estaba tarareando 'Walk Away Renee' en cambio y habia dado la vuelta sobre la esquina del gimnasio, cuando los Young Rascals cantaban 'Good Lovin' y estaba de regreso a 1966 una vez mas…

Holly Grace apenas habia dicho mas de tres palabras a Dallie Beaudine desde que la habia recogido para el partido de futbol en un Cadillac El Dorado de 1964 color borgona que ella sabia, por cierto, que no era suyo.

Tenia asientos de terciopelo mullidos, ventanas automaticas y una radio AM/FM en estereo, 'Good Lovin… '

Queria preguntarle donde habia conseguido el coche, pero rechazo ser la que hablara primero.

Inclinandose hacia atras en el asiento de terciopelo, cruzo sus piernas e intento parecer como si ella montara en ese tipo de coches todo el tiempo, como si Dallie no hubiera elegido este coche para darse el lote con ella. Pero era dificil fingir algo asi cuando estaba tan nerviosa y cuando su estomago grunia porque todo lo que habia tomado de cena era medio plato de sopa de fideos Campbell.

No, no le importaba. Winona realmente no podia cocinar nada mas complicado sobre la placa caliente que tenian en la pequena habitacion trasera que le habian alquilado a Agnes Clayton el dia que habian abandonado la casa de Billy T.

Sobre el horizonte delante de ellos, el cielo de la noche brillaba con un poco de luz. En Wynette estaban orgullosos de ser el unico instituto en el condado con un estadio con luz artificial. Cada uno de las ciudades circundantes iban a Wynette los viernes por la noche despues de que su propio partido de instituto se habia terminado.

Esta noche comenzaba la temporada y los Wynette Broncos jugaban contra los campeones regionales del ano pasado, la muchedumbre era aun mas grande de lo normal. Dallie aparco su El Dorado a varias manzanas de distancia del estadio.

El no dijo nada cuando caminaron a lo largo de la acera, pero cuando alcanzaron el instituto, el metio la mano en el bolsillo de una cazadora azul que parecia nueva y saco un paquete de Marlboro.

– ?Quieres un cigarrillo?

– No fumo.

Su voz salio llena de desaprobacion, como la senorita Chandler cuando hablaba de suspensos. Ella sentia que no pudiera decir algo ingenioso, decir algo como, 'claro, Dallie, me apetece un cigarrillo. ?Por que no enciendes uno para mi?

Holly Grace descubrio a algunos de sus amigos cuando caminaban por el aparcamiento y saludo con la cabeza a uno de los muchachos que ella habia rechazado para una cita aquella tarde. Notaba que otras muchachas llevaban faldas de lana nuevas o Aline, que se habia comprado un vestido solo para la ocasion, con sus zapatos bajos de punta cuadrada que tenian amplios arcos de grosgrain estirados a traves de los dedos del pie.

Holly Grace llevaba la falda negra de corduroy que habia llevado a la escuela una vez a la semana desde su ano menor y una blusa de algodon de manta de viaje. Ella tambien noto que todos los otros muchachos se cogian de la mano con sus citas, pero Dallie habian metido sus manos en los bolsillos de sus pantalones.

No por mucho tiempo, penso amargamente. Antes de que la tarde llegara a su fin, aquellas manos estarian por todas partes de su cuerpo.

Se unieron al gentio que se movia a traves del aparcamiento hacia el estadio. ?Por que le tuvo que decir que si a salir con el? ?Porque accedio cuando ella conocia la reputacion de Dallie Beaudine, que ademas habia visto lo que habia visto?.

Se pararon al lado de una mesa donde el Club de Animo vendia unas escarapelas grandes amarillas con un balon de futbol pintado en color oro con unas cintas marrones y blancas. ?Dallie se volvio hacia ella y pregunto de mala gana:

– Quieres una flor?

– No, gracias -dijo con voz, distante y arrogante.

El dejo de andar de pronto y el muchacho detras de el se choco con su espalda.

– ?No crees que puedo permitirmelo? -se mofo de ella -. ?No crees que tengo suficiente dinero para comprarte una maldita flor de tres dolares?

El saco una cartera vieja marron con la forma de su cadera y puso con la mano cinco billetes de un dolar sobre la mesa.

– Quiero una de aquellas -dijo a la Sra. Good, la consejera del Club de Animo-. Quedese con el cambio.

