abrio de repente y entro en el dormitorio con una toalla anudada alrededor de las caderas y la cara roja bajo su bronceado.
– Por que esta el cepillo de dientes mojado? -rugio, sacudiendo la prueba del delito delante de su cara.
Su deseo se habia realizado. El la miraba ahora, fijamente, con todo su interes… y no le gustaba esa mirada. Ella le miro fijamente y se metio el labio inferior entre los dientes en una expresion que esperaba no pareciera demasiado culpable.
– Lo siento mucho, pero lo tuve que coger prestado.
– ?Lo cogiste prestado! Esa es la cosa mas repugnante que he oido jamas.
– Si, bueno es que parece que yo he perdido el mio, y yo…
– ?Lo cogiste prestado! -Ella se echo hacia atras cuando vio como empezaba a gritar-. ? No estamos hablando de pedir una taza de azucar, hermana! ?Hablamos acerca de un maldito cepillo de dientes, el objeto mas personal que una persona puede tener!
– Lo he estado desinfectando.
– Lo has estado desinfectando -repitio siniestramente-. Eso implica que no ha sido una unica vez. Eso implica que tenemos una historia de uso prolongado.
– No realmente. Si acaso, unos pocos dias.
Le tiro el cepillo de dientes, golpeandola en el brazo.
– ?Cogelo! ?Toma la jodida cosa! ?He ignorado el hecho que te pones mis ropas, que usas mi navaja, que no pones el tapon a mi desodorante! He ignorado el lio que haces alrededor de este lugar, pero maldita sea, no ignorare esto.
Ella se dio cuenta entonces que estaba sinceramente enojado con ella, y con eso, sin querer, ella habia dado un paso sobre alguna linea invisible.
Por una razon que no podia comprender, este asunto acerca del cepillo de dientes era lo suficientemente importante para que el hubiera decidio hacer un drama de ello. Sentia una ola de puro panico correr dentro de ella. Lo habia molestado demasiado, y ahora le pegaria la patada.
En los proximos segundos, el levantaria la mano, senalando con el dedo hacia la puerta, y le ordenaria salir de su vida para siempre.
Ella le siguio a traves del cuarto.
– Dallie, lo siento. De veras -el la miro duramente.
Ella levanto las manos y las apreto levemente sobre su pecho, extendiendo los dedos, de unas cortas y deslustradas levemente amarillentas de anos siendo escondidas por laca de unas. Inclinando la cabeza hacia arriba, le miro directamente a sus ojos.
– No estas enfadado conmigo -cambio su peso mas cerca para que sus piernas se tocaran, y entonces puso la cabeza en el pecho, descansando la mejilla contra la piel desnuda.
Ningun hombre se la podria resistir. No realmente. No cuando ella se lo proponia. Simplemente no se lo habria propuesto, eso era todo. ?No la habia traido Chloe al mundo para encantar a los hombres?
– Que estas haciendo? -pregunto el.
No contesto; estaba inclinaba sobre el, suave y sumisa como un gatito adormilado. Olia a limpio, a jabon, e inhalo el olor. El no le pegaria la patada. Ella no lo permitiria. Si el la echaba, no tendria nada ni a nadie.
Desapareceria. En este momento Dallie Beaudine era todo lo que tenia en el mundo, y haria lo que fuese para mantenerlo. Sus manos fueron subiendo por el pecho. Se puso de puntillas y le rodeo el cuello con sus brazos, deslizando los labios por la linea de la mandibula y apretando los senos contra su pecho. Podia sentirlo como crecia duramente bajo la toalla, y ella sentia renovarse su propio poder.
– Exactamente donde piensas llegar con todo esto? -pregunto el-. ?Un revolcon vestidos sobre las sabanas?
– ?Es inevitable, no crees? -forzo a su voz que sonara casual-. No es que tu hayas sido un perfecto caballero y todo eso, pero compartimos habitacion.
– Tengo que decirte, Francie, que no pienso que sea buena idea.
– ?Por que no? -movio las pestanas de la mejor manera posible llevando solo rimmel barato, y moviendo y buscando con sus caderas, la coqueta perfecta, una mujer creada solo para el placer de los hombres.
