Tambien se acercaron la cabra y el caballo.

Natalia se encontro con seis ojos, cuatro sanos y dos, no, que la miraban con insistencia y tres hocicos que olisqueaban en busca de comida evidentemente.

– No tengo nada -les dijo con tristeza-. Lo siento.

Los animales sacaron la cabeza por la valla.

– No tengo comida -dijo riendo-. Esperad un momento -anadio al ver sus caritas de pena.

Corrio a la cocina y tomo lo primero que vio. Volvio con tres zanahorias. Al olerias, los animales se pusieron como locos. Estaban armando una buena.

Aun asi, Natalia tuvo el valor para tirarle la primera zanahoria al caballo. El animal era tan viejo que, por supuesto, no la agarro al vuelo.

En cuanto la hortaliza toco el suelo, y para consternacion del equino, el cerdo fue hacia ella corriendo.

– En, que eso no es tuyo… -dijo Natalia arrodillandose y metiendo la mano por la valla para ayudar al caballo.

La cabra le agarro la manga de la camisa y empezo a comersela.

– No -grito horrorizada.

Intento apartar el brazo, pero la cabra no la dejaba.

El cerdo se apresuro a babosearle el brazo en busca de mas zanahorias. A Natalia casi roto le dio un ataque al corazon al imaginarse sin brazo. Tiro con fuerza y consiguio soltarse… aunque cayo de espaldas en el barro.

Se miro bien y vio que no le faltaba ninguna extremidad.

– Podria haber sido peor -dijo viendo que se le habia roto la camiseta-. Menos mal que no me ha visto nadie.

– ?Como que no? -dijo una voz a sus espaldas.

Sally. Estupendo. Natalia suspiro y se giro hacia ella.

– Hola, estaba…

– ?Dandole de comer a la cabra? -sonrio la hermana de Tim-. Ya lo he visto -anadio pasando de largo.

Natalia se puso en pie y se dijo que daba igual. A Sally no le iba a caer bien de ninguna manera, asi que…

Mientras se cambiaba de ropa, se dio cuenta de que habia estado tan entretenida que no habia pensado en Nuevo Mexico en las ultimas horas.

Al recordar que aquello era solo temporal, la invadio la tristeza mientras se dirigia a la cocina.

De hecho, solo le quedaban un par de dias alli, asi que haria mejor en no encarinarse con nada. Sin embargo, tenia la sensacion de que ya era demasiado tarde.

– Nunca es demasiado tarde.

Al oir la voz de Amelia, dio un respingo y miro a su alrededor, pero estaba sola en la cocina.

– ?Amelia? -susurro sintiendose ridicula.

Nadie contesto.

Se rio de si misma y se puso a hacer la comida.

«Nunca es demasiado tarde». ?Que queria decir aquello, que se podia quedar un poco mas si queria? Toco el telefono movil que llevaba en el bolsillo. Podia llamar a Nuevo Mexico e inventarse una excusa para no ir. Al fin y al cabo, no tenia que volver a Grunberg hasta el lunes.

Sin pensarselo dos veces, llamo al hotel de Taos y dejo encargo de que les dijeran a sus hermanas que no podia ir. Sabia que se estaba comportando como una cobarde, pero no podia evitarlo.

– Digales que tengo… -intento buscar algo que no fuera demasiado alarmante-… peste equina -anadio encantada-. Con eso la gente no se te acerca, ?verdad?

– ?Me esta tomando usted el pelo? -dijo la recepcionista.

– No, claro que no -contesto Natalia pidiendo perdon a sus hermanas mentalmente-. Digales que tengo la piel fatal y que huelo peor -anadio colgando muy satisfecha de si misma.

Volvio a hacer la comida aunque estaba practicamente hecha porque, extranamente, habian sobrado unos entremeses de la cena. No era cuestion de desperdiciar comida, ?no?

Mientras hacia el te con hielo, se distrajo mirando por la ventana. Amenazaba tormenta y el cielo estaba precioso. Dejo el te demasiado tiempo, pero supuso que daba igual porque a los vaqueros les gustaban las cosas fuertes, ?verdad?

Mas que el cielo la distrajo Tim, que estaba trabajando cerca de la casa. En cuanto lo vio, se le acelero el corazon.

Se quito el sombrero, se seco el sudor de la frente con el puno de la camisa y se la arremango dejando al descubierto unos antebrazos fornidos y musculosos.

A pesar de lo fuerte que era, era un hombre bueno y delicado, que le estaba diciendo tonterias al oido a su caballo. El animal le dio con la cabeza haciendolo reir.

El sonido de su risa cruzo la pradera y llego a los oidos de Natalia.

– Ridiculo -murmuro.

Sin embargo, no aparto la nariz de la ventana. No fuera a ser que tuviera calor y se quitara la camisa de una vez. Aquello no se lo queria perder por nada del mundo.

«Ten calor, ten calor›, le dijo mentalmente.

Tim se agacho y le agarro al caballo una pata para mirarle la herradura. Natalia tambien se puso a mirar, pero su trasero.

– Pero, bueno -dijo Sally-, ?que demonios estas haciendo ahora?

Capitulo 6

NATALIA se giro intentando mostrarse tranquila.

– Estoy… -se interrumpio sin saber que contestar y se quedo mirando el cuchillo que tenia en la mano-… eh… Sally esperaba una respuesta.

– Haciendo la comida.

– Querras decir la bazofia.

– No, eh… ?que?

– Nada, nada -contesto Sally apoyandose en la encimera y cruzandose de brazos-. Limpiate la barbilla, anda.

– ?Porque?

– Porque tienes la baba colgando de mirarle el trasero a mi hermano.

Natalia se rio sin convencimiento.

– No digas tonterias. Eso seria… insultante.

– Te he pillado.

Natalia no dijo nada mas. Se limito a poner los entremeses en una bandeja.

– ?Todo el mundo listo para comer?

– Claro.

Lo habia dicho de forma tan sarcastica que Natalia se giro hacia ella. Sally tomo un champinon, lo miro y lo probo.

– Hum -dijo en lugar de gracias.

Aquello fue la gota que colmo el vaso.

– ?Eso quiere decir que esta bueno o que esta malo?

– Sin comentarios.

– ?Como que sin comentarios?

– No puedo hacerlos.

– Me estoy esforzando, ?sabes?

– Si -contesto Sally limpiandose las manos en los pantalones-. Lo que me pregunto es por que.

– ?Por que me esfuerzo?

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