– Si, si que lo es. Sera tan dificil que no creo que sea capaz de jugar manana medianamente decente. Soy un deportista profesional, Francie. Los deportistas profesionales tenemos nuestros cuerpos ajustados, como motores bien engrasados. Una pequena mota de dificultad tiraria todo por la borda. Como suciedad. Me podrias costar unos buenos cinco golpes manana, querida.
Su acento se habia vuelto increiblemente espeso, y se dio cuenta de repente que no le comprendia.
– ?Maldita sea, Dallie! No me hagas esto. Estoy suficientemente nerviosa como para que te burles de mi.
El se rio, le puso la mano en el hombro, y tiro de ella para darle un amistoso abrazo.
– ?Por que no me dijiste desde un principio que estabas nerviosa en lugar de contarme todas esas tonterias extravagantes? Tu misma te complicas la vida.
Se sentia bien en sus brazos, pero aun no podia perdonarle por molestarla.
– Eso es facil para ti decirlo. Tu que seguro estas comodo en cualquier tipo de cama, pero yo no. -respiro, trago saliva y dijo lo que tenia en mente-. Realmente… no hago bien el sexo.
Ya esta. Lo habia dicho. Ahora podria reirse realmente de ella.
– ?Y eso, por que? Una cosa tan buena como el sexo y que ademas es gratis deberia estar a la cabeza de tus prioridades.
– Yo no soy una persona atletica.
– Uh.Huh. Bien, eso lo explica, bien.
No podia dejar de pensar en el cercano pantano.
– ?Podriamos volver al motel, Dallie?
– Creo que no, Francie. En cuanto lleguemos te encerraras en el bano, preocupada por tu aspecto y te echaras perfume en cierto sitio -le retiro el pelo del lado del cuello e inclinandose le acaricio esa parte con los labios-. ?Nunca te has dado el lote en el asiento trasero de un coche?
Ella cerro los ojos contra la deliciosa sensacion que le provocaba.
– ?Cuenta la limusina de la familia real?
El agarro el lobulo de la oreja suavemente entre sus dientes.
– No a menos que las ventanas estuvieran empanadas.
Ella no estaba segura quien se movio primero, pero de algun modo la boca de Dallie estaba sobre la suya. Las manos se movian arriba por la nuca y se desplazaron por su pelo, esparciendolo sobre sus antebrazos desnudos.
Le enmarco la cabeza con las palmas de sus manos y la inclino antes de que su boca se abriera involuntariamente. Ella espero la invasion de su lengua, pero no llego. En vez de eso, jugo con su labio inferior. Sus propias manos se movieron alrededor de sus costillas a su espalda e inconscientemente se desplazaron por debajo de su camiseta donde podia sentir su piel desnuda.
Sus bocas jugaban y Francesca perdio todo deseo de mantener la ventaja. Poco despues, se encontro recibiendo su lengua con placer… su lengua hermosa, su boca hermosa, su piel hermosa tensa bajo sus manos. Se dedico a besarlo, concentrandose solo en las sensaciones que el despertaba sin pensar en que ocurriria luego.
El retiro la boca de la suya y viajo a su cuello. Oyo una risa suave y tonta…su propia risa.
– ?Tienes algo que quieras compartir con el resto de la clase -murmuro el sobre su piel -o es un chiste privado?
– No, solamentente me divierto -rio cuando el beso su cuello y tiro del nudo de la cintura que ella se habia hecho en su larga camiseta.
– ?Que es un Aggies? -pregunto ella.
– ?Un Aggie? Uno que ha estudiado en la Universidad de Tejas A &M es un Aggie.
Ella se echo para atras bruscamente, haciendo un arco perfecto con sus cejas del asombro.
– ?Tu fuiste a una universidad? ? No me lo creo!
El la miro con una expresion ligeramente agraviada.
– Tengo una licenciatura en Literatura inglesa. ?Quieres ver mi diploma o podemos seguir con lo nuestro?
– ?Literatura inglesa? -estallo de risa-. ?Ah, Dallie, eso es increible! Apenas si sabes hablar bien el idioma.
