– ?Asi que que, princesa?
– Mi tratamiento es Su Alteza Real, si no te importa.
Tim sonrio.
– No cambies de tema. ?Que has hecho?
– Lo sabes perfectamente. Les he dado de comer -contesto-. Cuando no estabas mirando, claro.
– ?Porque?
– Porque estan ahi, porque…
«Porque, no se como, se me ha quitado el miedo».
Madre mia, lo que le iba a doler irse de alli.
Tal vez haria mejor en irse inmediatamente y no prolongar la agonia. Tenia dinero para un billete de autobus. Solo tendria que llamar a Amelia y estaria fuera de alli en menos de una hora.
Pero habia algo que se lo impedia. Texas, el estado en el que todo se hacia a lo grande, se le habia colado en el corazon. Y tambien algunos de sus habitantes, duros por fuera y dulces por dentro. Incluso Sally, a la que jamas olvidaria.
Y, sobre todo, Timothy Banning, que la estaba mirando con deseo.
Capitulo 10
– ?QUE miras? -susurro Natalia.
– A ti -contesto Tim.
Natalia dio un paso atras. Tim sonrio. Sabia que Natalia no queria sentir nada por el porque a el le pasaba lo mismo con ella. Ninguno parecia haberlo conseguido porque aquello… aquella cosa habia sido mas fuerte que ellos.
– Para -dijo Natalia con decision. Tim comprendio que estaba asustada y la entendia.
El nunca habia sentido por otra mujer lo que sentia por ella. Nunca se habia tenido que preocupar por olvidar a una mujer porque siempre se habian olvidado ellas de el.
No parecia que Natalia quisiera hacerlo.
La situacion era de lo mas excitante. Aquella mujer era de lo mas excitante.
– Sigues mirandome -lo acuso.
– Si -sonrio Tim-. Es porque eres guapisima. Ya se que no es muy original y que, probablemente, te lo habran dicho un millon de veces, pero… -se interrumpio al ver que se le habian empanado los ojos-… ?Natalia?
– No -dijo dando otro paso atras.
No habia contado con la presencia de Pickles, que estaba justo detras, y la cabra emitio un agudo sonido de dolor cuando la piso.
– ?Perdon! -exclamo Natalia girandose y acariciando al animal.
De paso, aprovecho para secarse unas cuantas lagrimas que le resbalaban por las mejillas.
– Silencio, Pickles -dijo Tim acercandose a Natalia-. Hablame -le pidio.
– Tu caballo te esta intentando robar -le dijo ella entre el griterio de los animales.
Efectivamente, Misty estaba olfateandole el bolsillo en busca de algo dulce. El lio que habian armado entre los tres hacia imposible hablar.
– Vamonos -dijo Tim.
Natalia se habia tapado los oidos.
– ?Que?
– He dicho que… Oh, por Dios -dijo Tim agarrandola de la mano y sacandola del vallado.
En lugar de ir hacia la casa, la llevo hacia las cuadras, pero no entraron. La condujo a una pequena ladera que habia detras en la que pudieron sentarse en paz y observar sus tierras.
Estaba oscuro, pero la luna iluminaba suficiente. Ademas, habia un millon de estrellas. Se sentaron tan juntos que se rozaban el brazo el uno al otro. Tim la agarro de la cintura y la apreto contra si.
– Asi mucho mejor -dijo mirandola a los ojos-. ?Quieres irte? ?Es eso? ?Echas de menos tu casa? ?Te esta haciendo la vida imposible mi hermana? ?Que te pasa?
– ?De verdad… te parezco guapa?
Tenia los ojos rojos y el pelo por la cara, en la que lucia una mancha de barro. Probablemente, de los animales, esas criaturas que decia que le daban miedo y a las que daba de comer siempre que podia. Tim sintio que se le encogia el corazon.
– Realmente lo eres.
– ?Como mujer?
– Si -contesto Tim-. Claro que supongo que te lo habran dicho muchas veces.
– Solo como princesa y no te creas que tantas, la verdad -sonrio-. Es la primera vez que me lo dicen como mujer.
Tim habia olvidado practicamente lo del tema de la princesa.
– Por eso estoy aqui, porque queria ver como era ser una mujer independiente -le explico-. Nada mas y nada menos y… -tomo aire-… me gustaria que supieras que no me lo habia pasado mejor en mi vida.
Tim penso en lo mucho que se habia esforzado, en todo lo que le habia soportado a Sally, se dio cuenta de lo mucho que le debia de haber costado llevar aquella vida. Tenia suficiente dinero para irse y no se habia ido.
– Supongo que, ahora que puedes, te iras corriendo. Esta vida no es facil.
– No, pero me gusta. Aqui da igual lo que haga, la prensa no esta pendiente de mi dia y noche. Aqui siento que la vida es de verdad.
En ese momento, una de las vacas mugio, otra le contesto y una tercera se sumo al concierto. En la lejania, oyeron a la senora Cerdo grunir y se rieron.
– De verdad -repitio Tim aliviado al verla sonreir-. Pero es que la vida es eso, Natalia. A mi me da igual como vistas o lo que hagas.
– Ya lo se -contesto ella con los ojos rojos de nuevo-, pero me voy manana, Tim. No tengo mas remedio, pero quiero que sepas que voy a echar de menos este lugar… y a ti.
Sin saber muy bien como, se encontro besandola. Lo que iba a ser un pequeno beso de despedida se convirtio en un apasionado beso.
Natalia le habia agarrado del pelo y lo apretaba contra ella con fuerza. ?Que iba a hacer? Seguir besandola, claro. De lo contrario, corria el riesgo de quedarse calvo.
Al sentir su lengua, el deseo que habia estado intentando mantener a raya se apodero de el. Para colmo, Natalia se acerco mas a el, estaba practicamente sentada en su regazo, con los pechos contra su torso y los pezones horadandole la piel.
Era inutil repetirse que se habia prometido a si mismo no aprovecharse de ella.
En un abrir y cerrar de ojos, se encontro con Natalia sentada encima sobre aquella parte de su anatomia que pedia mas a gritos. Tim la agarro de las caderas y la movio delante y atras hasta que la lujuria le nublo la mente.
Natalia gimio dejandole claro que estaba tan excitada como el.
Bien. Muy bien.
No, un momento. Mal, muy mal. Uno de ellos tenia que controlarse, tenia que parar aquello.
Desde luego, no iba a ser el.
Natalia repitio los movimientos por cuenta propia haciendolo enloquecer.
– Mas nos vale parar -dijo Tim con voz ronca.
Natalia lo agarro del pelo con fuerza de nuevo y siguio besandolo. Tim sintio que estallaba de deseo. Y solo con un beso.
?Solo con un beso? Aquel no era un beso normal y corriente. Se estaban quitando el aire el uno al otro de los pulmones y estaban gimiendo en mitad de la noche.
– Natalia -repitio.
Ella se sento a horcajadas sobre el, con una pierna a cada lado de su cuerpo y le abrazo la cintura.
Y Tim se encontro con que la parte mas ardiente y necesitada del cuerpo de ella se estaba frotando contra la
