El la gritaba como si fuera ella quien hubiera hecho algo malo, como si ella fuera la mentirosa, la embustera, la serpiente traidora que habia convertido el amor en traicion. Se solto de su brazo, y le dio una bofetada con la palma con tanta fuerza como pudo.

Y el se la devolvio con el dorso de la mano.

Aunque fuera lo bastante loco para golpearla, no era lo bastante loco para hacerla dano, por eso la golpeo con solo una pequena parte de su fuerza.

De todos modos era tan pequena que perdio el equilibrio y se dio con el lado de un coche. Ella agarro el espejo retrovisor con una mano y se presiono con la otra su mejilla.

– Jesus, Francie, apenas te roce -el se precipito y extendio la mano para abrazarla.

– ?Tu, bastardo! -se volvio hacia el, y le pego con la mano otra vez, esta vez dandole en la mandibula.

El agarro sus brazos y la sacudio.

– ?Quiero que te tranquilices ahora, me oyes? Te tranquilizas antes de que te hagas dano.

Le dio patadas con fuerza en la espinilla, y el cuero de su par mas viejo de botas camperas no lo protegio del agudo filo de su sandalia.

– ?Hostias! -gruno.

Ella retrocedio su pie para darle patadas otra vez. Pero el la agarro de su pierna de apoyo y tiro de ella, enviandola derecha a la grava.

– ?Bastardo sangriento! -grito, lagrimas y suciedad mezclandose en sus mejillas-. ?Bastardo sangriento engana esposas! ?Pagaras por esto!

No hizo caso del dolor en sus talones ni de los sucios rasgunos de sus brazos y comenzo a levantarse preparandose para ir a por el otra vez. No le preocupaba que el la hiciera dano, ni que la matara.

Volvio hacia el. Queria que la matara. Iba a morir de todos modos del dolor horrible que se extendia dentro de ella como un veneno mortal. Si el la mataba, al menos el dolor terminaria rapidamente.

– ?Para ya, Francie! -grito el, cuando ella se tambaleo a sus pies-. No vuelvas a acercarte o te voy a hacer realmente dano.

– Eres un bastardo sangriento -sollozo, limpiandose la nariz con su muneca-. ?Tu bastardo sangriento casado! ?Voy a hacertelo pagar!

Entonces se abalanzo de nuevo contra el, pareciendo un pequeno gato de pelea ingles enfrentandose a un leon de montana americano.

Holly Grace estaba de pie en medio de la muchedumbre que se habia juntado fuera de la puerta de salida del Roustabout para mirar.

– No puedo que creer Dallie no le hablara de mi -le dijo a Skeet-. Por lo general no le lleva mas de treinta segundos decir mi nombre en cualquier conversacion que tiene con una mujer de la que se siente atraido.

– Esto es ridiculo -gruno Skeet-. Ella sabia de ti. Hablamos de ti delante de ella cien veces… esto es que la hace tan tonta. Todo el mundo sabe que vosotros estais casados desde que erais adolescentes. Esto es solamente un ejemplo mas de lo idiota que esa mujer es.

Con la preocupacion grabada al agua fuerte en el ceno entre sus cejas peludas observo como Francesca pegaba otro golpe.

– Se que el intenta contenerse bastante, pero si una de esas patadas aterriza muy cerca de su zona de peligro, ella va a encontrarse en una cama de hospital y el va a terminar en la carcel por agresion con lesiones. ?Ves lo que te comente sobre ella, Holly Grace? Yo nunca conoci una mujer tan problematica como esta.

Holly Grace tomo un trago de la botella de Dallie de Perl, que habia recogido de la mesa, y dijo a Skeet:

– Si llega a los oidos de Deane Beman una sola palabra de este altercado, Dallie va a ver su culo fuera de los profesionales. Al publico no le gustan los jugadores de futbol que golpean mujeres, por no hablar de golfistas.

Holly Grace miro como las luces hacian brillar las lagrimas sobre las mejillas de Francesca. A pesar de la determinacion de Dallie de resistir a aquella pequena muchacha, ella seguia yendo derecha a el.