– ?Es bastante obvio, no crees? -deslizo la mano hacia arriba y le acaricio suavemente la piel-. -No nos gustamos el uno al otro. ?Quieres tener sexo con un hombre que no te quiere, Francie? ?Quien no te respetara por la manana? Porque esa es la manera que esto acabara si sigues moviendote contra mi de esta forma.
– No te creo -su vieja confianza volvio con una agradable frescura-. Pienso que me quieres mas de lo que quieres admitir. Creo que por eso has estado haciendo un trabajo tan bueno evitandome esta semana pasada, por eso no me miras.
– Esto no tiene nada que ver con querer -dijo Dallie, con la otra mano acariciandole la cadera, con un susurro ronco-. Tiene que ver con la proximidad fisica.
La cabeza bajo, y pudo sentir que estaba a punto de besarla. Se escurrio de entre sus brazos y sonrio seductormente.
– Dame apenas unos minutos -dando un paso lejos de el, se dirigio hacia el cuarto de bano.
Tan pronto como se encerro dentro, se recosto contra la puerta y respiro varias veces profundamente, tratando de suprimir su nerviosismo en lo que se disponia a hacer. Esto era.
Era su oportunidad de atar a Dallie a ella, para cerciorarse que no la echaria, para estar segura que le proporcionaria comida y techo. Pero era mas que eso. Hacer el amor con Dallie le permitiria sentirse como ella misma otra vez, incluso si no estaba verdaderamente segura.
Deseo tener uno de sus camisones de Natori con ella. Y champan, y un dormitorio hermoso con un balcon que diera al mar. Se miro en el espejo y se acerco un poco mas. Estaba horrible.
El pelo era demasiado tierra virgen, su cara palida, tambien. Necesitaba ropa, necesitaba cosmeticos. Tocando ligeramente la pasta dentifrica en el dedo, lo movio dentro de su boca para refrescar el aliento. ?Como podria permitir ella que Dallie la viera con esas espantosas bragas de mercadillo? Con dedos temblorosos, tiro del boton de sus vaqueros y se los bajo hasta los tobillos.
Dejo salir un gemido suave cuando vio las marcas rojas en la piel cerca del ombligo donde la pretina habia pellizcado su cuerpo apretadamente. No queria que Dallie la viera con marcas. Frotando con dedos, trato de hacerlas desaparecer, pero eso solo le puso la piel mas roja. Apagaria las luces, decidio.
Rapidamente, se quito la camiseta y el sosten y se envolvio en una toalla. Seguia respirando de forma entrecortada.
Cuando se quito las bragas de nylon, vio una zona en su entrepierna con un molesto vello que se le habia pasado cuando se depilo las piernas. Sosteniendo la pierna arriba en el asiento del water, deslizo la hoja de la navaja de Dallie sobre ese lugar. Asi, eso estaba mejor.Trato de pensar que mas podia hacer para mejorarse.
Reparo su lapiz de labios y lo seco con un cuadrado de papel de bano para no mancharlo cuando se besasen. Reforzo su confianza recordandose lo magnifica besadora que era.
Algo dentro de ella se fue deshinchado como un globo viejo, saliendo su sentimiento de inseguridad. ?Y si el no la queria? ?Y si ella no era buena, como no habia sido buena para Evan Varian ni para el escultor en Marrakech?
Y si… Sus ojos verdes se miraron en el espejo cuando un espantoso pensamiento se le ocurrio. ?Y si ella olia mal? Cogio el atomizador de Femme del armarito encima del lavabo, abrio las piernas, y se perfumo.
– ?Que diablos estas haciendo?
Girando alrededor, ella vio a Dallie en la puerta, una mano en la cadera cubierta por la toalla. ?Cuanto tiempo llevaba plantado ahi? ?Que habia visto? Se irguio con aire de culpabilidad.
– Nada. Yo…yo no hago nada.
El miro la botella de Femme que seguia teniendo en la mano.
– ?Es que no hay nada en ti verdadero?
– Yo…yo no se que quieres decir.
El entro un paso mas en el cuarto de bano.
– ?Estas probando nuevos usos para el perfume, Francie? ?Era eso lo que hacias? -descansando la palma de una mano contra la pared, se inclino hacia ella-. Llevas vaqueros de disenador, zapatos de disenador, maletas de disenador. Y la Senorita Pantalones de Lujo, lleva ahora un cono de disenador.
