Ella habia seguido suplicandole, pero no le hizo caso. Su lapiz de labios habia desaparecido, estaba hecha un autentico adefesio, y habia sentido que se iba a poner a gritar en cualquier momento.

En ese mismo instante, exactamente en medio de la pista de baile, Dallie habia dejado de moverse. La habia mirado, habia bajado la cabeza, y la habia besado de lleno en la boca.

– Maldita sea, si que eres preciosa -habia susurrado.

Ella recordaba aquellas palabras apacibles ahora cuando el la llevaba sin demasiado cuidado por las flamulas naranja y negras de papel hacia la maquina de discos.

Despues de tres semanas intentando hacer milagros con los cosmeticos baratos del almacen, solo una vez Dallie la habia piropeado… y habia sido cuando estaba mas desastrosa.

El se choco con dos hombres en su camino hacia la maquina de discos y no se molesto en pedir perdon. ?Que era lo que le pasaba esta noche? Se pregunto Francesca. ?Por que actuaba tan hosco? La cancion de la maquina se habia acabado, y busco en el bolsillo de sus vaqueros para coger un cuarto de dolar. Un coro de gemidos sono junto con unos silbidos.

– No le dejes, Francie -dijo Curtis Molloy.

Ella le dirigio una risa resignada sobre su hombro.

– Lo siento, pero el es mas grande que yo. Ademas, se pone terriblemente insoportable si discuto con el -la combinacion de su acento britanico con su lenguaje los hizo reirse, como ella ya sabia.

Dallie acciono los dos mismos botones que siempre apretaba cuando la maquina dejaba de sonar, y puso la botella de cerveza sobre la cima de la maquina de discos.

– No he oido tanto al chismoso de Curtis en anos -le dijo a Francesca-. Realmente lo estas consiguiendo. Incluso las mujeres comienzan a querer parecerse a ti.

Su tono no parecia muy contento.

Ella no hizo caso a su mal humor cuando la melodia de rock comenzo a sonar.

– ?Y a ti? -pregunto descaradamente-. ?Te gusto a ti, tambien?

El movio su cuerpo de atleta con los primeros acordes de Born to Run de Bruce Springsteen con tanta gracia como bailaba el Texas Dos Pasos.

– Desde luego me gustas -dijo frunciendo el ceno-. No soy un gato callejero y no me acostaria contigo si no me gustaras al menos un poco. Maldita sea, me gusta esta cancion.

Ella habia esperado una declaracion algo mas romantica, pero con Dallie habia aprendido a conformarse con lo que pudiera conseguir. No compartia su entusiamo por la cancion que el seguia tarareando y bailando. Aunque no pudiera comprender toda la letra, entendio algo acerca de vagabundos como nosotros que hemos nacido para correr, pudiera ser por eso por lo que a Dallie le gustaba tanto la cancion.

El sentimiento no concordaba con su vision de la dicha domestica, asi que se olvido de la letra y se concentro en la musica, complementando sus movimientos con los de Dallie como habia aprendido a hacer tan bien en sus bailes de dormitorio por las noches. El la miro a los ojos y ella le miro a el, y la musica flotaba alrededor de ellos.

Ella sintio como si una especie de lazo fuerte los uniera, pero la sensacion se rompio cuando su estomago produjo una sensacion extrana.

No estaba embarazada, se dijo. No podia ser. Su doctor le habia dicho muy claramente que no podia quedarse embarazada hasta que comenzara a tener sus periodos menstruales otra vez.

Pero sus recientes nauseas la habian preocupado tanto que el dia anterior en la biblioteca habia mirado un folleto de Planificacion Familiar sobre el embarazo cuando la senorita Sybil no miraba. Para su consternacion, habia leido la antitesis y se encontro desesperadamente contando hacia atras, a aquella primera noche que Dallie y ella habian hecho el amor. Eso habia sido hacia un mes exactamente.

Bailaron otra vez y se marcharon a su mesa, la palma de su mano ahuecada sobre su pequeno trasero. Le gustaba que la tocara, era la sensacion de una mujer siendo protegida por el hombre que se preocupaba por ella. Tal vez no seria tan malo si en realidad estaba embarazada, penso cuando se sento a la mesa. Dallie no era la clase de hombre que le daria unos cientos de dolares y la conduciria al abortista local.