Esto demostraba a Holly Grace que podia haber mas de la senorita Pantalones de Lujo de lo que Skeet le habia dicho por telefono. De todos modos la mujer no podia tener mucho seso. Solo una idiota iria detras de Dallas Beaudine sin llevar un arma cargada en una mano y una fusta de blacksnake en la otra.

Se extremecio cuando una de las patadas de Francesca logro cogerlo detras de la rodilla. El rapidamente tomo represalias y logro inmovilizarla parcialmente poniendole los codos detras de ella como sujetandola con abrazaderas a su pecho.

Holly Grace susurro a Skeet.

– Ella se prepara para darle patadas otra vez. Mas vale que intervengamos antes de que esto vaya a mayores -dejo la botella de cerveza al hombre que estaba de pie al su lado-. Tu cogela a ella, Skeet. Yo manejare a Dallie.

Skeet no discutio la distribucion de deberes. Aunque no le agradara la idea de calmar a la senorita Fran- chess-ka, el sabia que Holly Grace era la unica persona que podia manejar a Dallie cuando el se descontrolaba.

Cruzaron rapidamente el aparcamiento, y cuando llegaron a la pareja, Skeet dijo:

– Damela, Dallie.

Francesca solto un sollozo estrangulado de dolor. Su cara estaba apretada contra la camiseta de Dallie. Sus brazos, torcidos detras de su espalda, sintiendose como si estubieran listos a salir de cuajo. No la habia matado. A pesar del dolor, el no la habia matado despues de todo.

– ?Dejame sola! -grito en el pecho de Dallie. Nadie sospecho que ella gritaba en Skeet.

Dallie no se movio. Lanzo a Skeet una fria mirada por encima de la cabeza de Francesca.

– Preocupate de tus malditos asuntos.

Holly Grace dio un paso adelante.

– Vamos ya, nene -dijo ligeramente-. He conseguido ahorrar mas de cien cosas para contarte.

Comenzo a acariciar el brazo con familiaridad, como una mujer que sabe que tiene el derecho de tocar a un hombre particular de cualquier manera que quiera.

– Te vi por television en Kaiser.Tus hierros largos jugaron realmente bien para variar. Si alguna vez aprendes como meterla al hoyo, hasta podrias ser capaz de jugar un golf medio decente algun dia.

Gradualmente, el apreton de Dallie sobre Francesca se aflojo, y Skeet cautelosamente tendio la mano hacia ella.

Pero en el instante que Skeet la toco, Francesca hundio sus dientes en la carne del pecho de Dallie, restringiendo sus musculos pectorales.

Dallie grito un momento y empujo a Francesca hacia Skeet que la sacudio con sus propios brazos.

– ?Hembra loca! -grito Dallie, retrocediendo un paso y decidido a darle un escarmiento. Holly Grace salto delante de el, usando su propio cuerpo como un escudo, porque no podia soportar que Dallie cometiera un grave error.

El se paro, puso una mano sobre su hombro, y se froto el pecho con un puno. Una vena palpitaba en su sien.

– ?Llevatela fuera de mi vista! ?Hazlo, Skeet! ?Comprale un billete de avion que la lleve a su casa, y no permitas que vuelva a encontrarmela en mi camino otra vez!

Justo antes de que Skeet la arrastrara lejos, Francesca oyo el eco de la voz de Dallie, mucho mas suave ahora, y mas apacible.

– Lo siento -dijo.

Lo siento…

La palabra se repetia en su cabeza como un estribillo amargo. Solo aquellas dos pequenas palabras para compensar la destruccion de su vida. Pero luego se entero del resto de lo que decia.

– Lo siento, Holly Grace.

Francesca dejo a Skeet ponerla en el asiento delantero de su Ford y se sento sin moverse cuando se pusieron en camino.

Viajaron en silencio durante varios minutos antes de que el finalmente dijera:

– Mira, Francie, vamos a la gasolinera de mas abajo y llamo a una de mis amigas que tiene una casa de huespedes respetable. Para que puedas pasar la noche. Es una senora verdaderamente agradable. Manana por la manana vendre con tus cosas y te llevare al aeropuerto de San Antonio. Estaras en Londres antes de que te des

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