Estaba claramente ofendido.
– Bien, eso es realmente agradable. Sabes decirle a la gente cosas agradables.
Todavia riendose, se tiro en sus brazos, moviendose tan de repente que le desequilibro y le hizo golpearse con el volante. Entonces ella dijo la cosa mas asombrosa.
– Podria comerte entero, Dallie Beaudine.
Le tocaba a el reirse, pero no pudo hacerlo mucho porque su boca ya estaba en todas partes. Ella se olvido de lo cerca que estaban del pantano y de que no era buena en el sexo cuando se subio a sus rodillas y se apoyo contra el.
– Me dejas sin espacio para maniobrar asi, dulzura -finalmente dijo el contra su boca. Extendiendo un brazo, abrio la puerta del Riviera y salio. Extendio la mano para ella.
Ella permitio que la ayudarla a salir, pero en vez de abrir la puerta trasera para entrar en un lugar mas espacioso, le sujeto las caderas con sus muslos contra el lado del coche y la involucro en otro beso.
La luz que salia por la puerta abierta producia un area debilmente iluminada alrededor del coche que hacia que la oscuridad mas alla pareciese aun mas impenetrable. La imagen vaga de sus sandalias descubiertas y los caimanes que pudieran estar al acecho alrededor del coche parpadeo por su mente.
Sin perder un momento del beso, subio sus brazos sobre los hombros puso una pierna envolviendo la parte de atras de una de sus piernas y el otro pie plantado firmemente encima de su bota de cowboy.
– Me enloquece tu forma de besar -murmuro el.
La mano izquierda se deslizo arriba por su espina dorsal desnuda y desabrocho su sosten mientras su derecha alcanzo entre sus cuerpos para abrir el boton de sus vaqueros.
Ella podia sentir los nervios volviendo otra vez, y esta vez no tenia nada que ver con caimanes.
– Vamos a comprar una botella de champan, Dallie. Yo… creo que un poco de champan me ayudara a relajarme.
– No te preocupes, yo te relajare -saco el boton y empezo a trabajar en la cremallera.
– ?Dallie! Estamos fuera.
– Uh-Huh. Solos tu, yo y el pantano -la cremallera bajo.
– Yo…yo no creo que estoy preparada para esto -metiendo la mano por debajo de su camiseta floja, tomo un seno con la mano y sus labios siguieron un rastro desde la mejilla a la boca.
El panico se instalo de nuevo dentro de ella. El froto su pezon con el pulgar y ella gemio suavemente. ?Queria que pensara de ella que era una amante maravillosa y espectacular… y como podia hacerlo en medio de un pantano?
– Yo…necesito champan. Y luces suaves. Necesito sabanas, Dallie.
El retiro la mano del pecho y lo puso suavemente alrededor del lado del cuello. Mirandola hacia abajo, a los ojos, dijo:
– No, eso no es verdad, dulzura. No necesitas nada, solo tu misma. Debes empezar a comprender eso, Francie. Tienes que depender de lo que eres tu no de esos absurdos accesorios que necesitas establecer a tu alrededor.
– Yo, yo tengo miedo -trato de hacer que sus palabras sonaran desafiantes, pero no tuvo exito. Desenvolviendose de sus piernas y bajandose de su bota, le confeso todo-. Podria parecer tonto, pero Evan Varian dijo que era muy fria, y tambien un escultor sueco en Marrakesh…
– ?Quieres contarme esa historia otro dia?
Sintio que volvia su espiritu guerrero, y le fulmino con la mirada.
– ?Me has traido aqui a porposito, no es verdad? Me has traido porque sabias que yo lo odiaria -dio un par de pasos inestables y senalo con un dedo el coche-. No soy el tipo de mujer que hace el amor en el asiento de atras de un coche.
– ?Quien dijo algo acerca de hacerlo en el asiento de atras?
Ella le miro fijamente un momento y exclamo
– ?Ah, no! Yo no me acuesto en este suelo infestado de criaturas. Te lo advierto, Dallie.