No, no deseaba tene un bebe, pero comenzaba a aprender que todo tenia un precio. Tal vez el embarazo lo haria amarla, y una vez que el asumiera ese compromiso todo seria maravilloso. Ella lo animaria a dejar de beber tanto y se aplicaria mas. El comenzaria a ganar torneos y haria bastante dinero para que pudieran comprar una casa en una ciudad en algun sitio.

No seria el tipo de vida de moda internacional que habia previsto para ella, pero no necesitaba esos lujos mas, y sabia que seria feliz mientras Dallie la amara. Viajarian juntos, el cuidaria de ella, y todo seria perfecto.

Pero la imagen seguia sin cristalizar en su mente, entonces tomo un sorbo de su botella de Lone Star.

La voz de una mujer, una voz cansina tan perezosa como un verano deTexas Indian interrumpio sus pensamientos.

– ??Eh!, Dallie -dijo suavemente la voz-. Haces unos birdies para mi?

Francesca sintio el cambio en el, una vigilancia que no habia estado alli un momento antes, y ella levanto la cabeza.

Practicamente al lado de su mesa y mirando fijamente hacia abajo a Dallie estaba de pie la mujer mas hermosa que Francesca habia visto nunca. Dallie se levanto de un salto con una exclamacion suave y la envolvio en sus brazos.

Francesca tenia la sensacion que el tiempo se habia congelado en el lugar cuando las dos criaturas deslumbrantemente rubias juntaron sus cabezas, dos especimenes de americanos hermosos de cosecha propia y llevando botas camperas, unas superpersonas que de repente la hicieron sentirse increiblemente pequena y ordinaria. La mujer llevaba un Stetson hacia atras sobre una nube de pelo rubio que caia desordenadamente atractivo hasta sus hombros, y habia dejado tres botones abiertos sobre su camisa para revelar mas que un poco la elevacion impresionante de sus pechos.

Un amplio cinturon de cuero rodeaba su pequena cintura, y los vaqueros apretados encajaban en sus caderas tan estrechamente que hacian una V en su entrepierna antes de convertirse en una extension casi infinita de pierna larga.

La mujer miro a los ojos de Dallie y susurro algo que Francesca oyo por casualidad.

– ?Pensaste que te dejaria pasar solo Halloween, eh, nene?

El miedo que se parecia a un frio puno agarrando el corazon de Francesca bruscamente se alivio cuando comprobo como se parecian los dos.

Desde luego… no deberia haber estado tan asustada. Por supuesto que se parecian mucho. Esta mujer solo podia ser la hermana de Dallie, la evasiva Holly Grace.

Poco despues, el confirmo su identidad. Liberando a la alta diosa rubia, el giro hacia Francesca.

– Holly Grace, esta es Francesca Day. Francie, me gustaria presentarte a Holly Grace Beaudine.

– ?Como estas? -Francesca estiro su mano y rio calurosamente-. Te habria reconocido como la hermana de Dallie en cualquier parte; os pareceis muchisimo.

Holly Grace se quito su Stetson y se acerco un poco a Francesca estudiandola con sus ojos azul claro.

– Lamento mucho decepcionarte, dulzura, pero no soy la hermana de Dallie.

Miro a Francesca socarronamente.

– Soy la esposa de Dallie.

Capitulo 15

Francesca oyo a Dallie llamarla. Ella comenzo a correr mas rapido, sus ojos casi cegados por las lagrimas. Las suelas de sus sandalias resbalaban sobre la grava cuando cruzo el aparcamiento hacia la carretera.

Pero sus piernas cortas no eran ningun rival para las suyas mas largas, y la alcanzo antes de que pudiera llegar a la carretera.

– ?Puedes decirme que es lo que te pasa? -grito, agarrandola del hombro y haciendola girar alrededor-. ?Por que demonios sales corriendo asi y te pones en ridiculo delante de toda esa gente que empezaba a considerarte un autentico ser humano?

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