Ahora si que estaba al borde de las lagrimas, asi que se metio en el bano.
– Voy a preparar algo de comer y luego…
Y luego, se iria.
Cerro la puerta y Tim no dijo nada.
Probablemente, habria salido ya de la habitacion. Se desvistio y se metio en la ducha para llorar a gusto.
Bajo a la cocina mas tranquila por la ducha helada y preparo algo de comer. En realidad, habia sobrado muchisimo chile de la noche anterior, que raro, asi que lo calento.
Decidio pedirle a Sally que se lo llevara a los hombres. Asi no tendria que verlos por ultima vez.
Sobre todo, a Timothy Banning, que parecia mas que contento de que se fuera.
Sally salio de la cocina con el chile, fingiendo que olia de maravilla, y Natalia se sento sola en la mesa.
No podia hacerlo. No podia irse sin despedirse.
Salio de la casa y se dirigio a las cuadras pensando que le habria encantado vivir alli.
Decidio no mirar demasiado a Tim, no fuera a ser que equivocara una sonrisa de carino con una senal para que se quedara.
Abrio la puerta de las cuadras con una gran sonrisa.
Y se quedo de piedra.
Alli estaban Tim, Red y los demas. Estaban en cuclillas alrededor de un hornillo donde estaban calentando unos burritos que miraban con hambre desmedida.
– Menudo robo -dijo Red.
Seth nego con la cabeza.
– Cinco dolares es lo que cuesta un burrito. Si no lo quieres, no te preocupes, que alguien se lo comera. ?Alguien quiere patatas fritas? Un dolar la bolsa.
Toda la cuadra olia a burritos, frijoles y queso.
En el suelo, junto al hornillo habia varios platos de chile, su chile, y cerca de ellos estaba la senora Cerdo.
Ni a ella le gustaba su chile.
Capitulo 12
CONFUNDIDA, se quedo alli de pie, mirandolos con la boca abierta.
– ?Que haceis?
Tim, al que habia pillado intentando obligar a la senora Cerdo para que se comiera su plato de chile, se puso en pie.
– Natalia.
– Asi me llamo -contesto ella mirando a Red, que se estaba comiendo dos burritos.
El hombre se apresuro a esconderlos tras la espalda y a sonreir.
Sally no se molesto en ocultar su burrito y siguio comiendo.
– He engordado por tu culpa -dijo.
Natalia deseo que se la tragara la tierra. ?Que tal que la abdujeran unos extraterrestres? Si, todavia mejor.
– Crei que el ritual era solo por las mananas -acerto a decir muerta de verguenza.
– Bueno, eso es con las chocolatinas -contesto Red-. Lo del burrito es nuevo, la verdad.
– ?Cuanto tiempo llevais haciendo esto? – les pregunto.
Pete miro al suelo, Red, al techo y Tim se acerco a ella, pero Sally se le adelanto.
– Desde el principio -dijo.
– Sally -protesto su hermano.
– Estoy harta de enganarla para no herirla -dijo la chica-. Mira, al principio me caias mal y lo sabes. No podia soportar tu actitud ni como mirabas a mi hermano, pero ahora no es eso. Es simplemente que cocinas mal.
– No le hagas caso -intervino Tim.
– ?Ah, no? -dijo Natalia-. Pues dime tu que esta pasando aqui. No, mejor te lo voy a decir yo a ti. Estabais dandole la comida a la senora Cerdo, que no la quiere ni ver -dijo avergonzada y furiosa-. Me parece que ha llegado el momento de que me vaya -decidio pensando en llamar a Amelia.
Tim la agarro del brazo y la miro como pidiendole perdon.
– Espera. Sabes que nunca te hariamos dano adrede…
Claro que lo sabia y eso hacia que la situacion fuera todavia mas vergonzosa.
– Tim, me estabas pagando por cocinar una comida que iba directa a la basura. ?Te das cuenta de como me hace sentir eso?
– Queria que te quedaras -contesto el-. Queriamos que te quedaras -se corrigio al oir carraspear a sus hombres-. Antes de darme cuenta de que eras la mujer mas eficaz, fuerte e increible que he conocido en mi vida, creia que te estaba ayudando. Queria que te quedaras todo el tiempo que quisieras.
Natalia lo miro fijamente y se dio cuenta de que todo aquello habia sido culpa suya y no de Tim.
– Se que ya lo he dicho varias veces, pero soy una princesa y no tengo mas que chasquear los dedos para irme cuando a mi me de la gana.
– ?Ya estamos otra vez con eso? -dijo Sally mirando a su hermano y tocandose la sien como diciendo que Natalia estaba loca.
– Si, estoy loca, pero por haber aguantado lo que he aguantado -dijo ella furiosa sacando el movil del bolsillo y marcando un numero-. Me voy -anadio mirando a Tim.
Con cada timbre del telefono, se le rompia un poco mas el corazon, pero ya no habia marcha atras.
– Eh, ?princesa? -dijo Sally acercandose-. No se si estaras llamando a… no se… Siberia, me parece que has marcado demasiados numeros.
– Grunberg no es Siberia -contesto Natalia deseando oir la voz de alguien de su familia.
Al oir la voz de Amelia, estuvo a punto de ponerse a llorar.
– ?A… A… Amelia?
– ?Natalia, carino!
– Yo… -se interrumpio, miro a Tim y trago saliva.
– Me necesitas.
– Si.
– Estoy muy cerca. No tardare en llegar.
Y colgo. Natalia se quedo mirando el telefono. ?Como que estaba cerca? Desde luego, Amelia era mejor que un hada madrina.
Todos la estaban mirando como si estuviera loca menos Tim, que se acerco, le tomo la cara entre las manos y la beso hasta casi hacerla perder la consciencia.
– No se que decir -le dijo entrelazando sus dedos con los de Natalia.
«Dime que no me vaya, dime que me quede contigo para siempre, dime que me quieres aunque sea la mitad de lo que yo te quiero a ti».
– Dime adios -contesto fingiendo tranquilidad.
– No me gusta decir adios -dijo Tim besandole la mano- y, menos, a ti.
– Bueno -dijo Natalia encogiendose de hombros y tragando saliva-. Siempre supimos que llegaria el momento -sonrio.
– Exactamente -intervino Sally-. Ahora, podremos contratar a Josh, que cocina de maravilla -suspiro.
– Todos fuera -dijo Tim senalando la puerta.
– ?Ahora que se estaba poniendo interesante? -protesto Pete.
– Vas a necesitar nuestra ayuda para convencerla para que se quede -apunto Red.
Sally estuvo a punto de atragantarse con el burrito.
Natalia consiguio sonreir de nuevo.
– No digais tonterias. Os mataria de hambre a todos.
