cuenta.
Ella no le dio ninguna respuesta y la miro inquietamente. Por primera vez desde que la conocia, le daba pena. Ella era una cosita bonita cuando no hablaba, y podia ver que estaba completamente destrozada.
– Escucha, Francie, no habia ninguna razon para ponerte asi por Holly Grace. Dallie y Holly Grace son una de esas verdades de la vida, como la cerveza y el futbol. Pero ellos dejaron de acostarse juntos hace mucho tiempo, y si no hubieras montado toda esta locura, seguramente Dallie te hubiera mantenido alrededor algo mas de tiempo.
Francesca se estremecio. Dallie la habria mantenido alrededor… como a uno de sus perros. Ella se trago las lagrimas y la bilis cuando penso cuanto se habia rebajado.
Skeet siguio conduciendo y unos minutos mas tarde llegaron a la gasolinera.
– Quedate aqui un momento que vuelvo enseguida.
Francesca espero hasta que Skeet hubiera desaparecido dentro para salir del coche y comenzar a correr. Cruzo la carretera, esquivando las luces de los coches, atravesando corriendo la noche como si pudiera huir de si misma.
Un pinchazo insistente en un costado la hizo finalmente reducir el paso, pero seguia andando.
Vago durante horas por las calles desiertas de Wynette, sin saber donde iba, y sin preocuparla. Cuando pasaba por las tiendas cerradas y las silenciosas casas en la quietud de la noche, sintio como si una gran parte de si misma estuviera muriendose… la mejor parte, la luz eterna de su propio optimismo.
No importaba cuantas cosas tristes le habian sucedido desde la muerte de Chloe, ella siempre sentia que sus dificultades eran solo temporales. Ahora finalmente entendia que estas no serian temporales en absoluto.
Su sandalia piso la pulpa sucia de una naranja o de una calabaza que estaba tirada en la calle, y se cayo, golpeandose la cadera sobre el pavimento. Se quedo asi un momento, su pierna torcida torpemente debajo de ella, el lodo de calabaza mezclandose con la sangre seca de los rasgunos sobre su antebrazo. Se sentia completamente desamparada. Lagrimas frescas comenzaron a caerle.
?Que habia hecho ella para merecer esto?
?Ella era asi de terrible?
?Habia hecho tanto dano a la gente que este debia ser su castigo?
Un perro ladro en la distancia, y un poco mas lejos una luz se encendio en una ventana.
No podia pensar que hacer, entonces se quito la pulpa de calabaza y lloro. Todos sus suenos, todos sus proyectos, todo… se habian ido. Dallie no la amaba. El no iba a casarse con ella. Ellos no iban a vivir juntos ni serian felices para siempre.
No recordaba haber tomado la decision de comenzar a andar otra vez, pero al cabo de un rato comprendio que sus pies se movian y ella caminaba por una calle nueva. Y luego en la oscuridad paro de golpe al comprender que estaba de pie delante de la casa de huevos de Pascua de Dallie.
Holly Grace metio el Riviera en el camino de entrada de la casa y apago el motor. Eran casi las tres de la manana. Dallie estaba tumbado en el asiento del pasajero, pero aunque sus ojos estuvieran cerrados, no creia que estuviera dormido. Ella salio del coche y anduvo alrededor hacia la puerta de pasajeros.
Con miedo que el cayera al suelo, sujeto la puerta con su cadera cuando tiro con suavidad. El no se movio.
– Venga vamos, nene -dijo ella, alcanzando abajo y tirando de su brazo-. Vamos a conseguirte algo de comer.
Dallie murmuro algo indescifrable y saco una pierna del coche.
– Muy bien -lo animo-. Venga vamos, ahora.
El puso el brazo alrededor de sus hombros como habia hecho tantas veces antes. Una parte de Holly Grace queria dejarlo y esperar que se doblara como un viejo acordeon, pero otra parte de ella no le dejaria ir por nada del mundo… ni por conseguir el puesto que sonaba, ni por la posibilidad de sustituir su Firebird por un Porsche, ni hasta por un encuentro de dormitorio con los cuatro Hermanos Statler al mismo tiempo… porque Dallie Beaudine casi era la persona que ella mas amaba en el mundo.
