habia visto apoyandose contra el lado del Fairlane, con la toalla mojada de viejo dril, habia saltado del carro electrico y casi la habia atropellado.

– Bueno, Holly Grace -habia dicho-. Estoy en el green del ocho a menos de tres centimetros del hoyo. ?No podias haber esperado un poco mas?

Entonces se habia reido y la habia cogido, con toalla mojada y todo, y la habia sostenido contra su pecho hasta que una contraccion los habia separado.

Pensando en ello ahora, sentia un nudo creciendo en su garganta.

– Danny era un bebe tan hermoso -susurro a Dallie-. ?Recuerdas lo asustados que estabamos cuando le trajimos a casa del hospital?

Su respuesta era baja y dura.

– La gente necesita una licencia para tener un perro, pero te dejan llevarte a un bebe del hospital sin hacerte una sola pregunta.

Ella se levanto de un salto.

– ?Joder, Dallie! Quiero afligirme por nuestro bebe. Quiero afligirme contigo esta noche, no escuchar toda tu amargura.

El se inclino hacia adelante un momento.

– No deberias haber venido. Ya sabes como me pongo este dia.

Ella dejo que la palma de su mano descansara sobre la coronilla de su cabeza como una especie de bautismo.

– Deja ir a Danny este ano.

– ?Tu podrias dejarle ir si fueras quien le hubiera matado?

– Yo tambien conocia lo de la tapa del pozo.

– Y me dijiste que la arreglara -el se levanto despacio-. Me dijiste dos veces que el gozne estaba roto y que los muchachos de la vecindad lo levantaban para lanzar piedras dentro. No fuiste tu quien se quedo cuidandolo esa tarde. No eras tu quien se suponia no debia perderlo de vista.

– Dallie, estabas estudiando. No es decir que estabas tirado en el suelo con una borrachera cuando se cayo dentro.

Ella cerro los ojos. No queria pensar en esta parte… en su pequeno bebe de dos anos andando a traves del patio hacia aquel pozo, mirando abajo con su curiosidad ilimitada. Perdiendo el equilibrio. Cayendo dentro. No queria imaginarse su pequeno cuerpo luchando en aquel pozo humedo, llorando.

?En que habia pensado su bebe al final, cuando todo lo que podia ver era un lejano circulo de luz encima de el? ?Habia pensado en ella, su madre, a quien encantaba abrazar, o habia pensado en su papa, quien le besaba y reia con el y lo sostenia tan apretado que el chillaba y chillaba?

?En que habia pensado en aquel momento cuando sus pequenos pulmones se habian llenado de agua?

Parpadeando contra la picadura de las lagrimas, ella se acerco a Dallie y rodeo sobre su cintura con su brazo y descanso la frente contra su hombro.

– Dios nos da la vida como un regalo -dijo-. No es posible que podamos agregar nuestras propias condiciones.

El comenzo a estremecerse, y ella lo consolo como mejor pudo.

* * *

Francesca los miraba en la oscuridad bajo el arbol al lado del portico. La noche era tranquila, y habia oido cada palabra. Se sintio enferma… aun peor que cuando habia salido corriendo del Roustabout. Su propio dolor ahora parecia frivolo comparado con el suyo.

No conocia a Dallie en absoluto.

Ella nunca habia visto nada mas que las risas, el texano quien rechazaba tomar la vida en serio. Le habia ocultado una esposa… y la muerte de su hijo. Cuando miraba las dos figuras llenas de pena que estaban de pie en el portico, la intimidad entre ellos parecia tan solida como la vieja casa… una intimidad causada por la convivencia, por compartir la felicidad y la tragedia.

Comprendio entonces que ella y Dallie no habian compartido nada excepto sus cuerpos, y que el amor tenia unas profundidades que nunca se habria imaginado.

Francesca miro como Dallie y Holly Grace desaparecian dentro de la casa. Por una fraccion de segundo, lo mejor que habia en ella espero que encontaran consuelo el uno con el otro.

