no podian ver a Dallie mirarlos.

Holly Grace estaba con la cabeza vuelta hacia la puerta, con los ojos cerrados, pareciendo que no queria perder ni un minuto de lo que el viejo BillyT le hacia.

Dallie no podia dejar de mirarla y segun la miraba, se desvanecia cualquier interes romantico que pudiera haber tenido sobre ella. BillyT consiguio bajarle los leotardos y comenzo a hurgar en los botones de su blusa.

Finalmente la abrio e hizo subir su sosten. Dallie vio el destello de uno de los pechos de Holly Grace. La forma estaba deformada por la presion de la goma del sosten, pero podia ver que era lleno, justo como se habia imaginado, con un pezon oscuro fruncido.

– Ah, Holly Grace -gimio BillyT, todavia arrodillando en el suelo delante de ella. Empujo su falda hasta la cintura y hurgo en el frente de su pantalon-. Dime cuanto lo quieres. Dime lo bueno que soy.

Dallie penso que iba a enfermar. Pero no se movio. No podia retirar la vista de aquellas piernas largas llenas de gracia extendidas tan torpemente sobre el canape.

– Dimelo -decia BillyT-. Dime cuanto me necesitas, pastelito.

Holly Grace no abrio los ojos, no dijo una palabra. Ella solamente enterraba su cara en la almohada de manta de viaje vieja que habia sobre el canape.

Dallie sintio un gusanillo subiendo por su espina dorsal, algo que le ponia la carne de gallina, como si alguien acabara de atropellar su tumba.

– ?Dimelo! -dijo Billy T, demasiado fuerte esta vez. Y luego, bruscamente, levanto el puno y la golpeo en el estomago.

Ella dio un grito estrangulado, horrible y su cuerpo se convulsiono. Dallie sintio como si el puno de Jaycee acabara de aterrizar en su propio estomago, y una bomba exploto en su cabeza.

Salto hacia adelante, cada nervio en su cuerpo listo para pelear. BillyT oyo un sonido y se dio la vuelta, pero antes de que pudiera moverse, Dallie lo habia lanzado al macizo suelo. BillyT alzo la vista hacia el, su cara gorda fruncida por la incredulidad como algun villano de comic. Dallie echo hacia atras el pie y le dio patadas con fuerza en el estomago.

– Tu, gamberro -jadeo Billy T, agarrando su estomago e intentando hablar al mismo tiempo-. Asqueroso gamberro…

– ?No! -grito Holly Grace, cuando Dallie comenzo a patearlo otra vez. Ella salto del canape y corrio hacia Dallie, agarrando su brazo cuando llego junto a el-. ?No, no sigas!

Su cara estaba retorcida por el miedo cuando intento llevarlo hacia la puerta.

– No lo entiendes -grito ella-. ?Ahora va a ser peor!

Dallie le hablo en un tono bajo.

– Recoge tu ropa y sal un momento al pasillo, Holly Grace. BillyT y yo, tenemos algo de que hablar.

– No… por favor…

– Dejanos solos, ahora.

Ella no se movio. Incluso aunque Dallie no pudiera pensar en nada que quisiera hacer mejor que mirar su hermoso rostro, retiro la cara, y se obligo a mirar a BillyT en cambio. Aunque Billy T pesaba mas de cien kilos, el farmaceutico era todo grasa y Dallie no pensaba que tuviera mucho problema en convertirlo en una pulpa sangrienta.

BillyT parecio saberlo, tambien, porque sus pequenos ojos de cerdo estaban deformados por el miedo cuando se toco la cremallera de sus pantalones e intento ponerse en pie.

– Sacalo de aqui, Holly Grace -jadeo-. Sacalo de aqui, o te hare pagar por esto.

Holly Grace agarro el brazo de Dallie, tirando con tanta fuerza hacia la puerta que el tuvo problemas para mantener su equilibrio.

– Marchate, Dallie -suplico ella, su voz saliendo en jadeos asustados-. Por favor,… por favor marchate…

Ella estaba descalza, su blusa desabotonada. Cuando se desenredo de su asimiento, vio una contusion amarilla sobre la curva interior de su pecho, y su boca se seco con el viejo miedo de su ninez.

El extendio la mano y aparto la blusa de su pecho, respirando una maldicion suave cuando vio la red de contusiones que estropeaban su piel, algunos cardenales viejos ya descoloridos, otros recientes.

