaba en la escuela, le preparo para los examenes de acceso a la universidad, y le daba clases privadas siempre que el no jugaba el golf.
Gracias a sus esfuerzos, el se graduo con honores a la edad de dieciocho anos y fue aceptado en cuatro universidades diferentes.
Despues que el se marcho para Texas A &M, lo hecho espantosamente de menos, aunque el y Skeet hicieron de Wynette su base de operaciones y venia a verla en las vacaciones cuando no jugaba al golf. Gradualmente, sin embargo, sus responsabilidades lo llevaron mas lejos y para mas tiempo.
Una vez no se vieron uno al otro en casi un ano. En su estado aturdido, apenas lo habia reconocido la noche que el la encontro sentada en la tormenta en la cuneta entre Main y Elwood llevando su camison.
Francesca se habia imaginado que Dallie viviria en un apartamento moderno construido junto a un campo de
