– ?Por que no recurres a la ayuda social, te vas a un albergue o te buscas un trabajo de cocinera para gente que le guste comer comida rara?
– Para empezar, no necesito en absoluto recurrir a la ayuda social.
– Ya.
Natalia dejo el cuchillo en la encimera para no tener tentaciones.
– Y, para seguir, no soy una ciudadana normal. Como ya te ha dicho tu hermano, soy una princesa. Supongo que te perdonare que no lo creas porque, claro, aqui en mitad de la nada… En fin, en cuanto a por que estoy aqui y al trabajo que hago… -se interrumpio al darse cuenta de que Sally, que hacia lo que queria cuando queria, no iba a entender que ella necesitara sentirse una mujer normal-… bueno, no es asunto tuyo.
– Bien, pero te advierto que no te va a resultar facil ligarte a mi hermano porque no le gustan los piercings ni los pelos disparados.
No, pero el cuero, si.
– ?Ligarme a tu hermano? -repitio Natalia sorprendida. Nunca nadie habia osado hablar asi en su presencia.
– Como le toques un solo pelo de la cabeza, te arranco las unas de una en una, asi que deja de mirarle el trasero.
Natalia ahogo un grito de sorpresa. ?Lo diria en serio?
– Estas de broma, ?no?
Sally ni parpadeo.
– Guau -dijo Natalia-. La verdad es que no se por que los estadounidenses teneis fama de maleducados porque tu, por ejemplo, eres todo dulzura.
– Ten presente lo que te acabo de decir.
– Tim ya es mayorcito, ?no crees?
– Si, pero tiene un corazon puro y bueno facil de romper -contesto Sally tomando otro champinon y yendo hacia la puerta-. Te pienso vigilar y, a la minima, te echo -anadio cerrando la puerta.
– Supongo que eso quiere decir que no somos amigas -grito Natalia dandole una patada a la nevera.
Tim se obligo a tragar, pero solo porque Natalia lo estaba mirando con expresion preocupada.
– ?Que es? -pregunto intentando sonreir.
– Una antigua receta familiar. ?Te gusta?
– Eh… bueno, nunca habia probado nada parecido.
Sally solto una carcajada.
Natalia se mordio el labio.
– Nick habria hecho chile -dijo Sally dejando su plato a un lado.
– Sally…
– Y, encima, es guapo.
– ?Nick? -dijo Natalia.
– El tipo al que yo habria contratado -contesto Sally.
Natalia miro su plato.
– Chile. No se me habia ocurrido. Tampoco que le habia quitado el trabajo a otra persona que lo necesitaba.
– Nick tiene otro trabajo -le aclaro Tim.
– Ah, bueno.
Seth se echo hacia delante.
– Natalia, hacer chile es muy facil, ?sabes? Seguro que tu lo harias fenomenal.
– Seguro -dijo Pete esperanzado.
– Bueno, no es que sea de gourmets, pero…
Tim miro el contenido de su plato.
– ?Esto es de gourmets? -pregunto.
– Claro -contesto Natalia indignada-. ?Que creias que era?
Eso. ?Que creia que era? Tim lo unico que sabia era que Natalia no era tan fuerte como queria aparentar y que estaba guapisima cuando lo miraba asi de fijamente. No podia decirle que lo que cocinaba era incomible.
– Eh…
Natalia dejo su plato a un lado.
– No lo sabes -dijo confundida-. Dios mio, no sabes lo que estas comiendo. ?Creias que no se cocinar?
– Bueno…
– No -dijo Natalia mortificada-. Creias… que estoy loca, ?no? Dejad a la pobre Natalia, que esta como una cabra, se cree que es una princesa y no tiene ni idea de cocinar… ?Es eso? -sacudio la cabeza y se tapo la boca-. Perdon -dijo levantandose y saliendo de la cocina.
Los chicos se giraron hacia Tim con miradas acusadoras.
– La has hecho buena -dijo Pete-. Has herido sus sentimientos.
– Si, haz el favor de ir a arreglarlo -lo insto Red-. Dile que solo eres tu, que a nosotros nos encanta lo que cocina.
Sally puso los ojos en blanco.
– Dios mio, chicos, sois tan pateticos como ella.
– Eh, Sally, que a ti no te ha hecho nada -la defendio Pete.
Tim suspiro, dejo la servilleta sobre la mesa y se levanto.
– Si, vete a hablar con ella -dijo Pete.
Todos asintieron excepto Sally. A Tim le entraron ganas de reir, pero la actitud de sus chicos era conmovedora. Estaban dispuestos a seguir comiendo aquella bazofia con tal de no hacerle dano.
– Menudos peleles -se quejo Sally.
Tim estaba de acuerdo, pero el mas pelele era el porque cuando Natalia estaba cerca se le reblandecia el cerebro. En realidad, se le reblandecia todo menos cierta parte de su cuerpo.
Estaba en el porche trasero mirando la luna. Solo llevaba unos vaqueros, una camiseta y una camisa suya de franela. Tendria que haber estado normal y corriente, pero no. Habia algo especial en ella que lo dejaba sin aliento.
– ?Estas bien?
– Claro. ?No ves que estoy loca?
– Natalia…
– Se lo que pensais de mi -dijo sin mirarlo.
Tim se coloco delante de ella para que no tuviera mas remedio que dejar de mirar la luna y mirarlo a el.
– Los chicos se preocupan por ti y yo, tambien.
– Como te preocupas por la cabra ciega, ?no?
– Tu no eres una cabra ciega, Natalia.
Natalia se giro, pero Tim vio el brillo de una lagrima en sus ojos.
– Yo… no… Creia que…
– Que soy un cerdo de tres patas que necesito un sitio donde vivir -dijo Natalia intentando irse.
Pero Tim la agarro del brazo y no se lo permitio.
– Me tengo que ir -susurro.
– Espera -le dijo abrazandola para consolarla.
?Solo para consolarla? Alli habia mas sentimientos implicados. No sabia si era un error pero Tim no pudo evitar acariciarle el pelo.
«Te la estas buscando», se advirtio a si mismo.
Pero, en ese momento, Natalia dejo de luchar y se apreto contra el al tiempo que le ponia la cabeza en el hombro.
– Supongo que me he pasado -murmuro- Habriais preferido mantequilla de cacahuete; con mermelada, ?no?
– No -contesto Tim muriendo de deseo a sentir sus labios en el cuello-. Lo que pasa es que no sabiamos que
