?Tenia que ser asi? ?Que tenia de malo hablar de las demas posibilidades? El estaba dispuesto.

– Natalia… -dijo acercandose a ella.

Al hacerlo, piso un buen charco de chocolate y, en un abrir y cerrar de ojos, estaba en el suelo.

– ?Tim! -exclamo ella arrodillandose a su lado y abrazandolo-. ?Estas bien? -anadio poniendole la cara justo entre sus pechos.

Tim abrio los ojos y se encontro en aquel maravilloso cojin.

– Un poco mareado -contesto sinceramente.

Natalia lo abrazo mas fuerte. Tan fuerte que Tim sintio un pezon en la oreja. Lo tenia tan cerca que le habria bastado con sacar la lengua para tocarlo. Al pensar en aquella posibilidad, no pudo evitar gemir.

– ?Donde te duele?

Tim no podia ni hablar. Sentia todas las curvas de su cuerpo y solo podia pensar en poseerla.

– ?Tim? -dijo mirandolo asustada-. Di algo.

– Yo…

– ?Si? -dijo acercandose tanto que Tim sintio sus pestanas en la mejilla.

– Un beso de mariposa.

– Necesitas un medico.

– No creo que me sirva de mucho -contesto Tim pensando en la ereccion que amenazaba con romperle los vaqueros.

Natalia fruncio el ceno y siguio su mirada. Al llegar a la entrepierna, se le quedaron los ojos como platos.

– No estas herido.

– No.

– Estas…, si.

– Si…

– ?Es porque te estoy tocando? -pregunto lentamente.

– En parte, si.

– ?Y la otra parte?

– Que tengo tu pecho en la cara.

– ?Ah! -exclamo apartandose tan rapidamente que a Tim no le dio tiempo de reaccionar y se golpeo la cabeza en el suelo.

– Ahora si que me he hecho dano -dijo mirando el techo.

Natalia lo miro tapandose la boca y emitiendo un sonido que se parecia sospechosamente a una risa.

Tim la miro divertido.

– Lo siento.

– ?Te estas riendo de mi? -le pregunto sentandose dolorido-. Seguimos cubiertos de chocolate.

Natalia le toco el pecho.

– Iba a ser un postre muy rico.

Tim penso que podria seguir siendolo si le dejara quitarle el chocolate del cuerpo a lametazos. Aquel pensamiento le llevo a preguntarse quien estaba alli mas necesitado de ayuda.

Decidio que su corazon.

– Si quieres, despues de limpiar, hago otro postre -se ofrecio Natalia.

En ese momento, se abrio la puerta y entro Sally.

– ?Que demonios ha pasado aqui?

– Hemos tenido un pequeno accidente – contesto Natalia.

Sally miro a su alrededor y se fijo en ellos.

– Ya, ya, accidente.

Tim se incorporo y se froto la nuca.

– No iras a empezar otra pelea de barro, ?verdad?

– No, preferiria cargar la escopeta y darte un tiro de gracia para ahorrarte el sufrimiento -contesto acercandose a su hermano-. ?Me quieres contar por que estas cubierto de chocolate?

– No.

– Me he perdido una buena juerga, ?eh? -dijo Sally probando el dulce-. Mmm…

– ?Esta bueno? -pregunto Natalia.

– No esta mal -contesto Sally intentando no mostrarse amable.

La verdad era que, desde la pelea, su actitud hacia Natalia habia cambiado aunque no quisiera reconocerlo. Moriria antes de admitirlo, pero incluso le caia bien.

Natalia nego con la cabeza.

– Mentirosa.

– Eh, que he dicho que no esta mal.

– Esta perfecto.

– Deja de comportarte como si fueras una princesa.

– Es que lo soy.

– Lo que tu digas -dijo Sally poniendo los ojos en blanco y tomando un poco mas.

– ?Por que te lo sigues comiendo si solo esta pasable?

– Bueno… puede que este bueno, si.

– Claro que esta bueno.

– Desde luego, esta mejor que las chocolatinas de Seth.

Tim se apresuro a ponerse en pie. No queria tener que explicarle a Natalia que los estaba matando de hambre y por eso recurrian a las chocolatinas de Seth. No era el momento ahora que habia conseguido que no siguiera enfadada con ella.

– Sally…

– ?Que es eso de las chocolatinas de Seth?

– Si -contesto Sally-. Si haces este chocolate, puede que no tenga que seguir comiendo chocolatinas y comida basura como llevo haciendo una semana.

«Maldita sea», penso Tim girandose hacia Natalia.

– Nat…

– ?Que me estas diciendo?

– Eh… nada, ?verdad, Tim?

Tim sintio deseos de estrangular a su hermana. No queria mentir, pero, ?como iba a decir la verdad sin herir a Natalia?

– ?Tim? -dijo ella mirandolo fijamente.

– ?No ois a Jake? Creo que me esta llamando.

– ?Y yo soy la loca? -dijo Natalia.

– Si -contesto Sally agarrando a su hermano de la mano y llevandoselo hacia la puerta-. No te acerques. Es contagioso.

Natalia se encontro mirando a Tim constantemente y, aunque no tenia pruebas, estaba convencida de que el tambien la miraba.

No habia vuelto a intentar nada y Natalia se lo agradecia. Estaba decidida a resistir el deseo de abalanzarse sobre el y a disfrutar de su estancia en el rancho. Lo que mas le gustaba era cocinar.

Para su sorpresa, al cabo de un rato, Sally habia vuelto y, sin mediar palabra, la habia ayudado a limpiar la cocina.

Por si fuera poco, le habia preguntado por su vida y por su familia. Natalia le habia hablado de su padre, el rey, y de sus hermanas y Sally no se habia reido.

Natalia estaba ahora sentada en el balancin del porche mirando a Tim, que estaba dando de comer a sus mascotas a la luz de la luna. Habia tenido un dia muy largo, pero seguia trabajando. Natalia sospechaba que debia de estar agotado. Sin pensarlo, se acerco al vallado.

– No hace falta que les des de comer -le dijo sonriendo.

– Estan muertos de hambre, los pobres -contesto Tim.

– No -dijo Natalia encogiendose de hombros -. Parecian hambrientos, asi que…

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