* * *

Naomi nunca habia ido a Texas antes, y si tenia algo para decir en el asunto, nunca volveria otra vez. Cuando una furgoneta la adelanto por el carril derecho a mas de ochenta, decidio que preferia los fiables atascos de trafico de la ciudad y el olor consolador de los gases en combustion que echaban los taxis amarillos. Ella era una muchacha de ciudad; el campo abierto la ponia nerviosa.

O tal vez esto no era por la carretera en absoluto. Tal vez era por Gerry que viajaba a su lado en el asiento de pasajeros de su Cadillac alquilado, frunciendo el ceno por el parabrisas como un nino malhumorado.

Cuando habia vuelto a su apartamento la noche anterior para hacer la maleta, Gerry habia anunciado que iba a Texas con ella.

– Tengo que salir de este lugar antes de que me vuelva chiflado -habia exclamado, pasandose una mano por el pelo-. Voy a Mexico por un tiempo… a los barrios bajos. Volare a Texas contigo esta noche, en el aeropuerto no buscaran a una pareja que viaja juntos, y luego hare los preparativos para cruzar la frontera. Tengo algunos amigos en Del Rio. Ellos me ayudaran. Estare bien en Mexico. Conseguiremos reorganizar nuestro movimiento.

Ella le habia dicho que no podia ir con ella, pero rechazo escuchar. Como fisicamente no podia refrenarlo, se habia encontrado sentada en el vuelo de Delta a San Antonio con Gerry a su lado, sujetando su brazo.

Ella se estiro en el asiento del conductor, haciendo presion sobre el acelerador para que el coche acelerara ligeramente.

Al lado de ella, Gerry metia las manos profundamente en los bolsillos de unos pantalones grises de franela que habia conseguido en algun lugar. La ropa, como se suponia, lo hacia parecerse a un hombre de negocios respetable, que habia estado a punto de desmoronarse cuando se nego a cortarse el pelo.

– Relajate -dijo-. Nadie te ha prestado atencion alguna desde que nos pusimos de camino hacia aqui.

– Los polis nunca me dejan escaparme asi de facil -dijo el, echando un vistazo nerviosamente sobre su hombro por centesima vez desde que habian salido del garaje del hotel en San Antonio-. Ellos juegan conmigo. Dejaran que me acerque.Tan cerca de la frontera mexicana que puedo olerla, y luego se echaran sobre mi. Putos cerdos.

La paranoia de los anos sesenta. Casi se habia olvidado de ella. Cuando Gerry habia sabido sobre el F.B.I., habia empezado a ver sombras ocultas por todas partes, que cada recluta nuevo era un informador, que le controlaban desde el mighty J(Acorazado de la armada). El propio Edgar Hoover (Jefe del F.B.I. instigador de la caza de brujas contra los izquierdistas) personalmente buscaba evidencias de actividad subersiva de las mujeres del movimiento feminista sacando Kotex en la basura. Aunque con el tiempo hubiera razon para la precaucion, al final el miedo no habia estado demasiado justificado.

– ?Estas seguro que la policia te esta buscando? -dijo Naomi-. Nadie te ha mirado dos veces cuando has subido al avion.

El la miro airadamente y sabia que lo habia insultado por despreciar su importancia como Gerry el macho fugitivo, el John Wayne de los radicales.

– Si hubiera venido solo -dijo -ellos lo habrian notado rapidamente.

Naomi lo dudaba. Pese a la insistencia de Gerry de que la policia estaba buscandolo, seguramente no fuera tan evidente. Tuvo un sentimiento extranamente triste. Recordaba cuando la policia se habia preocupado de verdad por las actividades de su hermano.

El Cadillac seguia avanzando, y ella vio una senal anunciando los limites de la ciudad de Wynette. Sintio una rafaga de entusiasmo. A pesar de todo, finalmente veria a su Chica Descarada.

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