Casi, pero no exactamente, porque la persona a quien mas amaba era a ella misma. Dallie le habia ensenado esto hacia mucho tiempo. Dallie le habia ensenado muchas buenas lecciones, las que el nunca habia sido capaz de aprenderse.
El de repente se solto de ella y comenzo a andar alrededor hacia el frente de la casa. Sus pasos eran ligeramente inestables, pero teniendo en cuenta todo lo que habia bebido, lo hacia bastante bien. Holly Grace lo miro un momento. Habian pasado ya seis anos, pero el no dejaba ir a Danny.
Ella dio la vuelta sobre el frente de la casa a tiempo para verlo en la depresion al lado de la puerta del portico superior.
– Marchate a casa de tu madre -dijo en un susurro.
– Me quedo, Dallie.
Subio unos pasos, se quito el sombrero y lo sacudio en la oscilacion del portico.
– Marchate, ahora. Nos veremos manana.
El hablaba mas claramente que lo hacia normalmente, algo que indicaba lo tremendamente bebido que estaba. Ella se sento a su lado y miro fijamente en la oscuridad, eligiendo las palabras.
– ?Sabes lo que he estado recordando hoy? -pregunto-. Recordaba como solias andar alrededor con Danny encima de tus hombros, y el se agarraba a tu pelo gritando. Y siempre que lo bajabas, tenias un rodalito mojado en el dorso de la camiseta. Solia pensar que era tan gracioso… mi marido el nino guapo con pis en la camiseta.
Dallie no respondio. Ella espero un momento y luego lo intento otra vez.
– ?Recuerdas la terrible pelea que tuvimos cuando lo llevaste a la peluqueria y le cortaron todos sus rizos de bebe? Te tire tu libro Western Civ, y despues hicimos el amor en el suelo de la cocina… solo que como no habiamos barrido por lo menos en una semana todos los Cheerio que Danny tiraba se me clavaron en el trasero, y no digamos en otros sitios.
El extendio sus piernas y puso los codos sobre sus rodillas, doblando la cabeza. Ella toco su brazo, su voz suave.
– Piensa en los buenos momentos, Dallie. Hace ya seis anos. Tenemos que olvidar lo malo y pensar en lo bueno.
– Eramos unos padres horribles, Holly Grace.
Ella apreto su brazo.
– No, no lo eramos. Amabamos a Danny. Nunca ha habido un nino que fuera tan amado como el. ?Recuerdas como soliamos llevarlo a la cama con nosotros de noche, aun cuando sabiamos que lo estabamos malcriando?
Dallie levanto su cabeza y su voz era amarga
– Lo que recuerdo es como saliamos de noche y lo dejabamos solo con todas aquellas nineras de doce anos. O como nos lo llevabamos cuando no podiamos encontrar a nadie para quedarse con el… poniendolo en su sillita encima de la esquina de alguna barra y dandole patatas fritas y 7Up…dentro del biberon si comenzaba a llorar. Dios…
Holly Grace se encogio y dejo caer su brazo.
– No teniamos ni diecinueve cuando Danny nacio. No eramos mas que unos ninos nosotros mismos. Hicimos todo lo posible que sabiamos.
– ?Si? ?Claro, pues follar sabiamos bastante bien!
Ella no hizo caso de su arrebato. Habia aceptado mejor la muerte de Danny que Dallie, aunque todavia le dolia cuando veia en algun sitio a una madre con un nino rubio en brazos. Halloween era lo mas dificil para Dallie porque era el dia que Danny habia muerto, pero el cumpleanos de Danny era lo mas dificil para ella. Miro fijamente a las formas oscuras, frondosas de los arboles y recordo como habia sido aquel dia.
Aunque era semana de examenes en A &M y Dallie tenia un trabajo que escribir, el estaba con algunos granjeros del algodon intentandoles ganar en el campo de golf para poder comprar una cuna.
Cuando rompio aguas, habia tenido miedo de ir al hospital sola por eso habia conducido un viejo Ford Fairlane que habia tomado prestado del estudiante de ingenieria que vivia al lado de ellos. Aunque habia doblado una toalla de bano para sentarse sobre ella, estaba empapando el asiento.
El encargado habia ido a buscar a Dallie y habia vuelto con el en menos de diez minutos. Cuando Dallie la