Sus ojos eran enormes y torturados, pidiendole no decir nada. Pero cuando los miro fijamente, la suplica desaparecio y fue substituida por el desafio. Ella dio un tiron el frente de su vestido cerrado y lo miro airadamente como si el acababa de echar una ojeada en su diario.

La voz de Dallie no era mas que un susurro.

– ?El te hizo eso?

Sus ventanas de la nariz llamearon.

– Me cai -lamio sus labios y un poco de su desafio se desinflo un poco cuando sus ojos se dirigieron hacia su tio-. Es… Esto me gusta, Dallie. BillyT y yo… Esto… me gusta asi.

De repente su cara parecio arrugarse y el pudo sentir el peso de su miseria como si fuera suyo propio. Se separo un paso de ella y fue hacia BillyT, quien se habia levantado, aunque todavia estaba doblado y resollaba ligeramente, sosteniendose su tripa de cerdo.

– ?Que le dijiste que le harias si hablaba? -pregunto Dallie-. ?Con que la has amenazado?

– Nada que sea de tu maldita incumbencia -se mofo BillyT, mirando de reojo a la puerta.

Dallie le bloqueo el camino.

– ?Que dijo que te haria, Holly Grace?

– Nada -su voz parecio muerta y plana-. No me dijo nada.

– Como digas una sola palabra de esto, mandare al sheriff sobre ti -chillo BillyT a Dallie-. Dire que destrozaste mi tienda. Todos en esta ciudad saben que eres un gamberro, y sera tu palabra contra la mia.

– ?Estas seguro? -sin advertencia previa, Dallie cogio una caja marcada como fragil y la lanzo con todas sus fuerzas contra la pared detras de la cabeza de BillyT. El sonido al romperse el cristal reverbero en la trastienda. Holly Grace contuvo el aliento y BillyT comenzo a maldecir.

– ?Que te dijo que te haria, Holly Grace?

– Yo no se… Nada.

El arrojo de golpe otra caja contra la pared. BillyT solto un grito de furia, pero era demasiado cobarde para medir su fuerza con el joven Dallie.

– ?Ya basta! -chillo-. ?Para esto ahora mismo!

El sudor se habia extendido por todas partes en su cara, y su voz se habia vuelto aguda por la rabia impotente.

– ?Para esto, ?me oyes?

Dallie queria hundir sus punos en aquella grasa suave, machacar a BillyT hasta que no quedara nada, pero algo dentro de el se contuvo. Algo dentro de el sabia que el mejor modo de ayudar a Holly Grace era romper el chantaje de silencio que BillyT hacia a su presa.

Cogio otra caja y la equilibro ligeramente en sus manos.

– Tengo el resto de la noche, BillyT, y tu tienes una tienda entera ahi para poder destrozar.

Lanzo la caja contra la pared. Esta se abrio y aparecieron una docena de botellas rotas, llenando el aire con el olor acre del alcohol de quemar.

Holly Grace habia estado conteniendose demasiado tiempo y fue la que aguanto menos. -?Para, Dallie! ?No mas! Te lo dire, pero antes tienes que prometerme que te marcharas. ?Prometemelo!

– Te lo prometo -mintio.

– Es… es mi madre -la expresion de su cara le dijo todo lo que queria saber-. Amenaza con enviar a mi madre lejos si yo digo algo. Y lo hara. Tu no lo conoces.

Dallie habia visto a Winona Cohagan en la ciudad algunas veces, y ella le habia recordado a Blanche DuBois, un personaje de una de las obras que la senorita Chandler le habia dado para leer rapidamente en el verano. Vaga y bonita de un modo descolorido, Winona revoloteaba cuando hablaba, se le caian los paquetes, olvidaba los nombres de la gente, y en general se comportaba como una idiota incompetente. El sabia que era la hermana de la esposa invalida de BillyT, y habia oido que cuidaba de la Sra. Denton mientras BillyT trabajaba.

Holly Grace continuo, soltando una inundacion de palabras. Como el agua de una presa que finalmente se hubiera roto, no podia contenerse:

– BillyT dice que mi madre no esta bien de la cabeza, pero eso es mentira. Ella es solamente un poco frivola. Pero el dice que si no hago lo que el quiere, la encerrara, la pondra en un hospital psiquiatrico estatal. Una vez

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