– Perfectamente -sonrio.

Cada vez le gustaba mas aquella mujer.

Demasiado.

– Por eso te haces cargo de tu hermana, ?no?

– Alguien tenia que hacerlo.

– La quieres.

Tim suspiro y sonrio. -Claro.

Natalia sonrio tambien.

– ?Que pasa? -dijo cuando vio que la miraba fijamente.

– Estaba pensando que no te pareces en nada a la mujer que conoci en el avion.

Natalia se toco el pelo.

– Ya, es que…

– Me gustas asi.

– ?No te gustaba mas vestida de cuero?

– No -sonrio-. Me gustas asi, sin maquillaje.

– Es la primera vez que no me maquillo, ?sabes?

– ?Por que? ?Te gusta esconderte tras una buena capa?

– Si, me he dado cuenta de que asi era. Tambien me he dado cuenta de que aqui no tengo que esconderme de nada.

Se quedaron mirandose y sonriendose como tontos hasta que Jake paso entre ellos para meterse en su cuadra ya que no habia azucarillo.

Natalia estuvo a punto de caerse de espaldas en su prisa por apartarse del animal.

Jake se giro hacia ella ante el repentino movimiento y movio la cabeza frente a Natalia creyendo que le iba a dar algo de comer.

Natalia dio otro paso atras y Tim tuvo que agarrarla para que no se cayera.

– ?Estas bien?

– Si, si… -contesto logrando esbozar una sonrisa.

Jake siguio mirandola y acercandose cada vez mas.

– Es muy grande, ?no? -dijo Natalia apartandose hasta darse con la pared en la espalda.

Tim se dio cuenta de que estaba temblando.

– No te gustan los caballos, ?no?

Jake alargo el cuello y se puso a olfatearle los bolsillos. Natalia ni se movia.

Tim aparto al animal con carino.

– Debes de oler bien -rio-. No te preocupes, jamas te haria dano.

– Estoy bien… No me da miedo -contesto aguantando la respiracion.

Tim le acaricio el brazo.

– Natalia, bonita, respira.

– Si, claro, respiro -dijo ella.

Tim sonrio.

– ?No teneis caballos en tu pais?

– Claro que si -contesto Natalia-. Tenemos caballos y todo tipo de animales. No son ellos, soy yo. Es una absurda fobia mia.

– No tengas miedo de Jake. Solo quiere un azucarillo. Cree que todos llevamos cosas para el en los bolsillos. Mira -dijo girandose hacia el caballo y emitiendo un sonido parecido a un relincho.

Jake lo imito y se froto contra su brazo con carino. Tim miro a Natalia.

– ?Quieres hacerlo tu?

No le dio tiempo ni a contestar porque Tim la agarro del brazo y la coloco a su lado frente a Jake.

Repitio el relincho y Jake emitio el mismo sonido y volvio a frotar la cabeza, pero contra el brazo de Natalia, que sintio tremendos deseos de gritar. No podia porque el cerebro no le respondia. Estaba apoyada contra Tim y…

Estaba apoyada contra Tim. Punto. Calor, confusion, mas calor.

– ?Estas bien? -dijo Tim mirandola a los ojos.

Natalia estaba acostumbrada a estar rodeada de cientos de personas, pero nunca en su vida se habia sentido mas observada. Nunca en su vida nadie se habia preocupado tanto por ella.

Aquello era embriagador. Aquel hombre era embriagador.

– No estoy segura -susurro.

Tim le miro la boca y la vio tomar aire a bocanadas. La abrazo y la miro mas intensamente.

– ?Y ahora? -murmuro rozandole la mejilla con los labios.

Natalia se apreto contra el. No podia evitar desear aquel cuerpo grande y solido, que la abrazaba y la protegia.

– ?Natalia?

Sintio que le temblaba todo el cuerpo. Se paso la lengua por los labios y…

Oyo que Tim emitia un pequeno gemido y cerro los ojos.

Un beso… un beso… un beso perfecto… si, por favor…

Pero no fue el beso de un hombre sino de un animal porque Jake metio la cabeza entre ellos. Tim intento apartarlo, pero el animal era tozudo e insistio.

Tim acabo riendose.

– Muy oportuno, amigo -le dijo-. Perdona, Natalia, pero este tonto se cree que es mi novio.

Natalia se aparto con el corazon latiendole aceleradamente.

– Claro -dijo-. Tengo que volver al trabajo.

Tim se quedo mirandola sonriente, como si estar tan cerca y hacerla desearlo tanto fuera lo mas normal del mundo. ?O es que no se habia dado cuenta?

No, no se habia dado cuenta.

– Nos vemos en la cena -dijo Natalia saliendo de la cuadra con fingida tranquilidad.

Al llegar a la cocina, se apoyo en el fregadero y tomo aire.

Maldito caballo.

Al dia siguiente, despues de desayunar, Natalia salio al sol de la manana. Todos se habian tomado el delicioso desayuno que habia hecho: pan, huevos y salchichas revueltos. «Muy creativo», penso encantada. Se lo habian comido todo en un abrir y cerrar de ojos.

Entendia que se hubieran ido corriendo a trabajar porque debian de tener un monton de cosas que hacer. Que bien se lo estaba pasando. No queria que aquella experiencia se terminara.

Se apoyo en una columna del porche y se puso la mano en los ojos. No lo habria reconocido jamas, pero esperaba ver a Tim.

No habia podido dejar de pensar en el desde que habian estado a punto de besarse el dia anterior.

Si, por favor, aunque fuera un momento… Se moria por verlo. ?Seria demasiado pedir que se hubiera quitado la camisa por el calor?

Se sorprendio ante el rumbo que estaban tomando sus pensamientos y se aparto del porche. Entonces, se fijo en los animales del redil, los desvalidos.

Se le paro el corazon y noto que le sudaban las palmas de las manos. Sabia que aquel terror era ridiculo, pero no lo podia evitar.

Y todo porque, con cinco anos, su padre la habia montado en un pony para la cabalgata de Navidad y, al soltar las riendas para saludar a todo el mundo, se habia caido. Hasta ahi, bueno. Lo peor habia llegado cuando el animal le habia tirado encima todo lo que habia comido durante una semana.

La ciudad entera se habia reido. Habia sido el hazmerreir y veinte anos despues seguia teniendo panico de los animales por eso.

Se acerco a ellos como si tuvieran un iman. El cerdito de tres patas fue hacia ella cojeando. Se paro en la valla y gruno varias veces.

Natalia sentia el miedo, pero dio un paso mas.

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