Le dio la escarapela a Holly Grace. Dos petalos amarillos se doblaron bajo el puno de su blusa.

Algo se rompio dentro de ella. Ella le devolvio la flor y devolvio su ataque en un susurro enfadado.

– ?Por que no haces de una vez lo que te apetece? ?Es por eso que me la has comprado, verdad? ?Entonces ahora puedes aprovechar para tocarme sin necesidad de esperar hasta el baile!

Ella se detuvo, horrorizada por su arrebato, y se clavo las unas en la palma de su mano. Se encontro silenciosamente rezando para que el la entendiera y que la mirara de la misma manera que lo habia visto mirar a otras chicas, que le dijera que se arrepentia y que no era sexo lo que buscaba con ella.

Que le dijera que le gustaba ella tanto como a ella le gustaba el y que no la culpaba por lo que habia visto a BillyT haciendole.

– ?No necesito para nada esta mierda! -el tiro la flor con rabia, se dio la vuelta, y se alejo de ella dando grandes zancadas.

Ella miro hacia abajo a la flor tirada en la grava, las cintas llenas de polvo. Cuando se arrodillo para recogerla, pudo ver los zapatos marrones Capezio de Joanie Bradlow pasar rapidamente.

Joanie practicamente se habia lanzado a por Dallie desde el primer mes de escuela. Holly Grace la habia oido reirse y hablar tontamente sobre el en el lavabo: 'Se que el esta rodeado de gente incorrecta, pero, oh Dios, es tan magnifico. ?Deje caer mi lapiz en clase de espanol y el lo recogio y pense, oh Dios, voy a morir!'

La tristeza la envolvio, enroscandose dentro de ella mientras estaba de pie sola, con la escarapela sucia apretada en su mano, mientras la gente la empujaba en su camino hacia el estadio.

Algunos de sus companeros de clase la saludaban y ella les mandaba una sonrisa brillante y un movimiento alegre de su mano, como si su cita acababa de dejarla un momento para ir al bano y ella lo esperara para volver en cualquier momento. Su vieja falda de corduroy colgaba como una cortina de plomo de sus caderas, e incluso saber que ella era la muchacha mas bonita en la clase mayor no hizo que se sintiera algo mejor.

?Que de bueno era ser preciosa cuando no tenias ropa agradable y cada uno en la ciudad sabia que tu madre estaba sentada sobre un banco de madera la mayor parte de la tarde en la oficina de bienestar social?

Ella sabia que no podia seguir estando de pie alli con aquella sonrisa estupida en su cara, pero no podia entrar en la grada, tampoco, sola al inicio del partido. Y no podia comenzar a andar hacia atras a la pension de Agnes Clayton hasta que todos estuvieran ya sentados.

Mientras nadie miraba, camino alrededor del lado del edificio y luego se lanzo dentro por la puerta de la tienda metalica.

El gimnasio estaba vacio. Una luz de techo giratoria echaba sombras rayadas por el pabellon de las flamulas de crepe marrones y blancas que colgaban languidamente de las vigas, esperando que comenzara el baile.

Holly Grace dio un paso dentro. A pesar de la decoracion, el olor era el mismo de siempre en las clases de gimnasia y los partidos de baloncesto, el monton de excusas de ausencias y tardes pasadas, el polvo, el olor a zapatillas de lona viejas. Le gustaba la clase de gimnasia. Era una de las mejores atletas femeninas de la escuela, la primera en ser escogida para un equipo. Le gustaba la gimnasia. Todas vestian igual.

Una voz beligerante la asusto.

– ?Quieres que te lleve a casa, es lo que quieres?

Se dio la vuelta para mirar a Dallie de pie dentro de las puertas del gimnasio apoyado contra el poste del centro. Sus largos brazos colgaban rigidamente a los lados y tenia un ceno sobre su cara.

Ella noto que sus pantalones eran demasiado cortos y que podia ver unos centimetros de sus calcetines oscuros. Los pantalones viejos y cortos hicieron que se sintiera un poco mejor.

– ?Quieres? -pregunto ella.

El cambio su peso al otro pie.

– ?Quiero, que?

– No se. Tal vez. Adivina.

– Si quieres que te lleve a casa, simplemente dilo.

Ella se miro fijamente sus manos mientras toqueteaba la cinta sucia blanca sobre la flor con sus dedos.

– ?Por que me pediste que saliera contigo?

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