parte mas ardiente y necesitada del suyo.

– Ojala llevara falda -susurro-. No tendria mas que levantarmela y…

Tim temblo de placer con solo imaginarse la escena.

– Natalia, tenemos que controlarnos -dijo en un hilo de voz-. Se nos va a ir de las manos -anadio comprobando que las suyas estaban bien sujetas a su trasero.

– Me gustaria llevarme ese recuerdo sobre nosotros. ?Que hay de malo?

– No hay nada de malo, pero una noche no es suficiente para ti.

– Claro que si.

– Pues no deberia serlo.

– Aqui, en este lugar magico, contigo, soy una mujer y quiero sentirme como tal… Por favor -insistio apretandose contra el hasta casi hacerle olvidar por que se estaba negando a hacer realidad sus deseos-. Nadie me hace sentir como tu.

Tim se sintio de repente como Superman.

– Natalia, quiero que estes segura.

Natalia le agarro la mano y se la puso sobre un pecho.

– Lo estoy.

A Tim casi se le paro el corazon al sentir un pezon duro como una piedra bajo la mano. Al presionarlo, Natalia emitio un dulce gemido que le hizo alzar la otra mano y colocarla sobre el otro pecho. Natalia suspiro y se apreto un poco mas contra su cuerpo. Echo la cabeza hacia atras poniendole el cuello justo a la altura de la boca.

Tim adelanto la cabeza y comenzo a darle besos por la garganta y el escote.

– No te puedes imaginar como me gusta -jadeo Natalia.

A el tambien le estaba encantando. No solo el momento sexual sino la emocion que estaba sintiendo en su corazon, algo que le decia que aquello estaba bien.

Natalia se quito la camiseta.

Tim creyo desmayarse. Llevaba un sujetador de encaje blanco que estaba a punto de estallar.

– Levanta las manos -le dijo ella.

Tim obedecio y Natalia le quito la camiseta.

– Siempre habia querido estar asi con un hombre -dijo pegandose a su cuerpo.

De repente, se dio cuenta de que llevaba puesto el sujetador, se lo desabrocho y lo tiro. Suspiro y se volvio a pegar a el, piel con piel.

Tim tambien suspiro porque acababa de ver los pechos mas bonitos que habia visto en su vida.

– Asi -dijo Natalia-. Si. ?Estas mejor?

Tim no se atrevia ni a moverse. Estaba convencido de que, si lo hacia, no podria controlarse y terminaria eyaculando alli mismo.

– ?Tim? -insistio ella.

Lo estaba volviendo loco.

– No te muevas -contesto Tim agarrandola de las caderas.

A pesar de que la estaba agarrando, consiguio rozarse contra el con fuerza.

– Natalia… espera.

Natalia se paro en seco, le solto el pelo y se cubrio los pechos con las manos.

– Perdon.

– ?Que? No, no es eso…

– Te he vuelto a presionar. De nuevo. Es… inexcusable por mi parte.

Hizo amago de apartarse, pero Tim se lo impidio. La agarro, la tumbo en el cesped y se coloco encima de ella. Le tomo las munecas y se las puso sobre la cabeza para poder admirar aquellos pechos de nuevo.

– No te muevas -le ordeno-. ?Entiendes lo que esta pasando? Si te mueves, me vas a hacer eyacular. Me muero por tocarte. ?Te parece bien?

– Creia que…

– Pues te has equivocado.

Natalia lo miro fijamente y se relajo.

– Muy bien -dijo Tim deslizando los labios por su cuello-. Asi esta mucho mejor.

Natalia echo la cabeza hacia atras y se quedo mirando el cielo negro, la inmensidad del campo, absorbio el peso de su cuerpo y gimio de placer al sentir su boca recorriendo sus pechos.

Intento hacer como si no fuera la primera vez que disfrutaba de una experiencia parecida, pero, al sentir la leve succion de sus labios sobre un pezon, no pudo evitar gritar de placer.

Estaba muerta de deseo y no podia parar quieta. Las caderas se movian solas, el corazon amenazaba con salirse del pecho y la sangre le zumbaba en las venas. Estaba segura de que se iba a morir si no la tocaba por todas partes.

– Mmm, veo que te gusta -dijo Tim pasando al otro pecho-. ?Verdad?

Natalia volvio a gritar de placer en respuesta.

– No pares -le rogo-. No te atrevas a parar – anadio consiguiendo que le soltara las munecas.

Acto seguido, lo agarro de las orejas y le obligo a bajar la cabeza de nuevo sobre sus pechos.

?Por que nadie le habia dicho nunca lo divertido que era el sexo? Si lo hubiera sabido antes, no habria dejado pasar tanto tiempo para probarlo.

Natalia habia perdido el control por completo, pero Tim, no. De alguna manera, habia conseguido mantener la cabeza fria. La estaba volviendo loca y el tan tranquilo. No, aquello no podia ser. Natalia estaba dispuesta a hacer lo que fuera para ponerlo igual.

Deslizo las manos por su espalda y siguio bajando hasta llegar a su precioso trasero.

Al notar las manos de Natalia, Tim dio un respingo hacia delante. Asi, fenomenal. Mucho mejor. Sin pensarlo, Natalia separo mas las piernas para colocarlo exactamente donde queria tenerlo.

Estaba a punto de alcanzar el climax, pero decidio que iba a hacer lo que fuera para mantener el control hasta conseguir que el estuviera como ella y alcanzar juntos el orgasmo. Como si tenia que ponerse a resolver ecuaciones de matematicas, daba igual.

Le desabrocho los vaqueros.

– Fuera -le ordeno.

– A sus ordenes -contesto Tim obedeciendo.

Colocandose de rodillas junto a ella, le quito tambien los pantalones. Le acaricio las piernas mirandola fijamente con tanto deseo que Natalia arqueo la espalda.

– ?Pica?

Natalia parpadeo y lo miro confundida. Ah, se referia al cesped.

– No, ni me he enterado -contesto-. Solo estoy pendiente de tus manos.

– Eso esta bien -dijo Tim deshaciendose tambien de sus braguitas.

Se echo hacia delante y la beso con pasion. Nadie la habia besado asi nunca aunque algunos lo habian intentado, pero ella no habia entendido lo que querian. El sexo siempre le habia parecido algo sudoroso, un poco asqueroso y muy trabajoso. Para colmo, y segun muchas de sus amigas, insatisfactorio.

Por eso, no se habia molestado en practicarlo. No habia sido por timidez ni pudor. De hecho, sabia como darse placer, pero no habia dejado nunca que lo hiciera un hombre.

Con Tim iba a ser diferente.

Sintio sus manos recorrer su cuerpo, pararse en sus pechos, acariciarlos… Ahora era su boca. Eso queria decir que tenia las manos libres. Si, si, si. Sintio las manos en la tripa. «Mas abajo, mas abajo», imploro en silencio. Y mas abajo se dirigieron… pero no al lugar que ella queria.

«?Vaya!»

Un momento, estaba subiendo de nuevo. Si, si, si. Seguro que aquella vez se quedaban donde debian.

Pues no. Habian pasado de nuevo de largo.

Tim le acaricio el cuerpo entero de nuevo como si tuvieran todo el tiempo del mundo. De nuevo los muslos, por fuera… por dentro, si, vamos, un poco mas, un poco mas… pero no.

– Tim.

– Mmm… Me encantas -dijo el jugueteando con uno de sus pezones.

Natalia sintio una descarga y arqueo la espalda. Como no se diera prisa en darle placer de alguna forma,

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