– Esos granjeros de algodon van a pasar por encima de ti este fin de semana, nene. Voy a darle a Skeet un billete de cincuenta dolares para que apueste contra ti.

Dallie se inclino y cogio la botella de cerveza que estaba en el centro de un monton de pelotas.

– Lo que realmente me gusta de ti, Holly Grace, es la manera en que siempre me animas.

Ella dio un paso y le dio un abrazo amistoso, disfrutando de su olor particular masculino, una combinacion de camisa de golf sudorosa y el olor humedo del cuero del mango de los palos.

– Te lo digo como lo siento, nene, y ahora mismo estas golpeando la pelota de forma horrible.

Se separo un poco y le miro directamente a los ojos.

– ?Estas preocupado por ella, verdad?

Dallie miro fijamente a la senal de 250 metros y luego a Holly Grace.

– Me siento responsable de ella; no lo puedo remediar. Skeet no deberia haberla dejado que se fuera asi. El sabe como es. Ella se deja enredar en peliculas de vampiros, pelea en bares, vende su ropa para volar en aviones. ?Cristo, ella me queria por eso se comporto asi en el aparcamiento anoche, verdad?

Holly Grace se estudio las finas correas blancas de cuero que entrecruzaban los dedos del pie de sus sandalias y luego lo miro pensativamente.

– Uno de estos dias, tenemos que ponernos a pensar seriamente en divorciarnos.

– No veo por que. No piensas casarte otra vez, ?verdad?

– Desde luego que no. Es solamente que tal vez esto no es bueno para ninguno de los dos, continuando asi, usando nuestro matrimonio para mantenernos alejados de cualquier otra implicacion emocional.

El la miro con desconfianza.

– ?Has estado leyendo el Cosmopolitan otra vez?

– ?Eres imposible! -se puso de golpe las gafas de sol sobre sus ojos fue hasta el banco y cogio su bolso-. No es posible hablar contigo. Eres un intolerante.

– Te recogere en casa de tu madre a las seis -le dijo Dallie cuando ella ya se dirigia hacia el aparcamiento-. Puedes sacarme para la barbacoa.

Cuando el Firebird de Holly Grace se marcho del aparcamiento, Dallie dio Skeet su hierro-dos.

– Vamos a continuar y jugar unos hoyos. Y si sigo jugando asi de mal, tu solo saca un arma y me pegas un tiro.

Pero con cualquier otro palo, Dallie jugo mal. El sabia cual era el problema, y no tenia nada que ver con su backswing o con su continuacion. Tenia demasiadas mujeres en su mente, eso era. Se sintia mal por Francie. Habia intentado pensar, y en realidad no podia recordar haberla dicho que estaba casado.

De todos modos esto no era ninguna excusa para el modo en que ese habia comportado la noche anterior en el aparcamiento, interpretandolo como si ya se hubieran hecho los analisis de sangre y hubieran comprado al contado los anillos de boda. ?Joder!, el le habia dicho que no le tomara en serio.

?Que estaba equivocado con las mujeres las que les decia directamente en sus caras que nunca se casaria con ellas, y ellas asentian tan dulces como una tarta y decian que lo entendian que ellas pensaban exactamente lo mismo, pero sin embargo todo el tiempo estaban eligiendo vajillas de porcelana en sus cabezas?

Este era uno de los motivos por los que el no queria divorciarse. Esto y el hecho de que el y Holly Grace eran una familia.

Despues de dos dobles bogeys seguidos, Dallie decidio dar por finalizado el dia. Se deshizo de Skeet y vago alrededor del campo un ratito, golpeando en la maleza con un hierro-ocho y buscando pelotas perdidas, como hacia cuando era un nino. Mientras sacaba una Cima-Flite de debajo de unas hojas, recordo que debian ser casi las seis, y todavia tenia que ducharse y cambiarse antes de recoger a Holly Grace. Llegaria tarde, y ella estaria histerica.

El habia llegado tarde tantas veces que Holly Grace finalmente habia dejado de luchar con el sobre ello. Hacia seis anos tambien habia llegado tarde. Se suponia que ellos debian estar a las diez en la Funeraria para elegir un ataud de tamano infantil, pero el no se habia presentado hasta mediodia.

Parpadeo con fuerza. A veces el dolor todavia le cortaba tan agudo y rapido como un cuchillo. A veces su mente se imponia sobre el y veia la cara de Danny tan claramente como la suya propia. Y luego veia la horrible mueca en la boca de Holly Grace cuando le dijo que su bebe estaba muerto, que el habia dejado a su pequeno y dulce bebe rubio morir.

El retrocedio su brazo y arranco gran cantidad de hierbajos con un golpe seco de su hierro-ocho. No pensaria en Danny. Pensaria en Holly Grace en cambio.

Pensaria en un lejano otono cuando tenian los dos diecisiete anos, el otono que aprendieron a prenderse fuego el uno al otro…

– ?Aqui viene! ?Mierda, Dallie, mira que tetas!

Hank Simborski se apoyo contra la pared de ladrillo de detras de la tienda metalica donde los alborotadores de Wynette High se juntaban cada dia a la hora de comer para fumar. Hank se puso una mano en el corazon y dio un codazo a Ritchie Reilly.

– ?Muero, Senor! ?Estoy enamorado! ?Solo dejame que toque esas tetas y sere un hombre feliz!

Dallie encendio su segundo Marlboro con la colilla del primero y miro entre el humo a Holly Grace Cohagan que andaba hacia ellos con su cabeza alta y su libro de quimica apretado contra su blusa barata de algodon.

Tenia el pelo retirado de la cara con una ancha diadema amarilla. Llevaba una falda azul marino y leotardos blancos decorados como unos que habia visto estirado sobre un juego de piernas de plastico en el escaparate de Woolworth. No le gustaba Holly Grace Cohagan, aunque fuera la muchacha mas guapa de Wynette High. Actuaba como si se creyese superior al resto del mundo, algo gracioso para todos que sabian que ella y su madre vivian de la caridad de su tio Billy T Denton, farmaceutico.

Dallie y Holly Grace eran el unicos ninos realmente miserables en el colegio mayor preparatorio, pero ella actuaba como si fuera mejor que los demas, mientras el andaba con tipos como Hank Simborski y Ritchie Reilly.

Ritchie dio un paso de distancia de la pared y avanzo para llamar su atencion, hinchando su pecho para compensar el hecho que ella era una cabeza mas alta que el.

– ?Eh!, Holly Grace, ?quieres un cigarrillo?

Hank se paseo adelante, tambien, intentando parecer chulo, pero no exactamente haciendolo porque su cara habia comenzado a ponerse roja.

– Coge uno de los mios -el ofrecio, sacando un paquete de Winston. Dallie miro al flaco Hank avanzado sobre las puntas de sus pies, intentando ganar otra pulgada de altura, que todavia no era bastante para ponerse a la altura de una Amazona como Holly Grace Cohagan.

Ella los miro a ambos como si fueran un monton de mierda de perro y siguio andando. Su actitud enfado a Dallie. Solo porque Ritchie y Hank fueran algo problematicos de vez en cuando y no estaban en el colegio preparatorio no significaba que ella les tratara como si fueran gusanos o algo peor, sobre todo porque ella llevaba leotardos de una tienda de todo a cien y una falda azul raida que se la habia visto llevar al menos cien veces antes.

Con el Marlboro colgando de la esquina de su boca, Dallie se contoneo adelante, los hombros encorvados en el cuello de su cazadora vaquera, los ojos bizquearon contra el humo, una mirada tacana, persistente sobre su cara. Incluso sin los tacones de dos pulgadas de sus botas camperas viejas, era el muchacho de la clase mas alto para sostener la mirada de Holly Grace Cohagan.

El dio un paso directamente en su camino y rizo su labio superior en un gesto de mofa para que ella supiera exactamente con que cabron ella trataba.

– Mis compinches te han ofrecido un cigarro -dijo, suave y bajito.

Ella movio los labios imitandole a el.

– Lo rechace.

El bizqueo un poco mas contra el humo y la miro aun mas duro. Esta era la primera vez que se encontraba en la parte trasera de la escuela con un verdadero hombre, y no aquellos muchachos chillones limpios preparatorios de colegio que siempre babeaban sobre ella y estaban a su alrededor para venir a su rescate.

– No te he oido decir 'no, gracias' -dijo el arrastrando las palabras.

Ella levanto la barbilla y lo miro directamente a los ojos.

– Oi que eras raro, Dallie. ?Eso es verdad? Alguien dijo que eres tan guapo que te van a presentar al concurso

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